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Red Internacional
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Educación no sexista. Colegios mixtos: el error que no debe cometerse según el MINEDUC

Se desaprueba en el Senado el proyecto de que todo establecimiento que recibiera fondos públicos fuese mixto y la derecha aprovecha de respaldar la educación segregada.

Karla Peralta Díaz

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas

Domingo 10 de junio de 2018

Ante la desaprobación por parte del Senado del proyecto que pretendía que todos los establecimientos que reciban fondos públicos fuesen mixtos, Jose Palma, representante del MINEDUC, afirmó que hubiese sido un error hacer obligatoria esta medida.

Además, Palma señaló que: “soy un ferviente partidario de la educación mixta y de la libertad de los padres de elegir el colegio donde quieren que estudien sus hijos, y hay 100 mil apoderados en Chile que han elegido educación segregada”.

La derecha apela a la libertad de elección de los padres que escogen para sus hijos el sistema de colegios segregados por género, pero ¿qué esconde realmente esta postura de “respetar las libertades de decisión”?

Claramente es una de las tantas herramientas para seguir justificando y avalando, por una parte, la mantención con financiamiento público de escuelas y liceos que van acorde con un modelo sexista de educación del cual son defensores. Y, por otra, de mantener la influencia de la iglesia en la educación, ya que, muchos de los colegios de este tipo están ligados a la cuestionada institución.

La existencia de este tipo de establecimientos profundiza la noción de diferencias "naturales" entre sexos, como sí los órganos sexuales determinaran el tipo de educación y establecimiento al que deberían pertenecer cada sexo. Este tipo de concepción biologicista de la educación entrega enseñanzas distintas que limitan la diversidad del género. Es decir, conciben e imparten una educación para hombre-masculino y otra para mujeres-femeninas, haciendo casi imposible el impartir una educación no sexista, ni heteronormativa, que no reproduzca los estereotipos de género.

Es absolutamente necesario que las escuelas y liceos se despojen de la arcaica segregación por sexo, así como también, del mercado y de la influencia de las iglesias. Para que la educación pase a ser un derecho garantizado, de calidad, gratuita y financiada por un plan integral para la educación, con acceso irrestricto y no sexista.