Como un tráiler de la película de este año, la primera semana del 2016 mostró algunas de las claves que lo sacuden mes tras mes. La colusión de los supermercados aumentando los precios de la carne de pollo fresca. Los “adelantos” de la casta de parlamentarios en compra-venta a los empresarios. La baja aprobación en las encuestas a los partidos e instituciones del régimen. Y dos tendencias nuevas que re-aparecen: nuevos fenómenos políticos y tendencias a la polarización.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Domingo 10 de enero de 2016
Privilegios e impunidad
La casta de parlamentarios en compra-venta a los empresarios fue protagonista de un nuevo escándalo salido de sus muchos privilegios que la muestran ajena y de espaldas al pueblo trabajador. Ahora, fueron los “adelantos” de sus sueldos, la dieta parlamentaria. Solicitan montos que llegan hasta los 44 millones de pesos que devuelven en cómodas cuotas. Algo a lo que ningún trabajador puede acceder. Tras eso, salieron otras denuncias, como prácticas anti-sindicales, despidiendo a empleados del Parlamento con fuero sindical, forzar a sus choferes a conducir a exceso de velocidad y hacerles pagar las multas. Se suma a sus sueldos millonarios, al financiamiento irregular de sus campañas, a la impunidad cuando son condenados judicialmente como el caso de Jovino Novoa, que le acomodan la pena a las necesidades de sus partidos, en este caso la UDI.
Se conoció este nuevo privilegio cuando salían los resultados de una nueva encuesta de la empresa Adimark, que vuelve a mostrar la baja aprobación a Bachelet, al Gobierno, a los partidos del régimen y al Parlamento, todos por debajo del 20%.
Ante estos hechos, toman medidas más anti-democráticas. En la discusión sobre la nueva ley de partidos y elecciones, el Gobierno vuelve a elevar los requisitos para constituir partidos y presentarse a elecciones. El Secretario General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, las justificó diciendo que se necesitaba un “certificado de representatividad”. Olvida que muchos del actual Parlamento fueron elegidos con un 7% del universo electoral. Se suma el desplazamiento a derecha de otras de sus promesas. Claramente en el caso de la reforma laboral, cada vez más pro-empresarial, y que por falta de acuerdo vuelven a postergar, al igual que con la discusión del aborto en tres causales.
La impunidad empresarial volvió a salir a la luz con la colusión de los supermercados. En este caso con la carne de pollo fresca, un producto de consumo popular de primer orden. Los empresarios, duros denunciando el “monopolio sindical” en la discusión de la reforma laboral, callan ante el abuso monopólico que les permite estas colusiones.
Uno de los suyos, el reaccionario Nicolás Ibañez, ex dueño de Lider antes de venderlo a Wal Mart, se quejó de una persecución contra los empresarios. No hay tal, no del Gobierno de un sector de su casta. Pero refleja el ánimo que hay en el país.
Nuevos fenómenos políticos y tendencias a la polarización
Son postales de las contradicciones que sacuden al régimen mes a mes, como un tráiler de la película de este año que se inicia.
La misma encuesta reflejó dos tendencias profundas. Por un lado, la emergencia de nuevos fenómenos políticos. Revolución Democrática, la organización del diputado y ex dirigente estudiantil Giorgio Jackson alcanzó el 48% de aprobación, que contrasta con apoyos de entre 20% y 23% para los partidos tradicionales del régimen, la UDI, RN, DC, PPD, PR, PC, PS. Curiosamente, no se incluye en las encuestas a otra de estas organizaciones, aun teniendo representación parlamentaria, como Izquierda Autónoma del también diputado y ex dirigente estudiantil Gabriel Boric. A su vera, multitud de organizaciones sin representación parlamentaria pero con presencia en las organizaciones estudiantiles y sindicales se afirma por abajo.
Por otro lado, las tendencias a la polarización política. La encuesta registró que la identificación con la izquierda alcanza al 30%, con la derecha al 26%. Con el centro, sólo el 10%. De la mano de esto, hay una división pareja en torno a las reformas, con cerca del 50% de apoyo y 50% de rechazo. La dinámica es a la baja en el apoyo, pero por su paulatina moderación y renuncia, y destaca que se mantenga casi 50% de apoyo estando asediadas las reformas por permanentes campañas en contra por parte de la derecha y los empresarios, acompañados por la DC a la que se suman otros parlamentarios de la Nueva Mayoría.
No son solo encuestas. Por arriba, se expresó también en la disputa Bachelet- Burgos. La DC se dividió en dos alas, una hablando el lenguaje de la derecha y en defensa de las herencias de la dictadura, sintetizadas en la defensa del “Estado subsidiario”, y la otra hablando de una “revolución democrática y popular”, algo completamente ajeno a lo que piensan y hacen, pero que refleja también la tendencia a la polarización a derecha e izquierda, que aún se mantiene por arriba pero que expresa distorsionadamente procesos moleculares por abajo que irrumpen intermitentemente a la superficie.
Fue el caso de los profesores el año que recién termina con su paro de casi dos meses, junto a otras movilizaciones de trabajadores y estudiantes, y que a fines del 2015 e inicios de este 2016 recibe nuevos golpes con represalias y despidos en todos los colegios de Chile, entre ellos a profesores del movimiento de indignados de Antofagasta, que está activando una campaña de solidaridad que los trabajadores de la educación de Nuestra Clase impulsan unitariamente y es una prueba de fuerzas para este año.
La impunidad de las represalias descansa en la impunidad y los prestigios de la casta de parlamentarios y funcionarios en compra-venta a los empresarios, con la que hay que terminar, luchando porque ganen lo mismo que una profesora, uniendo cada una de las demandas de los estudiantes y trabajadores a la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y soberana basada en la movilización, y sobre el fin del régimen heredado de la dictadura, en el camino de una República de Trabajadores, basada en sus organismos de democracia directa, única salida íntegra y efectiva para las demandas y para los intereses del pueblo trabajador.