La CUP ha denunciado que el Ayuntamiento intentó impedir la entrada a trabajadoras de la limpieza de hoteles junto a su regidor Josep Garganté y un nuevo protocolo de la Guardia Urbana para limitar el acceso de colectivos en lucha.
Pere Ametller @pereametller
Viernes 25 de marzo de 2016
Tal como denuncia el propio Garganté ante los periodistas, el pasado sábado 19 la Guàrdia Urbana trató de impedir que tres mujeres del colectivo de Las Kellys accedieran al Ayuntamiento.
Las explicaciones de la Guàrdia Urbana fueron que tienen nuevas ordenes que indican que durante el fin de semana no puede entrar nadie en el Ayuntamiento que no sea un regidor. A continuación le entregaron una hoja donde se explicaban las nuevas directrices.
Estas ordenes consisten en que si durante el fin de semana se producen manifestaciones o concentraciones delante del Ayuntamiento y con demandas contra éste, se ha de recordar a cualquier persona que quiera entrar al Ayuntamiento que no esta permitido, ya que esta cerrado al público. Si un regidor quiere entrar puede hacerlo pero sin ningún acompañante. El resto de días los acompañantes podrán entrar previa identificación, excepto en los casos en lo que se crea oportuno.
Al final, después de una larga discusión con la Guàrdia Urbana acabaron entrando.
Tal como denuncia Garganté, esta situación esta relacionada con que el viernes de la semana pasada los socorristas de Barcelona entraron en el Ayuntamiento para conseguir una solución a su conflicto laboral y tuvieron que permanecer hasta las cuatro de la mañana para conseguir arrancar un compromiso del Ayuntamiento de que la nueva empresa contratada mantendrá a todos los trabajadores y no realizara los despidos previstos.
El gobierno de Barcelona en Comú claramente ataca, desde su posicion anti-huelgas , a los trabajadores en lucha, ya que como argumenta el propio Garganté, tienen constancia de que el mismo sábado en que la Guàrdia Urbana trato que las trabajadoras de la limpieza no pudieran entrar, un regidor del PP entró acompañado.
Además, entre semana, dejan a criterio de la Guàrdia Urbana que acompañantes pueden entrar y quienes no. No dicen cual será el criterio, pero queda claro que se trata de un impedimento para que las luchas entren al “Ayuntamiento del cambio”, ya que se menciona explicitamente a las manifestaciones en contra del consistorio.
Este martes se manifestaban delante del Ayuntamiento de Barcelona los trabajadores de CEMUSA en lucha contra un ERE que afecta al 80% de la plantilla, 245 trabajadores. Esta empresa se ocupa de la publicidad en el mobiliario urbano y está contratada por el Ayuntamiento. Garganté ha informado que no los dejaron entrar al Ayuntamiento por la puerta principal, pero si por otra secundaria. Desde el gobierno de Barcelona en Comú se han limitado ha tomar sus datos y decir que los citarán.
En lugar de abrir el Ayuntamiento a los vecinos y a las luchas de la ciudad, Barcelona en Comú se escuda en la Guardia Urbana para evitar los conflictos. El ’abc’ de la vieja política aplicado por los que se autoproclaman como ’nueva política’ y herederos de los movimientos sociales y las luchas.
Viendo lo que les costó a los socorristas que pudieran atender sus demandas, no sorprende esta actitud pasiva de Barcelona en Comú ante un conflicto en el que tiene el poder de dejar de externalizar este servicio y municipalizarlo para evitar la totalidad de los despidos.
Resulta flagrante esta falta de apoyo a las reivindicaciones de los trabajadores, más cuando son trabajadores externalizados del propio Ayuntamiento y este se dedica a mirar para otro lado. O cuando no, se dedican directamente a atacar sus reivindicaciones, como en el caso de los trabajadores de TMB, traicionar sus acuerdos como en el caso del ’Compromiso de las escaleras’ de los trabajadores de la Marea Azul de Movistar o reprimiendo a los trabajadores más deprotegidos como son los “manteros”.
Sin duda, la remunicipalización, la garantía de ningún despido y de buenas condiciones de trabajo en los servicios del Ayuntamiento tendrían que ser las gestiones mínimas en la agenda política del autoproclamado “Ayuntamiento del cambio”.