Columna del reconocido artista Francisco "Papas Fritas" que nos aporta para el debate constituyente. Desde La Izquierda Diario estamos impulsando una nueva sección de debate abierto de cara al plebiscito, donde encontrarás información sobre el proceso, tribuna abierta para columnistas y organizaciones, polémicas, entrevistas y mucho más.
Sábado 30 de julio de 2022

1- La Nueva Constitución no toca la propiedad privada.
2- ¿Qué entendemos por propiedad privada?
“El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa. Pero la propiedad privada burguesa moderna es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros.” Marx y Engels, 1848
3- En Chile tanto la constitución del ‘80, como la propuesta de nueva constitución, tocan la “propiedad general” de la clase trabajadora. Esto por medio de los monopolios económico que usufructúan del trabajo, los ahorros, las pensiones, la vivienda, etc de las personas, para su beneficio personal de lucro y mantención del capital.
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Ojalá la derecha tuviese razón en su terror, pero lamentablemente son solo fake. La nueva constitución no abolirá la propiedad privada. Nadie con conciencia de clase pensaría que a partir de un proceso burgués se va abolir la propiedad privada, pero quienes dicen ser de izquierda y estuvieron dentro de la constituyente, vergüenza deberían sentir de que no limitaran la propiedad privada. Al contrario, por estos días han salido a desmentir las grandes mentiras de la derecha sobre la propiedad privada defendiendo la propiedad privada. En la nueva constitución, en realidad, este modelo de acumulación capitalista se solidificó en un proceso “democrático” y no un modelo impuesto a sangre y fuego de la constitución del 80 con el amparo de la dictadura cívico militar.
Esta solidificación sucede mientras el mundo se cae a pedazos con el calentamiento global, mientras científicos se encadenan, y hay gritos en el mundo ante un futuro alarmante. Los diagnósticos serios tienen a los culpables identificados, la explotación de recursos y la sobreproducción dentro del sistema de consumo, orquestado por la propiedad privada de las clases dominantes y grandes corporaciones.
Usted se preguntará… ¿Qué tiene que ver el consumismo con la propiedad privada? pues el eje del consumismo es el derecho al bien privado, y mientras exista una estructura social basada en el libre mercado, y una economía de la devastación, necesitará de consumidores que mantengan este círculo por medio de la adquisición de la propiedad privada. Y sabemos que con economías más comunitaristas, ese consumismo, ese daño al clima, disminuiría los efectos radicalmente, pero nuestra nueva constitución no limita el desarrollo de este diagnóstico catastrófico que el mundo grita.
Comencemos con las mismas ideas en disputa, ¿si las personas tuvieran una pensión a lo que corresponde sus necesidades, sería necesario que trabajaran hasta extenuarse para tener más de una vivienda y vivir de las rentas? claramente no. Mientras hoy tenemos un déficit de viviendas, grandes tomas y personas habitando la calle, al mismo tiempo tenemos una especulación inmobiliaria, y grandes monopolios que construyen irresponsablemente y abusando del derecho a la vivienda de las personas. Entonces ¿qué tan grave sería avanzar a que el estado entregará un espacio gratuito de vivienda, para habitar hasta morir, y que posterior a mi muerte, este quedará cedida a la administración comunitaria? Así una familia que la necesitase la pueda reparar y usar. No sería grave, pero en vez de eso preferimos construir en terrenos donde podríamos crear áreas verdes, que sabemos que no solo merman el calentamiento global, sino que mejoran sustancialmente la calidad de vida de los habitantes de su entorno.
Otros ejemplos tienen que ver con espacios o herramientas comunes. Por ejemplo necesito una cámara de cine, no porque necesito el objeto, sino que necesito el fin, y el fin es hacer una película, ¿no sería mejor que el ministerio de cultura nos convide a acceder de infraestructuras para crear esta película?, en vez de eso entrega fondos para comprar cámaras, o arrendar a empresas equipos, ¿no sería mejor tener así en muchos ámbitos, espacios comunitaristas que eviten el consumo? ¿sería tan malo? o usted cree que ¿sería mejor perder todo eso que conseguimos trabajando y comprando, por inundaciones o incendios que se generan por el calentamiento global? ¿Acaso no sería peor, no tener como gozar estos beneficios privados del capitalista, por sequías extensas, que no generaron brotes de trigo para un pan, ni el agua para calmar la sed que nos da la permanencia de vivir?… En vez de compartir y comunitarizar bienes que deberían ser en cierta medida de todas y todos, o compartidas, usted prefiere un futuro donde podrá morir de hambre al menos mirando “lugares que mueren”.
En el socialismo no todo es de todos, también creemos que hay cosas de uso personal “que se dan a cada quien según sus necesidades”. No va compartir su cepillo de dientes y usted tendría derecho en una constitución socialista a su smartphone propio, que hoy no sabemos qué tan propio suyo es, y aunque usted lo defienda como propiedad privada, en cada conexión internet, todas las compañías usurpan sus datos y privacidad. ¿No es entonces ello violar su propiedad privada? Al parecer al capitalismo le gusta el socialismo de datos. Pero en este caso estos datos son robados, para beneficio de unos pocos adictos a la acumulacion del dinero y el poder.
¿En qué momento la izquierda se ha puesto a defender los derechos de la burguesía, los derechos de la clase explotadora por sobre los de la clase oprimida? ¿En qué momento se perdió toda fuerza de resistencia a tal punto, que defendemos una constitución burguesa por una victoria moral? Y permítanme hacer estas preguntas que con esto no estoy llamando a rechazar, sino que a ser conscientes de lo que hemos dejado que suceda, de a quienes le hemos donado nuestra sangre, a quienes se la estamos donando, por que al menos la conciencia permite saber cómo actuar en los días venideros que como siempre nuestra clase trabajadora será afectada.
No se puede llamar a aprobar no siendo realistas o con discursos de transición que decían: “cuiden la democracia”. La democracia de pocos nunca será nuestra democracia, la democracia que sigue favoreciendo a los poderes que oprimen a la clase trabajadora, jamás será nuestra democracia, esa democracia burguesa, es de la burguesía y que quede claro que no es nuestra, quien la defienda pues se pone en defensa de la burguesía, y no hay nada más que discutir.
Por ende es necesario gritar!, no podemos estar defendiendo lo indefendible, porque sabemos el desenlace de lo que significa la perpetuación del libre mercado y el capitalismo, sabemos dónde nos llevará si no le pones un freno drástico. Y en esta pasada ni siquiera fueron capaces de limitarla. Nuestro futuro cercano no se trata de los derechos individuales, se trata de la imposibilidad de tener un futuro, si se sigue permitiendo el miserable sistema imperante. Y cuando se olvida en ese camino lo colectivo, lo estructural, estamos haciendo cada vez más real la frase que posicionó M.Fisher, “es más fácil imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo”.