Tras el respaldo de los inscritos después de la consulta de BeC, Ada Colau será, con toda probabilidad, investida alcaldesa con los votos del PSC y Valls y pasará así de gobernar el "Ayuntamiento del cambio" a ser la alcaldesa de las élites y el 155.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Sábado 15 de junio de 2019
Con el 71% de los votos durante los dos días de consulta, la militancia de Barcelona en Comú ha dado respaldo de forma mayoritaria a que Ada Colau sea hoy reelegida alcaldesa de Barcelona con el apoyo del PSC y Manuel Valls. La otra opción de la consulta era un posible pacto de gobierno con ERC y Ernest Maragall en la alcaldía.
Durante este jueves, la alcaldesa en funciones justificaba la primera opción alegando que "tenemos la responsabilidad de defender la agenda del cambio iniciada". Algo que al parecer no entraña contradicción con desarrollar dicha agenda con el PSC -quien ha gobernado durante 30 años la ciudad, ¡vaya cambio!- o el derechista Valls, famoso por ser el "campeón" en la expulsión de inmigrantes en Francia y que la misma Colau ha calificado de "candidato de las élites".
Los Comunes abrían pues la votación al conjunto de sus inscritos registrados. Pero a diferencia de otras consultas, esta vez la dirección de BeC hizo pública pública su preferencia por Collboni y Valls.
La decisión se toma en plena semana del fin del juicio del procés. Colau ha querido reiterar que siempre se ha manifestado en favor de la libertad de los presos políticos y contra la "judicialización de la política".
Unas declaraciones a la defensiva, ya que aún siendo ciertos esos posicionamientos públicos, no lo es menos que sus previsibles socios son el PSC del 155 (que solicita más de 10 años de cárcel para los presos políticos a través de la abogacía del Estado) o los 3 votos Manuel Valls que exige un 155 sine die contra la Generalitat.
Colau ha defendido estos días que lo que les preocupa "no es la silla" sino que "la alcaldía es relevante para representar la ciudad, marcar prioridades de gobierno y en general liderar las políticas ya iniciadas". Y este tándem del 155 ofrece "generoso" su apoyo a Colau por toda una "razón de Estado", evitar un alcalde independentista en Barcelona. Colau parece no hacerle "ascos".
Sin embargo, la otra opción, ya descartada, y que suponía hacer a Maragall alcalde, no representaba tampoco ningún cambio para las demandas sociales de miles. El hermano de Pasqual Maragall estuvo durante décadas en los diferentes equipos de gobierno municipal del PSC, apostando por la Marca Barcelona y gestionando los intereses de los grandes empresarios y los lobbys de la ciudad, a la vez que se reprimía y perseguía a la juventud y a los inmigrantes sin papeles y demás sectores populares.
Ni que decir tiene que ERC también ha formado parte de los peores ajustes del Estado español en educación y sanidad en Catalunya durante los peores años de la crisis, aprobando todos los presupuestos del PDeCAT.
Y si bien, la candidatura de Maragall hubiera representado que el independentismo ganaba una de las "plazas" más importantes como es la capital de Catalunya, algo que jamás ha ocurrido, no deja de ser más cierto que lo hubiera conseguido en un momento en el que se está intensificando el recule de ERC hacia una vuelta al autonomismo.
El pacto con el PSC y con los votos de Valls, es parte de la hoja de ruta del neorreformismo de integrarse en gobiernos autonómicos y municipales junto al PSOE, algo que además allanaría las negociaciones entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez para la formación de un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos. Sin embargo, al tratarse de Barcelona, este pacto sui generis es un salto aún mayor en la integración en el Régimen del 78.
Por su parte, desde su entrada en el Ayuntamiento de la ciudad, Barcelona en Comú hizo más bien poco para diferenciarse de los anteriores gobiernos municipales del PSC y poner soluciones a algunas de las demandas sociales más sentidas, como la lucha contra los desahucios, el problema de la vivienda, planes de emergencia social o la remunicipalización de los servicios públicos, respetando así los intereses de los grandes capitalistas y enfrentándose a las huelgas de trabajadores como Movistar o TMB.
En esta nueva legislatura, con los apoyos incondicionales de PSC y Valls, Ada Colau se convierte en la candidata de la élites en la ciudad de Barcelona y pasaría de integrar uno de los llamados "ayuntamientos del cambio" a gobernar un "ayuntamiento anti-independentista" con los social-liberales de Collboni y Valls. Esta será la lectura política que será saludada hasta desde la Zarzuela.