La semana pasada (5 y 6 de abril) se realizaron las elecciones a Cuerpo de Delegados en la empresa Coca Cola (Planta Alcorta), situada en el barrio de Pompeya en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los resultados dieron como ganadora a la Lista Verde, afín al sindicato moyanista SUTIAGA, que desplazó a la Lista Marrón, una alternativa antiburocrática y clasista integrada por militantes del PTS e independientes que había ganado las elecciones en el 2013. Se presentaron tres listas: la Verde que obtuvo el 38%, la Lista 10 con un 32% y la Lista Marrón con un 30%. En total votaron 537 trabajadores, un poco menos que en la elección anterior. La Izquierda Diario entrevistó a Pablo Silvestri, delegado de la Marrón y militante del PTS.
Jueves 16 de abril de 2015
¿Cómo explicás los resultados de la última elección en la Coca Cola, Planta Alcorta?
Mirá, la lista Verde ganó, pero si analizamos en detalle mantuvo la misma cantidad de apoyo de compañeros que tuvo en la elección anterior. Lo que sumó esta vez fue el voto de la gran mayoría de los contratados, unos setenta diría, que pudieron votar porque lo permite el estatuto pero son compañeros que no conocen las tradiciones de la planta. Unas semanas antes de la elección, a muchos de estos compañeros les dieron una categoría que aumentó su salario en un orden de $1.000. A los pibes hubo quienes les metieron miedo, diciéndoles que si ganaba la Marrón los "rajaban" a todos, objetivamente le indujeron el voto por la lista ganadora. Para mí, y esto lo piensan muchísimos compañeros, que si el sindicato no aceptara que la patronal use a los contratados y peleara seriamente, estarían todos efectivos. Hay compañeros hasta con 6 temporadas ¡una vergüenza!
A poco tiempo de asumir nuestro mandato en 2013, iniciamos la pelea por el pase a planta de todos los contratados y salió como uno de los reclamos de las primeras asambleas que hicimos; luego 400 compañeros lo refrendaron mediante un petitorio que presentamos en el sindicato sin tener respuesta alguna. Después de eso fuimos al Ministerio de Trabajo y presentamos una denuncia por fraude laboral, pero el ministerio miró para otro lado. De los 64 contratados que había en el 2013 solo quedaron 20, a los otros los despidieron antes de que asumamos, al otro día de la elección. Esos compañeros, hartos de sentirse usados y de que nadie los defienda, en su mayoría nos votaron a nosotros, pero hoy ya no están y fueron reemplazados por compañeros nuevos, muchos de ellos familiares, amigos y vecinos de gente de la Verde, lo que redujo un caudal importante de apoyo a nuestra lista.
Eso, sumado al entusiasmo que había generado que la Verde fuera dividida en el 2013 (ahí surgió la Lista 10 formada por ex integrantes de la Verde). En estas elecciones, tanto los de la Verde como los de la 10 hicieron una campaña similar que tuvo como objetivo atacarnos a nosotros por enfrentar la política del sindicato y a la patronal. Un sector de la fábrica que antes nos había dado su voto esta vez optó por la Lista 10 como opción más dialoguista.
¿Cómo quedó entonces la fábrica?
La planta está casi dividida en tres. Lo novedoso es que se fortaleció un ala que podríamos llamar "centro", de compañeros que ven que no hay que ser un apéndice del sindicato como ven a la Verde, pero que al mismo tiempo piensan que tiene que haber una alternativa más "moderada". La campaña de la Lista 10 a mi entender fue bastante ambigua: "no transamos pero tampoco cortamos rutas ni estamos con los partidos políticos". Sería una síntesis entre "ni Verdes ni zurdos", aunque en su campaña dejaron en claro que querían trabajar "codo a codo" con el SUTIAGA y la FATAGA, en contraposición a nuestros métodos democráticos de asambleas y consulta a la base. Sus dirigentes también rechazan nuestro planteo de solidaridad con otros sectores en lucha, como hicimos el año pasado con los despedidos de Lear, Calsa y Shell. Están también en contra de la independencia de clase y de los paros activos, a diferencia de nosotros que participamos de todos los paros movilizándonos hacia el Puente Pueyrredón junto al sindicalismo de izquierda. Más allá de que no estemos de acuerdo con su elección, sabemos que muchos de los compañeros que votaron a la Lista 10 no apoyan la política del sindicato ni tampoco apoyan todo lo que dice esta lista; de hecho varios de ellos vinieron a demostrarnos su descontento con el triunfo de la Verde y a darnos su apoyo. Hubo algunos compañeros que nos dijeron que se arrepintieron de votar a la 10.
¿Qué balance hacés de la "gestión" Marrón en la fábrica?
