Sentencia judicial contra el derecho a huelga de los riggers que da por válida la contratación de esquiroles para realizar el Festival Sónar. El Ayuntamiento de BComú vuelve a demostrar que en un conflicto laboral siempre estará junto al empresario, en este caso la Fira Barcelona.

Pablo Castilla Contracorrent Barcelona - estudiante de Filosofía, Economía y Política en la UPF
Jueves 18 de julio de 2019
Un año más, llega a Barcelona el conocido festival de música Sónar por el que pasarán artistas como Dellafuente, Bad Bunny o Holly Herndon. El evento tendrá comienzo hoy y durará hasta el sábado 20 de julio. Sin embargo, tras los nombres de los y las artistas, los grandes decorados, los escenarios y las luces existe una realidad que muchos ignoran: la explotación de sus trabajadores por parte de la entidad responsable del evento, la Fira Barcelona.
Los llamados riggers, encargados de montar las estructuras aéreas y los escenarios, iniciaron una huelga el jueves de la semana pasada ante la negativa de Fira Barcelona de negociar unas mejores condiciones laborales exigidas por parte de los propios trabajadores. Entre sus principales quejas se encuentra la falta de seguridad en el montaje, la cual también repercute hacia los asistentes a los conciertos y demandan un descanso cada dos horas para cubrir necesidades.
Sin embargo, el motivo del conflicto se encuentra en la nueva licitación del servicio de rigging. Hace cuatro años que Fira de Barcelona firmó un contrato con la empresa encargada del montaje de las estructuras para los eventos, UTE Rigging, cuyos trabajadores habían logrado una serie de condiciones laborales recogidas en un convenio colectivo de empresa. Los trabajadores critican que en los pliegos de la nueva licitación publicada por Fira Barcelona no se informa de las condiciones de trabajo ni tampoco se garantizan sus empleos, lo cual los deja en una situación de incertidumbre total dado que la concesión termina ahora.
Por su parte, La Fira sostiene que la inclusión de las condiciones reclamadas por los trabajadores no está obligada por ley a la par que alega futuras complicaciones legales en la entrada de nuevas empresas en el concurso.
Y frente a la huelga convocada, la Fira de Barcelona decidió contratar a otras empresas para suplir a los trabajadores en huelga, realizando así una absoluta maniobra de esquirolaje, ya que el artículo 6.5 del Real Decreto Ley de Relaciones de Trabajo establece que "en tanto dure la huelga, el empresario no podrá sustituir a los huelguistas por trabajadores que no estuvieran vinculados a la empresa al tiempo de ser comunicada la misma".
Por si fuera poco, desde el juzgado social 27 de Barcelona, el magistrado Santiago Vidal se ha pronunciado esta semana a favor de la empresa organizadora y ha desestimado las medidas cautelares solicitadas por los trabajadores, quienes afirman que se está vulnerando su derecho a huelga al contratar a terceros para evitar los efectos de la huelga.
Vidal, el mismo que fue suspendido durante de la carrera judicial tres años al haber redactado una Constitución para una futura República Catalana, sentenciaba que "ejercer el derecho a la huelga de unos cuantos no puede poner en peligro la viabilidad de los puestos de trabajo de muchos otros" y añade que “no concurre la imprescindible apariencia de buen derecho que justifique la adopción de una medida prohibitiva de contratación con terceros a cargo de la codemandada Fira de Barcelona”.
La realidad, por mucho que se intente hacer pasar la sentencia como la defensa de los puestos de trabajo, es que es un claro ataque a los derechos de los trabajadores. Un ejemplo más de las instituciones judiciales favoreciendo a las grandes empresas, al puro estilo de lo que hizo el Tribunal supremo en su sentencia sobre las hipotecas a favor de la banca. Además, el juez considera que impedir la celebración del festival “significaría admitir un uso desproporcionado del ejercicio de este derecho fundamental, generador de perjuicios irreparables y muy elevados”. En otras palabras, se podrá hacer huelga cuando no ocasione muchos daños a los beneficios de los capitalistas.
Pese a todo, el portavoz del sindicato, Isaac Flix, ha asegurado que la huelga y demás acciones “seguirán hasta que se sienten a negociar”, como ha sido el caso de la concentración que han celebrado los propios riggers esta mañana ante las puertas de la sede de Fira Barcelona.
Carrer Rius y Taulet tallat per els Riggers! pic.twitter.com/glGztyozlh
— Sindicato de Riggers (@DeRiggers) 18 de julio de 2019
Por otra parte, es importante recordar que la Fira de Barcelona está controlada por un consorcio de titularidad pública bajo gestión del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y la Cámara del Comercio de Barcelona, cuya presidencia ocupa la alcaldesa de Barcelona Ada Colau. Además, el nombramiento del presidente del consejo de administración, propuesto por la Cámara del Comercio, necesita de la ratificación tanto del Ayuntamiento como de la Generalitat.
En unas primeras declaraciones ante esta nueva situación de conflicto entre empresa y trabajadores, Ada Colau ha manifestado que “se debe respetar el derecho a huelga, pero también se tiene que hacer todo lo posible para que el Sónar se pueda celebrar con normalidad”. Una línea muy similar a la del juez que sí reconoce el derecho de huelga, pero justifica la contratación de terceros para permitir que el festival se celebre con normalidad y el lobby empresarial de los grandes eventos de la ciudad pueda seguir multiplicando sus beneficios a costa de la precariedad laboral.
No obstante, muchos sectores de trabajadores ya saben de qué pie calza el Ayuntamiento de Barcelona en Comú cuando se trata intermediar entre las necesidades de los trabajadores y los beneficios de los empresarios.
Si en su primera legislatura Ada Colau traicionó a las primeras de cambio la huelga de los trabajadores de Movistar y más adelante se posicionó claramente como un partido antihuelga frente a la lucha de los trabajadores de metro, ¿qué no puede hacer en estos días de conflicto con los Riggers y ante un evento de tanta relevancia como es el Sónar?
Y más, teniendo en cuenta que en el nuevo gobierno municipal entre BComú y PSC, Ada Colau le ha cedido las competencias económicas, entre ellas los grandes eventos internacionales de la ciudad, al partido que durante décadas impulsó la Marca Barcelona desde el equipo de gobierno, gestionando los intereses de los grandes empresarios y los lobbys de la ciudad, a la vez que se profundizaba en la precariedad laboral.
Ante todo ello y frente a la explotación de los trabajadores y la vulneración de sus derechos laborales tan solo existe una posición posible para quienes los defienden realmente y no se encuentra en la conciliación entre ambos bandos sino el apoyo claro los riggers.