De 1945 a 1958: Segunda Guerra Mundial. La lucha de los Gremios Solidarios y el comienzo del ascenso obrero y popular.
Domingo 14 de mayo de 2017
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Los “beneficios” de la coyuntura internacional marcada por la guerra
El final de la Segunda Guerra Mundial fue un acuerdo entre las principales potencias imperialistas y los dirigentes de la Unión Soviética contra la Alemania nazi. Estas potencias supuestamente “democráticas” dividieron el mundo en zonas de influencia tanto económica como política garantizando el compromiso de no agresión y, por lo tanto, de convivencia pacífica.
Foto: 1945: Primer Ministro británico Churchill, Presidente norteamericano Roosevelt y el Primer Ministro soviético Stalin
En la entrega anterior habíamos señalado la política pro-imperialista que sostuvo el Partido Comunista Uruguayo en este período a partir de su alineamiento internacional con el campo de las potencias aliadas, postura que lo llevó a alinearse con los intereses burgueses y ponerse manifiestamente en contra de los reclamos de los trabajadores, tal como sucedió en la famosa Huelga de los Frigoríficos. En el mismo sentido, mencionábamos en la entrega anterior el ataque realizado por el PCU a la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) por plantear una postura independiente de cualquier bando burgués-imperialista.
Estas posturas del Partido Comunista - que ya para esa época ejercía una influencia importante en amplios sectores de los trabajadores organizados – han tenido consecuencias muy negativas al interior de la organización obrera y de la subjetividad y conciencia permitiendo que se asiente la lógica de la conciliación de clases cuando, desde Marx a la fecha, se sabe que burgueses y proletarios tienen intereses antagónicos y, hasta, irreconciliables.
A la salida de la Segunda Guerra Mundial, que se extendió con la Guerra de Corea y con el período denominado “Guerra Fría”, Uruguay venía de un proceso ascendente de industrialización mediante el modelo de “sustitución de importaciones” iniciado en los 30 con la dictadura de Terra. Por ejemplo, del 30’ al 50’ se duplicó la producción industrial respecto al Producto Bruto Total. Este proceso de incipiente industrialización consistió básicamente en aprovechar la renta ganadera y las crisis en los países industrializados para generar una industria local. Esto favoreció el crecimiento de la masa trabajadora y pronto aumentaría su rol como dinámico actor político.
Pero los planes de la burguesía y los gobiernos de turno se empañarían rápido ya que el desarrollo de la clase trabajadora a nivel cuantitativo también se expresa en su conciencia y organización, y a través de un fenómeno de politización y combatividad de amplios sectores obreros y también estudiantiles, marcando los inicios de un ascenso obrero y popular caracterizado por grandes movilizaciones y enfrentamientos directamente contra el gobierno y las fuerzas represivas.
El proceso de expansión de los trabajadores y el ascenso obrero y popular
El ascenso obrero se expresó en grandes conflictos y tuvo dos respuestas del régimen burgués uruguayo.
Por un lado la represión de la lucha de los trabajadores con la implementación de las llamadas “medidas prontas de seguridad” y el surgimiento y accionar de las bandas fascistas que ya para ese momento operaban ensañándose con dirigentes sindicales y militantes sociales.
Por otro lado, el intento de “reglamentación” de estos sectores y de intentar contener los conflictos desde el aparato de estado. Por ejemplo, por estos años se aprueban leyes como la de Consejos de Salarios sancionada en 1943. Este tipo de leyes intentan “regularizar” o “pautar” las negociaciones salariales planteando al estado uruguayo como árbitro aparentemente “neutral” entre los trabajadores y los patrones. Este tipo de leyes suelen generar la ilusión de que lo que determina un acuerdo salarial es una mesa de negociación y no la lucha de clases. Esto último dependerá de la postura que tomen los sindicatos y por lo tanto la postura de las direcciones de los mismos.
En este contexto se destaca el Paro General de 1947 contra el intento de legislar el accionar sindical, como un mojón en la acción común de las filas obreras, ya que pararon todos los sindicatos.
En 1951 surge la coordinación de los “Gremios Solidarios” que defiende la autonomía de los sindicatos respecto al Estado desarrollando distintos conflictos. Esta coordinación “impulsó en setiembre una ´huelga general´ en apoyo al naciente sindicato en Ancap -que resultó triunfante-, y otra en 1952 que requirió la aplicación de Medidas Prontas de Seguridad, y que fue derrotada” (1). Las luchas de los llamados “Gremios Solidarios” fueron el blanco de la represión estatal.
Por otro lado se funda la Confederación Sindical del Uruguay (CSU) bajo la órbita del imperialismo estadounidense.
En 1955, a iniciativa de la FEUU, se plantea nuevamente la necesidad de unificar al movimiento sindical creando la central única, pero las dos centrales (CSU y UGT) se niegan a concretarlo.
Para el año 1956 la economía uruguaya nuevamente entra en crisis lo que obligó a los trabajadores organizados a protagonizar huelgas y conflictos largos como la huelga frigorífica o la marcha de los obreros frigoríficos desde Fray Bentos hasta la capital.
Asimismo, en esta época surgen nuevos sindicatos en especial en el interior del país como el de los cañeros, los remolacheros y los arroceros, y se desarrollan conflictos duros en varios lugares del país.
En 1956, finalizado el conflicto de los frigoríficos, la Federación de la Carne convoca al conjunto de los gremios a discutir las bases para una central única. Si bien esta iniciativa no prospera, se designa una Comisión Coordinadora pro Central Única que se orienta a la realización de acciones solidarias entre los sindicatos.
En 1958 la FEUU convoca a un Plenario “obrero-estudiantil” que elabora una amplia plataforma de reivindicaciones sobre cuyas bases se efectuaron las movilizaciones que culminan con la sanción de la Ley Orgánica de la Universidad. Esta ley constituye un hecho muy progresivo en la historia nacional y una gran conquista en el marco de una lucha donde primó la unidad obrero-estudiantil. A partir de la sancionada Ley, se define a la universidad como autónoma y se reglamenta la forma de dirigirla a través del co-gobierno de los distintos órdenes. Todas estas habían sido demandas históricas del movimiento estudiantil y apoyadas por el conjunto del pueblo trabajador.
Podés profundizar sobre la Parte III en el apartado de Conceptos para entender la Historia Parte III
CITAS
(1) Porrini, Rodolfo “Breve historia del PIT-CNT”. Disponible en: file:///C:/Users/karina/Desktop/Breve%20historia%20del%20PIT-CNT%20-%20PIT-CNT.html