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Red Internacional
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Sociedad. Comenzó a funcionar Uber en Buenos Aires

En el día de ayer la aplicación anunció por Twitter su lanzamiento y las repercusiones no tardaron en llegar. El Gobierno porteño lo declaró fuera de la ley y los taxistas realizaron cortes de calles en el centro en oposición a la empresa.

Miércoles 13 de abril de 2016

Durante la tarde de ayer Uber, la aplicación para celulares que compite con el taxi, oficializó su lanzamiento en Argentina mediante su cuenta de Twitter. Además la aplicación anunció un código promocional para nuevos usuarios para sus dos primeros viajes para incentivar el uso.

Las repercusiones no tardaron en llegar. El secretario de Transporte de la Ciudad, Juan José Méndez sostuvo en declaraciones a la prensa que Uber presta un servicio “fuera de la ley” y que “cuando el servicio empiece a funcionar haremos los controles correspondientes, no habrá excepciones, como cuando detectamos transporte ilegal".

Afirmó que el Gobierno se llevará con grúas los vehículos que detecte que prestan el servicio de Uber y se retendrán los vehículos hasta que se presenten los dueños que para retirarlos deberán abonar onerosas multas.

Desde la empresa le salieron al cruce al afirmar que ellos operan en el marco de la ley. Según Uber se encuentran amparados en el artículo 1.280 del Código Civil y Comercial que regula los contratos de transporte entre privados, en este caso el conductor y el pasajero.

En el día de ayer los taxistas se manifestaron en el centro porteño cortando calles y accesos para reclamar contra el lanzamiento de la empresa. Según ellos Uber operá en la ilegalidad, es competencia desleal y ofrece costos más bajos porque no cumple con los requisitos necesarios para transportar en la ciudad.

La controversia por los seguros

Quienes son conductores de Uber solamente deben poseer un seguro de responsabilidad civil obligatorio para todo vehículo a la hora de circular, sin embargo para un taxi o remis se le exige un seguro de transporte de pasajeros que cubra, en caso de accidente, tanto al vehículo como a los pasajeros. Lo que Uber no dice es que de ocurrir un accidente el seguro no va a cubrir a nadie porque la actividad declarada era la de un auto particular.

Los conductores de Uber no son empleados de la empresa, son “prestadores”, es decir Uber no paga aportes patronales ni vacaciones, ni seguro de riesgos de trabajo. Al tercerizar a todos los conductores puede ofrecer un costo más bajo. El empleo precario o encubierto bajo un “contratista”, método preferido de las grandes empresas, se pone hoy al servicio de un costo más bajo del transporte público.

Los taxistas, que gracias a sus licencias poseen un monopolio artificial de su actividad, se ven amenazados por una innovación tecnológica y por la precarización de Uber. Mientras el Gobierno y los taxistas se oponen, Uber repite su estrategia global de lanzarse al mercado y aprovecha su éxito mediático para negociar la regulación que le corresponda luego.