Somos más de 160 los trabajadores que apoyamos una política antiburocrática, asamblearia y clasista, y decenas los que militamos con la agrupación todos los días; durante la elección, de hecho, se sumaron nuevos compañeros. Tenemos un apoyo consolidado y muy consciente que seguramente se ampliará ante el primer descontento. Eso la Verde y la empresa lo saben. En estos dos años pudimos hacer más carne una tradición que ya tenemos en la planta y que no nació de un repollo. La situación en la Coca es contradictoria, porque por un lado el conjunto de los trabajadores tienen poca tradición de lucha, a excepción de la trayectoria de nuestra agrupación Marrón que históricamente peleó contra los despidos, por los contratados y porque existan delegados en la planta, algo que conquistamos con años de pelea, pero no como parte de grandes gestas de la lucha de clases, como por ejemplo sí la tienen las obreras y obreros de Kraft, donde después de la gran huelga de 2009 ganó la Interna la Bordó (PTS e independientes).
Pero por otra parte, que hayamos ganado el cuerpo de delegados en el 2013 y el apoyo que tuvimos en esta última elección donde todos se encargaron de atacarnos por derecha, es significativo. Aunque prima la pasividad, habla de la simpatía de muchísimos trabajadores con nuestras ideas, no sólo de la Marrón sino también con nuestras ideas políticas, o al menos con parte de ellas, ya que todos saben que algunos de nosotros militamos en el PTS que está en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. En más de 20 años de fábrica sentamos tradiciones, como estas que te contaba, y en estos últimos dos también. Con delegados democráticos, con asambleas, con compañeros que no se corrompen, que se preocupan por los contratados y por otros trabajadores. Tuvimos algunas conquistas sindicales como la recuperación para todos los compañeros de los días por familiar enfermo, mudanzas, extracción de muelas, de sangre, entre otras. También logramos que la mayoría de los feriados no se trabaje e impedimos la reducción de puestos en líneas de producción. Frente a las paritarias tuvimos un rol activo, convocando a asambleas y a consultas masivas de donde salieron propuestas que presentamos al sindicato y a la empresa. Todo esto, sin embargo dentro de un clima bastante pasivo.
Pienso que hubo una política del sindicato y la empresa de dar concesiones a los trabajadores, por ejemplo en los premios de fin de año donde se cobraron $13.000 en vez de $8.400 como decía el convenio, y ni hablar de los aumentos que en el último año fueron del 37% más $14.500 no remunerativos, aunque en cuotas. En junio de este año un trabajador con categoría intermedia estará cobrando un salario de aproximadamente $22.000 de bolsillo. Esto a mi entender creó un clima aún más conservador. Pienso que si hubiésemos analizado mejor las propias características de la fábrica que inciden en el estado de ánimo general, tendríamos que haber impulsado más actividades de "masas", como el campeonato de fútbol que están preparando los obreros de la ex Donnelley en la zona norte, donde se juntan cientos de obreros sin la presencia de "jefes" sindicales ni patronales, o hacer más frecuentemente las peñas como la que hicimos por nuestro compañero Ñoño, que la empresa se niega a darle el alta médica y a pagarle su sueldo y que salió muy bien.
¿Cómo piensan seguir desde la agrupación Marrón?
Mirá, es algo que estamos discutiendo con nuestros compañeros. En la fábrica es enorme el sector que no quiere saber nada con la política que viene teniendo el sindicato y ahora tenemos a su lista de nuevo en la conducción, por dos años más. El día después de la elección nos llegaron una innumerable cantidad de mensajes de ánimo, de aliento, de reconocimiento por lo que hicimos estos dos años con el cuerpo de delegados. Todo eso es una fuerza enorme para continuar organizándonos. En lo personal pienso que tenemos muchas oportunidades. Hay unos 160 compañeros que a pesar de la campaña y los ataques que nos hicieron desde el propio sindicato y los referentes de la Lista 10, optaron de nuevo por la Marrón. Para mí estos votos y este apoyo son totalmente conscientes, de trabajadores convencidos y comprometidos que saben que están apoyando a compañeros clasistas, que nos la jugamos, y que somos militantes de izquierda. Vamos a fortalecer la Marrón impulsando todo tipo de actividades sociales, culturales y deportivas, con todos aquellos compañeros que quieran participar y vamos a seguir peleando por el conjunto de los reclamos de los trabajadores, exigiendo asambleas para pelear por lo nuestro.
Perdimos un puesto sindical, pero no los sueños de vivir en un mundo mejor. Nuestra lucha siempre será contra las patronales que explotan y oprimen a los trabajadores, contra las burocracias sindicales y también contra esos partidos políticos que como lo demuestra este gobierno, permiten los bajos salarios, la precarización laboral y que nos roben el salario con impuestos, inflación y devaluaciones.