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Red Internacional
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PARITARIAS Y PARO GENERAL. Cinco gremios de la CGT oficialista firmaron a la baja

El gobierno avaló acuerdos salariales de UOM, Comercio, UOCRA, UPCN y Suterh por porcentajes cercanos al 27%, menores a la inflación. Los empresarios contentos. Las conducciones sindicales opositoras ratificaron el paro. La posición de la izquierda.

Ruth Werner

Ruth Werner @RWlaruta99

Jueves 21 de mayo de 2015

Fotografía: DyN

Fotografía: DyN

El gobierno tiene al paro general convocado por las centrales opositoras para el 9 de junio entre ceja y ceja y ha lanzado una campaña para quitarle fuerza a una medida que puede transformarse en un nuevo pronunciamiento de la clase trabajadora. La medida apunta a ser fuerte porque, le guste o no al oficialismo, puede expresar el malestar por la inflación y por las condiciones laborales que recorre a todos los estratos de la clase trabajadora: la mitad de los trabajadores cobra un salario inferior a $5.500, las condiciones de trabajo de los que están en negro (34%) son deplorables y el sector minoritario en blanco que más gana debe tributar “ganancias” como si fuera “privilegiado” y no estuviera obligado a vender su fuerza de trabajo. Si hablamos de los jubilados la inmensa mayoría cobra la mínima, apenas $3.800.

Ayer pudo verse la foto tan esperada por el gobierno que, desde hace más de un mes, encara una pelea contra el salario buscando maniatar las paritarias. Gerardo Martínez de la UOCRA, Andrés Rodríguez de UPCN, Armando Cavallieri de Comercio, Antonio Caló de la UOM y Víctor Santa María del SUTERH posaron junto a Cristina Kirchner y las cámaras empresarias para aceptar un techo salarial del 27%. Tras semanas de negociaciones empantanadas el gobierno logró encolumnar a su propia tropa. Los cinco caciques sindicales son responsables de firmar aumentos muy por debajo de la inflación. Para este año distintos cálculos la estiman cercana al 30% y la acumulada de 2014 fue del 37%.

Los primeros en festejar fueron los empresarios. Juan Carlos Sacco, vicejefe de la Unión Industrial Argentina quien manifestó su acuerdo con el techo del 27%: “Prefiero negociar una inflación proyectada más baja para empezar a deflacionar la economía, porque si no tanto empresarios como trabajadores hemos sido responsables de poner el carro delante del caballo”.

La CGT opositora, la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo y la CTA de Pablo Micheli ratificaron el paro general para el 9 del mes que viene. Cuentan con la fuerza de la CATT, la Confederación del Transporte, precursora de la medida nacional y que por su capacidad de paralizar los trenes, el transporte marítimo y fluvial, los colectivos y los camiones tiene un poder nada desdeñable, el de paralizar el país. A esta realidad hay que sumar que dos gremios, uno con extensión nacional, como el de los bancarios, vienen haciendo punta en las medidas de fuerza. El gremio que dirige Sergio Palazzo convocó a un paro de 48 horas para el martes 26 y miércoles 27 exigiendo un 30% de aumento. El gremio de los Aceiteros es el otro que muestra una destacada conflictividad. Sus medidas de fuerza en reclamo de un 42% de aumento afectan a una de las actividades económicas de mayor productividad del país, la agroindustria. El principal puerto de exportación de oleaginosas del país (y de América Latina) sigue paralizado por una huelga por tiempo indeterminado.

El paro nacional convocado por las centrales opositoras fue llamado por los diarios y luego de una tregua de casi dos meses que los dirigentes sindicales ofrecieron al gobierno tras el paro del 31M. Moyano y Barrionuevo se dedicaron a recorrer los despachos de los presidenciables opositores (Macri o Massa) y así permitieron que se envalentonaran las patronales y el gobierno. En medio de un panorama nacional marcado por el fin de ciclo kirchnerista y la contienda electoral el gobierno volvió con el “clásico” de que el paro está al servicio de la oposición patronal y de los que quieren volver al “pasado” neoliberal. No se puede negar que Mauricio Macri promoverá una política de ajuste y que tras la demagogia de Sergio Massa se esconde un hombre amigo de las patronales norteamericanas como se demostró durante la lucha de Kraft de 2009. Pero es este gobierno, que se dice “nacional y popular”, es el que se ha puesto al hombro la tarea de iniciar el ajuste eligiendo como blanco el salario de los trabajadores.

La izquierda y el paro general

Referentes del sindicalismo combativo y la izquierda como Javier Poke Hermosilla de Kraft de la oposición antiburocrática en el gremio de la Alimentación y Claudio Dellecarbonara delegado clasista del Subterráneo, ya han manifestado su apoyo al paro porque en su convocatoria se denuncia a los techos salariales a las paritarias, el impuesto al salario y se reclama un aumento de emergencia a los jubilados.

El sindicalismo combativo y de izquierda, que venía exigiendo que el 31M se continúe con un paro activo nacional de 36 horas, propone que este nuevo paro nacional sea un paro decidido desde las bases. Promueve asambleas, tanto en los gremios opositores como en los oficialistas, para votar parar y que la medida sea activa. Propone además una medida clave: que los paritarios que vayan a negociar con los empresarios sean elegidos por los mismos trabajadores y que ningún acuerdo sea firmado a sus espaldas.

El sindicalismo combativo y de izquierda aprovechará el paro nacional para amplificar las demandas de todos los trabajadores. Mientras la CGT sólo levanta los reclamos de los sindicalizados y en blanco y jamás incluye en sus convocatorias las demandas de los que están en negro, tercerizados, contratados o precarizados, la izquierda plantea el pase a planta de todos los trabajadores contratados, el pase a mejor convenio, el fin del trabajo en negro y la precarización laboral.

Junto a estas medidas, el sindicalismo combativo y de izquierda se propone seguir apoyando a todas las luchas que están en curso y que los dirigentes sindicales burocráticos han dejado aisladas. Como la de los trabajadores de Worldcolor por la reincorporación de los despedidos, la de Madygraf que continúa exigiendo la expropiación y estatización de su planta, la de los aeronáuticos que hace pocos días, cortaron la autopista Ricchieri, transformándose en un ejemplo de lucha contra el abuso de las patronales.

Contra los techos salariales, por la escala móvil de salarios, el 82%móvil para los jubilados y las demandas de todos los trabajadores, exige la continuidad de la medida de fuerza en un plan de lucha. El lema del sindicalismo combativo y de izquierda es “golpear juntos y marchar separados” de los dirigentes sindicales burocráticos.