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Red Internacional
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Universidad. Clarín, Alberto Barbieri y la (anti) grieta en la UBA

Una opinión respecto de las declaraciones de Alberto Barbieri en una entrevista que le dio a Julio Blanck, para Clarín.

Leo Deza

Leo Deza Politólogo UBA | @leo.deza_ Nieto de víctima de la Triple A

Jueves 22 de junio de 2017 11:02

Alberto Barbieri, rector hace ya 4 años en la UBA, fue entrevistado por Julio “periodismo de guerra” Blanck para Clarín Web TV. Ahí, además de aprovechar para meterle fichas a la negociación de presupuesto para educación, mostrando medallas de rankings internacionales, fue muy claro en su visión de la relación entre el Estado, el Gobierno y el modelo de universidad.

Por supuesto que no hizo referencia a la situación que vivimos los cientos de miles de estudiantes de la “mejor Universidad de Iberoamérica”, “la única entre las primeras 100” y otros (auto) elogios. No dijo nada del hecho de que 3 de cada 4 que nos anotamos en el CBC, terminan abandonando, por no poder sostener al mismo tiempo una carrera y un trabajo, para llegar a fin de mes.

El presupuesto que exige no es para que haya becas, para que nadie abandone como venimos reclamando desde la Juventud del PTS y las agrupaciones que impulsamos con independientes. Tampoco para que los docentes y los no docentes tengan un salario básico igual a la canasta familiar. Mucho menos para que deje de haber “ad-honorem”. No. Ese es otro “ranking”.

Blanck le tiró una pequeña granada cuando le “recordó” que él había sido anunciado por el propio Daniel Scioli como su futuro ministro de Educación, si hubiese llegado a ser presidente. Tal vez, el periodista pensaba que ese antecedente trajo algún inconveniente con el gobierno PRO, por cómo se puede estar expresando ahí “la grieta”.

Pero Barbieri fue clarito. Y muy suelto:

‘’Nosotros, en la Universidad de Buenos Aires, siempre tuvimos todo el arco ideológico posible. De un extremo al otro. La verdad que venimos trabajando, con esa característica, todos los que hace mucho tiempo estamos en la universidad. Si bien lo que se llama “la grieta” puede sentirse más fuerte en otros aspectos, en la universidad, trabajar con las cuestiones políticas y con lo que pasa con la realidad, es algo de todos los días (…) Nosotros pertenecemos a un espacio en el que hay de todas las ideologías, y la verdad que, en ese sentido, yo estoy trabajando muy bien con el gobierno nacional.’’

Más allá de cuál sea el gobierno de turno, existe una orientación en la educación superior que se mantiene incluso con el mismo personal de funcionarios, algo similar a lo que ocurre con la Ciencia y el ministro Barañao, que primero fue K y después PRO. Allí, la regla es que los conocimientos estén al servicio de los intereses del mercado y no de las necesidades de la inmensa mayoría de la población.

Bueno sería que los arquitectos estudiaran cómo resolver el problema de la vivienda, y no cómo desarrollar emprendimientos inmobiliarios millonarios; O que en medicina se pensara cómo garantizar el acceso a la salud pública para todos los trabajadores y los sectores populares, en vez de fomentar los negocios de las obras sociales por medio de la privatización de los servicios médicos, clínicas y demás. Como esos, hay decenas de ejemplos.

Barbieri lo explicó bien: no hay grieta en la UBA para un proyecto de universidad al servicio de los de siempre. Por eso los radicales, los macristas, los pejotistas y los kirchneristas son sus aliados.

Estas declaraciones las hace en un año en el que se eligen nuevamente rector de la UBA, decanos en las facultades, y directores de carreras.

Nosotros pelearemos en cada terreno para que los conocimientos estén al servicio de las necesidades de los trabajadores y los sectores populares. Vamos a enfrentar al régimen feudal de co-gobierno en la UBA -donde la voz de los estudiantes esta aplastada-, para que nadie abandone sus estudios. Y seguiremos defendiendo una educación pública, sin injerencia de los empresarios en nuestros planes de estudio. Para que la crisis la paguen ellos.
Porque nuestra educación, vale más que sus ganancias.