Jueves 10 de agosto de 2017
Cada año la temporada de lluvias representa una preocupación para los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara pues desde hace 17 años estás se han venido intensificando, provocando cierres de calles y la interrupción del transporte público dejando varados a cientos de trabajadores.
Las lluvias que se han presentado en las últimas semanas no solo han afectado el tránsito de avenidas principales, sino los hogares de decenas de familias han quedado bajo el agua, el cuerpo de bomberos ha rescatado gente que por la intensidad de la lluvia ha sido arrastrada.
Este problema no es reciente, sin embargo se ha intensificado, pues estudios que datan de los últimos 100 años arrojan que el 70% de las inundaciones registradas en este periodo de tiempo corresponden a los últimos 17 años.
El discurso del gobierno respecto a este problema ha girado en torno a la disminución de residuos sólidos en vías públicas, sin embargo este factor no es el que origina las inundaciones, pues si bien las bolsas de plásticos, botellas y demás residuos encontrados en las avenidas y calles llegan a obstruir el drenaje, este por sí solo no tiene la capacidad de almacenar el agua proveniente de las lluvias y además no ha sido modificado a pesar de que hay un registro del aumento de las lluvias en los últimos años.
Pero el factor directamente relacionado al aumento de las inundaciones es el aumento en la mancha urbana en toda la zona metropolitana de Guadalajara, que hace 20 años fungía como regulador natural de las lluvias, hoy por la construcción desmedida y la urbanización estas zonas resultan ser las más afectadas por las lluvias.
La construcción desordenada y desmedida de zonas habitacionales en lo que era los vasos reguladores naturales no sólo implica un aumento en la cantidad de lluvia, sino que es un problema de seguridad pues a las grandes contratistas no les importa construir y vender casas o departamentos en zonas en donde no sólo es probable que se inunde sino que inclusive se pierdan vidas humanas.
Para poder darle una solución real al problema de las inundaciones hace falta una planificación de la urbanización que esté en función de las necesidades de las y los miles de trabajadores, y no en los intereses de las grandes contratistas que sólo buscan ganar millones a costa del deterioro ambiental y de la vida de los trabajadores.