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Venezuela

ELECCIONES // DOMINGO #6D. Claves para entender las elecciones parlamentarias en Venezuela

El domingo 6 de diciembre se realizan las elecciones parlamentarias en Venezuela para renovar la totalidad de los escaños de la Asamblea Nacional. Cómo se vota, qué se vota, qué está en juego y qué mayoría se busca en estas elecciones parlamentarias.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Viernes 4 de diciembre de 2015

Fotografía: wikimedia

¿Qué se vota?

En las elecciones se renovarán la totalidad de los 167 escaños de la Asamblea Nacional, siendo que 164 diputados y diputadas serán elegidos en las 24 entidades estadales del país (incluyendo al Distrito Capital) y 3 por la representación indígena.

Del total de 167 diputados, 113 serán elegidos de manera nominal por nombre y apellido, mientras que 51 diputados serán electos por lista, es decir se elegirán seleccionando la boleta de alguno de los partidos políticos que presentaron listas en la entidad estadal. Se elegirán por el voto lista los tres representantes indígenas en tres circunscripciones especiales.

En el país, el Parlamento Nacional es unicameral, pues el Senado fue eliminado en la Asamblea Constituyente de 1999 que impulsó el chavismo para el cambio de la Constitución.

¿Cómo se vota?

En Venezuela, de acuerdo a la Ley electoral, se establece que para la elección de los integrantes de la Asamblea Nacional (AN) se aplica un sistema mixto: uno de personalización del sufragio para los cargos nominales por circuitos en los municipios y otro de representación proporcional para los cargos de lista a nivel estadal (provincial).

En este marco del sistema mixto se toman en cuenta dos tipos de circunscripciones: estadales y nominales por circuitos. Las primeras presentan a los candidatos en una lista cerrada por estado, usando la representación proporcional para determinar a los electos; mientras que en las segundas se consideran a los municipios, cuya división y asignación de número de diputados resulta también de la densidad poblacional. De los 24 estados (incluyendo el Distrito Capital) solo tres, Carabobo, Miranda y Zulia eligen tres diputados por lista, el resto de los estados solo dos diputados por lista.

De esta manera en el país, se votarán en 87 circunscripciones, esto es lo que lleva a afirmar a sectores de la dirigencia del chavismo que en el país este domingo habrá 87 elecciones simultáneas para ocupar los curules de la Asamblea Nacional.

Por tanto, en cierto sentido, como esta es una elección por circunscripción, lo que digan las encuestas nacionales no reflejan la realidad de la tendencia en la votación, ya que lo que suele determinar son las dinámicas locales, decimos suele ya que olas electorales que arrasan con todo a nivel nacional tienen su peso. En otros momentos, por ejemplo, el “portaaviones” de Chávez imponía una ola nacional; en el momento actual la oposición no tiene figuras de gran trascendencia, pero su “ola nacional” a la que se juega es al descontento en la población por la crisis económica reinante que golpea con fuerza.

Este sistema electoral en su conjunto favorece a los grandes partidos y es de difícil acceso a los partidos minoritarios. Es que esta forma de elegir diputados, nominal y lista, distorsiona la representatividad ya que solo 51 diputados se asignan proporcionalmente mientras que los demás 113 curules se asignan al que obtenga más votos (así sea de un voto la diferencia), eliminando la representación de las minorías.

Este sistema de votación lleva a que un bloque partidario puede llegar a obtener mayoría en votos absolutos a nivel estadal o nacional pero esto no significa que se lleve la mayoría de las diputaciones en la Asamblea Nacional. Esto se da porque la elección en los circuitos no es proporcional a los votos obtenidos, y un partido puede ganar hasta por la diferencia de un voto en dicho circuito, considerándose claramente como un sistema mayoritario ya en que “el ganador se lo lleva todo”. Por este sistema se elige el grueso de los diputados a la Asamblea Nacional.

Por otra parte existe lo que se llama una “sobrerepresentación” de los estados menos poblados sobre los más poblados. Como hemos escrito, en los votos por lista todos los estados tienen derecho a dos diputados, excepto Zulia, Carabobo y Miranda a tres diputados. Pero un voto en un estado menos poblado como Delta Amacuro vale casi seis veces más que un voto en el estado Miranda o Zulia que son densamente poblados, un voto en Monagas vale casi tres veces más que un voto en Distrito Capital o Carabobo; y un voto en Portuguesa casi el doble que en un voto en los estados con mayor población.

Entonces, la combinación de la elección del grueso de diputados por un sistema mayoritario en los circuitos electorales con la sobrerrepresentación de los estados más despoblados constituye la fuente fundamental de la diferencia entre votos y escaños a nivel nacional. Veamos un ejemplo gráfico para que el lector pueda darse una idea de lo que escribimos.

