A pesar de que Jalisco ocupa el quinto lugar a nivel nacional en crímenes de odio registrados, el gobernador Enrique Alfaro sigue hablando de un Jalisco "unido" bajo su administración. Dedica más tiempo a hablar sobre el respeto a contratos con empresas privadas que sobre desaparición forzada y violencia contra las mujeres y población LGBT.

Nancy Cázares @nancynan.cazares
Jueves 16 de julio de 2020
La Universidad de Guadalajara dio a conocer el informe 2020 del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio. Éste indica que Jalisco ocupa el quinto lugar en asesinatos de personas gays, lesbianas y trans, con 10 crímenes registrados en los últimos seis años.
En diez estados del país se registran 209 casos de crímenes de odio del 2014 a la fecha. De estos crímenes, suman 25 en lo que va del 2020, 75 en 2019, 36 en 2018, 25 en 2017, 12 en 2016 y 23 en 2015. Organizaciones como Letra S son menos optimistas y señalan, por ejemplo, que durante la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018) se cometieron al menos 473 asesinatos contra personas LGBT.
Las mujeres trans concentran más del 55% de estos crímenes en su contra.
Según el Observatorio, las entidades con más crímenes de odio son Veracruz, Chihuahua, Michoacán y Guerrero, estados que concentran también una profunda crisis de violencia y militarización producto de la estrategia de seguridad implementada desde 2006 por el PAN y continuada por las administraciones del PRI y del Morena con AMLO y su Guardia Nacional.
A estas cifras hay que añadir las de impunidad. Según un informe de Letra S de 2019, en 5 años apenas el 10% de estos crímenes se investigaron como crímenes de odio.
A la violencia desatada por la llamada "guerra contra el narco" (de la que las mujeres y la diversidad sexual llevan la peor parte) se suman otros aspectos estructurales de la violencia en contra de las poblaciones LGBT, con discriminación en el hogar y en el trabajo, así como con dificultades para acceder a derechos elementales como salud, trabajo, educación y vivienda.
Jalisco no es la excepción y, citando a Constanza Velazquez, activista queer de la entidad, siendo este estado la "cuna del conservadurismo", la situación de la población LGBT se agrava en un contexto de gran descomposición social.
Este jueves, Enrique Alfaro, gobernador de la entidad, sostuvo un encuentro con AMLO como parte de la conferencia de prensa matutina del tabasqueño. En dicho encuentro, Alfaro se limitó a manifestar su postura respecto al intercambio de declaraciones y señalamientos protagonizados por él y Presidencia y dedicó gran parte de su intervención a abogar por el respeto a contratos de empresas privadas de la industria energética y a la negociación de un "pacto fiscal" con la Federación.
Ni en su informe oral ni en las diapositivas que acompañaron su presentación Alfaro habló sobre los aspectos más brutales de la crisis de violencia en la entidad, como son las desapariciones forzadas y la violencia contra las mujeres y la población LGBT. Este contraste enfatiza el carácter de una administración que prioriza el bienestar de empresarios por encima de las necesidades de la población, así como la desesperación por desviar la atención de una crisis de violencia y deuda que, durante el mandato de Alfaro, ha alcanzado niveles críticos.