En un clima dominado por la presencia de los aparatos del PJ y la UCR se realizó la priemer asamblea del año en ciencias políticas. La opnión de una ingresante y el desafío de romper la polarización en la UNCuyo.
Lucila Passetti Estudiante de sociología
Jueves 30 de abril de 2015
Ayer –en el marco de un movido año electoral, vale aclarar- se realizó la primera asamblea del año en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo. El temario abarcaba cuestiones tan importantes para el movimiento estudiantil como la gestión de nuestra fotocopiadora, los proyectos de ley por el boleto educativo gratuito y la reforma del estatuto de la Federación Universitaria de Cuyo (incluido el debate por sí o no a la entrada de universidades privadas en ella). Sin embargo, una vez ahí, se desarrolló una situación muy distinta: lo único de lo que fuimos testigos los presentes fue un ping-pong de chicanas políticas protagonizado por militantes de la Franja Morada y el frente conformado por la AUN, La Walsh y La Cámpora; salpicado ocasionalmente por referencias a la fotocopiadora, el primer tema que se trató. A las nueve de la noche –luego de casi dos horas sin haber hablado sobre la Federación ni el boleto- se hizo la primera votación. Ya sin gran parte de los estudiantes independientes que habían asistido, pero con la presencia de un gran aparato político traído en su mayoría por la AUN (y conformado por militantes “importados” de varias otras facultades), el peronismo logró la victoria de todas sus mociones.
Como ingresante, la única sensación que me llevé de la asamblea fue la de no sentirme en lo más mínimo representada. No quiero hablar en nombre de mis compañeros pero sí puedo decir que, en las conversaciones que se dieron al margen del “intercambio” peronista radical, el comentario general fue que la reunión “era una falta de respeto”. Todos fuimos con la idea de debatir, pero el ambiente poco abierto al diálogo terminó convirtiendo a la “asamblea de los estudiantes” en un chiste malo tanto para el resto agrupaciones como para lxs independientes y sobre todo, para lxs chicos de primero, que en su mayoría no podían seguir las constantes referencias a gestiones de hace años.
Como militante, mi opinión es que hay dos cosas esenciales por hacer, que a su vez se relacionan entre sí: primero, veo urgente comenzar construir (y fortalecer) en la UNC una alternativa política a esa polarización radical-peronista, tal como hemos venido haciendo en el país en los últimos años. Y en segundo lugar, creo que, a través de ese espacio de izquierda, debemos garantizar la participación y movilización de todo el movimiento estudiantil contra los aparatos políticos que intentan constantemente deteriorar la educación pública.
Después de lo que se vio anoche, no es de extrañar que gran parte del estudiantado desconozca la FUC, siendo (por ejemplo) que el centro de estudiantes ni siquiera nos planteó que teníamos que hacer una asamblea por curso hasta el día antes de la general. La falta de voluntad política de las agrupaciones que representan a los partidos tradicionales para debatir con los estudiantes quedó al descubierto ayer. Por otro lado, la coyuntura política del fin de ciclo y la consolidación del FIT a nivel nacional nos dan un marco ideal para plantarnos en las facultades como una fuerza política que defienda los intereses de todos ellos.