Se suma al coro mediático y policial en contra de los “manteros” que el pasado miércoles se defendieron de la enésima redada policial contra ellos. Un año de acoso y violencia cotidiana contra el colectivo que lo está llevando a una situación desesperada.

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN
Viernes 20 de mayo de 2016
Foto: EFE
Casi un año de guerra contra los “manteros”. Un años de falsas promesas, postureo y sobre todo mano dura, mucha mano dura. Este es el resumen de la labor del equipo de Barcelona en Común respecto a la cuestión de la venta ambulante. Una política represiva que ya ha superado en dureza a la de sus predecesores de CiU.
Hace ahora 12 meses, en campaña electoral, la coalición liderada por Ada Colau defendía en su programa que se acabaría con la criminalización de la venta ambulante. Una vez que se asumió el bastón de mando se decidió que ésta sería una de la primera de las promesas a incumplir. Luego le seguirían otras: compromiso de las escaleras, remunicipalización de servicios, acabar con los sueldazos de los directivos de TMB...
Respecto al orden público y la criminalización de la venta ambulante, Colau tomó dos decisiones que eran una demostración de que nada iba a cambiar.
La primera, mantener en el cargo de Jefe de la Guardia Urbana a Evelio Vázquez. Entre sus últimas “perlas” con Trias, este cuadro policial había defendido la honorabilidad del cuerpo en contra de la denuncia del montaje policial, político y judicial que denunciaba el documental de Ciutat Morta. Colau hacía Teniente de Alcalde a uno de los abogados del 4F, Jaume Asens, pero dejaba claro que esta decisión nada tenía que ver esto con reabrir el caso. Hoy Asens y el defensor de la Guardia Urbana de Ciutat Morta son compañeros de viaje.
La Urbana respiró tranquila. La segunda confirmación fue que el operativo estival contra el “top manta” se mantendría tal cual. De hecho, ante las protestas de “manteros” a partir de septiembre, el operativo de reforzó con los antidisturbios de las UPA -las que en el programa de BeC se proponía disolver-. Al final del verano el Comisario de Seguridad, Amadeu Recasens, anunciaba a los medios que el operativo había sido un éxito: 108 detenidos (solo 14 menos que el años anterior) y 230.000 productos incautados.
Sobre el plan social con el que se llenaban la boca algunos cargos de BeC, mientras justificaban las cargas policiales contra manteros en las Ramblas, como al regidora de Ciutat Vella Gala Pin, ni rastro a un año de asumir el gobierno. Porque ni de rastro se puede calificar el plan de formación y empleo de 11 plazas que se vendió en invierno como la alternativa para un colectivo que solo de la comunidad senegalesa superan las 200 personas.
El día a día para los “manteros” en estos 12 meses no ha hecho otra cosa que empeorar. El dispositivo policial se ha ido incrementando, hasta llegar a permitir la patrulla de urbanos en el metro o que se de orden a los agentes de seguridad privada para que no les dejen acceder al suburbano con los fardos de mercancías. En la ciudad del “bien común” siguen sin caber los “negros que venden en las Ramblas”.
Los “modales” de la Urbana de Colau siguen siendo los mismos que en la era Trias (CiU) o Joan Clos (PSC). Como denuncian los “manteros”, los insultos, humillaciones y golpes son el trato habitual.
La única diferencia es que cuando ahora se produce una agresión, muchos de los que antes denunciaban la violencia policial, hoy se ponen de su lado. Lo vimos en el caso del mantero “caido” por las escaleras y conducido por los mismos agentes de la Urbana al centro de salud para estar presentes durante la atención sanitaria que requirió. Una violación de los mínimos protocolos contra la violencia institucional que fue defendida por la misma Alcaldesa en rueda de prensa.
Esta situación “intolerable” hace que los ánimos entre muchos vendedores ambulantes se vayan encendiendo cada vez más. El pasado miércoles, varios de ellos se defendieron de la enésima redada de la Guardia Urbana. Esta vez, en vez de salir corriendo con los fardos a cuestas -el icono de la racista marca Barcelona- algunos se enfrentaron a los agentes. Según la Guardia Urbana, tres agentes resultaron heridos. No se dice cuantos manteros lo fueron, ni en este ni en el resto de dispositivos. Pero basta con hablar con alguno de ellos y que te muestre sus “heridas de guerra” de las “caidas”, porrazos y patadas cotidianas que reciben.
Como era de esperar, el jueves todos los grandes medios catalanes salieron a demonizar a los “violentos manteros”. La Urbana procedió a la detención de uno de los vendedores a los que acusa de agresión a los agentes. Nuevamente la Alcaldesa del “cambio” salió a calificar de intolerable el actuar de los “manteros”, apoyar a sus agentes y anunciar que el Ayuntamiento se personaría como acusación en el juicio que se abrirá contra los vendedores detenidos.
Decía Colau hace poco que ella no había llegado a la Alcaldía para continuar siendo una “activista”. Lo ha dejado muy claro. Lo que hubiera sido más honesto es que lo dijera hace un año, en campaña. Que hubiera anunciado que si llegaba a la Alcaldía mantendría la persecución del top manta, reforzaría el operativo policial, defendería en todo momento la actuación de los agentes y que si algún “mantero” osaba a rebelarse una vez llevado a esa situación de desesperación, pondría al Ayuntamiento como acusación particular en los juicios que se pudieran abrirse contra él.
Este es el balance a casi un año de gobierno de BeC en lo relativo a este colectivo, uno de los eslabones más explotados y oprimidos de los sectores populares. Tanto, que ni derecho a voto, ni ciudadanía se le reconoce. Será tal vez por eso que están siendo el colectivo en el que Colau aplica con más dureza y desfachatez una política de continuidad con las directrices racistas que se han manejado los gobiernos de convergentes y “socialistas” respecto a los “negros que venden en las Ramblas”.

Santiago Lupe
Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.