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Entrevista. Colombia: "Los jóvenes ’sin derechos’ son los protagonistas del proceso actual"

La juventud ha venido teniendo un lugar destacado en la rebelión colombiana. Quiénes son, cómo se organizan, quién la representa. Algunas de estas preguntas abordamos en una entrevista con un miembro de la organización Juventud Rebelde.

Juan Andrés Gallardo

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1

Santiago Montag

Santiago Montag @salvadorsoler10

Lunes 17 de mayo de 2021 08:45

Como parte de una serie de entrevistas con distintos actores que forman parte de la actual rebelión en Colombia contra el Gobierno de Ivan Duque, La Izquierda Diario habló con Sainjei, miembro de la organización Juventud Rebelde, sobre las características de los sectores movilizados, la representación (o falta de ella) entre los jóvenes precarizados y de sectores populares, la trampa del diálogo nacional y sus formas de organización.

¿Cuál es la situación de la juventud que representa un 80% de los que se movilizan hoy en Colombia? ¿Tienen organizaciones propias?

Las organizaciones juveniles tienden a ser fundamentalmente estudiantiles, principalmente universitarias. Pero la realidad hoy trasciende ese parámetro, ante la ausencia de un acceso público a la educación. Aquí las deudas universitarias son realmente extensas, un semestre cuesta fácilmente unos 6 mil dólares. Por otro lado está el tema de la edad que tampoco es suficiente para explicar el fenómeno de la juventud. Quienes se movilizan en Colombia tienen entre 18 y 35 años aproximadamente y unas experiencias culturales importantes, principalmente en las periferias urbanas.

Es decir, que en su mayoría no son los jóvenes universitarios. Al revés, son jóvenes con una situación de precarización absurda, es decir, con tasas de desempleo gigantescas. En primer lugar por el no acceso a la educación. Por ejemplo, en Bogotá, una ciudad de ocho o nueve millones de personas, del total de jóvenes que se gradúan del bachillerato (secundaria) cada año, solo el 17% logra entrar en la educación superior de pregrado. La cifra sube al 30% si se considera la educación técnica.

Estos jóvenes, que podríamos llamar "sin derechos" son los protagonistas del proceso actual. No tiene acceso a un trabajo digno, ni a una educación pública y de calidad, ni acceso a distintas formas de consumo cultural, pero sí tienen una lógica de sociabilidad cultural en sus territorios. ¿Por qué digo eso? Porque esto es muy importante a la hora de caracterizar las formas de organización, porque al haber una predominancia de formas de organización universitarias estudiantiles, las organizaciones que existen no son capaces de abarcar y se ven desbordadas ante la potencia movilizadora que tiene esto.

Es decir, los que sostienen este proceso de lucha y resistencia. Son chicos que, algo que es muy importante, no se ven a sí mismos como parte de una organización. Estos chicos tienen sus amigos, tienen su parche, tienen sus escenas de hip hop, por ejemplo. Y eso se estalla, como que se prende, y desata toda una potencia movilizadora que ninguna organización, ni la más barrial, es capaz de saber conducir o sostener.

Entonces, sí hay unas formas de organización que son organizaciones que vienen de antes, pero hay una potencia movilizadora que los desborda. Y ahora estamos, en nuestra hipótesis, frente al surgimiento de nuevos procesos organizativos. Y eso es, eso es bellísimo, porque nacen de las periferias, nacen de lo más crítico de nuestra realidad. No nacen en las universidades, no nacen en los centros intelectuales, ni en las organizaciones tradicionales, y esto es una característica muy importante y novedosa.

¿Qué opinan ustedes de la mesa de diálogo mientras en las calles siguen asesinando manifestantes y los estigmatizan como "vándalos" y "terroristas"?

Es problemático que las organizaciones que vienen del campo popular legitimen el diálogo, porque yo creo que hay dos conceptos muy importantes para entender lo que está pasando. Uno es el "poder dominante", quien metió una expresión contrainsurgente y en segundo lugar, una "coalición de gobierno", y aquí no estoy hablando del bloque de poder del del sistema en general, sino la coalición de gobierno concreta que empezó hace tres años.

Yo considero que el "bloque de poder", que se puede reconocer en la cotideanidad como el uribismo, ya llegó a un punto de quiebre, de límite. Y eso se materializa en su incapacidad de sostener una coalición de gobierno. Entonces, esta elite, de este bloque de poder, tiene una dinámica muy común, histórica, que es: negociar, desmovilizar y sostener la escalada de confrontación que reproduce un conflicto.
Entonces, cualquier escenario de diálogo cumple una función de volver a dar escenarios de legitimidad a una coalición que no es capaz de sostenerse. Entonces, los escenarios de diálogo cumplen más una función de recomponer una coalición de gobierno que de solucionar una conflictividad.

Es realmente ilegítimo cualquier escenario de diálogo que suceda en paralelo de una situación de represión exagerada, que además hace uso del discurso de la guerra contrainsurgente, la guerra antiterrorista.

Cuando algunos sindicatos caen en la lógica del diálogo, reproducen también la lógica del vandalismo. Es algo así como "mientras nosotros estamos negociando acá porque queremos hacer la paz, esos vándalos siguen destruyendo las cosas en las calles". Entonces es una dinámica discursiva compleja y nuestra posición es que no se debería dialogar, hasta que no pare la militarización y no pare la represión. Y si vamos a dialogar, primero dialogamos entre nosotros porque sin ninguna organización es capaz de conducir el proceso, ninguna organización va a ser capaz de representar una solución. Es decir, que hay que potenciar la emergencia de esos nuevos sujetos políticos.

¿Cómo se organizan ustedes? ¿Qué son las asambleas populares, cada cuanto se reúnen y a quiénes representan?

Juventud Rebelde (JR) nació hace 6 años, el 9 de abril del año 2015. En esas fechas hicimos nuestro primer congreso, que a su vez viene de un proceso de acumulación organizativa que venía de antes, de un cabildo de juventud que se hizo en el 2011. La JR y se organiza en su forma básica en torno a "núcleo rebeldes". Un núcleo puede ser un grupo estudiantil, un núcleo puede ser toda una barra de futbol, un núcleo puede ser un colectivo... Es decir, es una diversidad heterogénea de formas de organización. Nos interesa ayudar en la potenciación de un movimiento juvenil.

Eso se encuentra en sintonía con lo que está pasando ahorita aquí. El sistema político colombiano ha estado totalmente cerrado. Es un régimen cerrado desde hace muchísimo tiempo. Eso tiene un correlato en que a niveles populares, una y otra vez han aparecido y surgido escenarios de encuentro local como las asambleas populares, pero que se expresa diferente en otros momentos de la historia. Aquí hubo en varios momentos juntas patrióticas, que eran escenarios muy similares a las asambleas populares, y ha habido también cabildos abiertos...

Las asambleas populares son formas de representación y organización increíblemente heterogéneas que dependen mucho de las formas de las condiciones políticas de cada territorio y las condiciones geo y demográficas de cada territorio. Entonces pueden ser por barrios, pueden ser por una serie de barrios, puede ser en un municipio.


Juan Andrés Gallardo

Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario

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