En las elecciones parlamentarias del 2010, en el Distrito Capital —dividido en 5 circunscripciones electorales— se eligieron 10 diputados (7 son nominales y 3 por lista). Seis de los siete aspirantes nominales los ganó el PSUV y sólo uno de los candidatos de la oposición, postulado por nombre y apellido, alcanzó los votos necesarios para una diputación. No obstante, el total de sufragios de la oposición en el Distrito fue de 484.849 mientras que el PSUV capitalizó 484.103 votos. Esta diferencia le permitió a la oposición obtener dos de los tres cargos por lista, cuya adjudicación —a diferencia del voto nominal— sí depende de la proporcionalidad.

Este hecho fue lo que llevó a la oposición a declarar que legislación electoral en el país está “ajustada a la medida del chavismo”, pero este mismo sistema le favoreció a la oposición, por ejemplo, en el estado Zulia. Aquí la alianza del chavismo obtuvo 44,44 % de los votos, pero sólo alcanzó tres de las quince diputaciones: dos nominales y una por lista. Eso ocurre porque el sistema electoral privilegia la elección de candidatos por nombre y apellido (nominal), y el que tenga mayoría de votos, así sea por un voto en dicha circunscripción, se gana el curul. Así pues, los candidatos nominales de la oposición obtuvieron en el Zulia más del 80% de los escaños aunque la votación total del Estado fue de 55 %.

Sea que este mecanismo favorezca a uno u otro partido de acuerdo a su influencia política, tanto para nominal o lista, favorece a los grandes partidos, es el caso en que otros partidos han obtenido incluso un 28 % tanto en circuito o a nivel estadal y no han tenido acceso a una diputación.

¿Por qué se pelea el control de la Asamblea Nacional?

En estas elecciones se busca obtener como mínimo la mayoría simple y en el mejor de los casos la mayoría calificada. Como hemos escrito en un reciente artículo, en estas elecciones “aún la suerte no está echada como augura la derecha o como piensa el chavismo”, así que a depender del resultado se juegan también muchas variantes en lo que se refiere al nivel de curules que pueda obtener uno u otro sector mayoritario, y no faltan analistas que digan que “nadie tendrá suficientes votos para desencadenar cambios políticos significativos". Claro está, partiendo de la base de que ningún sector saque los pies del plato, pero aquí es donde radican las incertezas si tomamos en cuenta la historia política reciente.

La mayoría simple se obtiene con la mitad más uno de los diputados de la Asamblea Nacional, como el próximo parlamento contará con 167 diputados, esta mayoría simple la obtendrá la fracción que cuente al menos con 84 diputados. La mayoría calificada la forman determinados porcentajes de miembros de la Asamblea Nacional que la propia Constitución establezca según cada caso. En algunos supuestos se requiere el voto de las dos terceras partes de los diputados –es decir, 111 diputados–, mientras que en otros supuestos se requiere el voto de las tres quintas partes –es decir, 100 diputados.

En la mayoría simple, en la actual contienda, 84 diputados es considerado un número mágico pues con esta mayoría, por ejemplo, la fracción que lo obtenga puede designar de la Junta Directiva al Presidente, Primer Vicepresidente y Segundo Vicepresidente, y entre otras, declarar el abandono del cargo por parte del Presidente de la República, aprobar la incapacidad física o mental permanente del Presidente de la República que haya sido certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia, autorizar el enjuiciamiento del Presidente de la República por parte del Tribunal Supremo de Justicia, aprobar la enmienda a la Constitución cuando la iniciativa de la enmienda parta de la propia Asamblea Nacional.

Con una mayoría calificada de tres quintas partes de los diputados (100 diputados) se pueden tener las atribuciones de decidir que el voto de censura acordado al Vicepresidente Ejecutivo o a los Ministros implique su destitución, también sancionar las Leyes habilitantes, designar a los integrantes del Consejo Nacional Electoral o remover a los integrantes del Consejo Nacional Electoral, previo pronunciamiento del Tribunal Supremo de Justicia.

Con mayoría calificada de dos terceras partes de los diputados (110 diputados), se puede tener la atribución de tener la iniciativa de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, remover a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia en caso de faltas graves ya calificadas por el Poder Ciudadano, escoger los titulares de los órganos del Poder Ciudadano que sean propuestos a su consideración por parte del Comité de Evaluaciones de Postulaciones del Poder Ciudadano, someter a referendo aprobatorio los proyectos de Ley que discuta la Asamblea Nacional, modificar las Leyes orgánicas.

A depender del resultado electoral se verá qué escenarios inmediatos se abren, tanto en el mismo momento en que se den los resultados como el día después y siguientes, veremos entonces cómo se van desarrollando los acontecimientos. Desde la LTS hemos hecho pública nuestra posición frente a los actuales comicios, pero lo cierto es que de lo que aquí acontezca, en medio de la reinante tensión política, y el comportamiento de los factores políticos mayoritarios, marcará la dinámica a seguir cargada de incertidumbre.