Luego de casi once años de ocurrida, los acusados por la Masacre de la Comisaría Primera de Quilmes comenzaron a ser juzgados ayer tras una larga lucha de los familiares de los jóvenes asesinados y organizaciones que los acompañan en el reclamo de justicia y castigo a los policías responsables.

Gloria Pagés @Gloria_Pages
Martes 11 de agosto de 2015
Son diez los policías acusados que empezaron a ser juzgados ayer, lunes 10 de agosto, en Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°3 de Quilmes, integrado por los jueces Alicia Anache, Armando Topalián y Alejandro Portunato. Un Tribunal con estrechas relaciones con la Policía, como denunció Carla Lacorte, víctima de gatillo fácil y militante del CeProDH (Centro de Profesionales por los Derechos Humanos). Destacamos el hecho de los policías llegan libres a juicio y tres de ellos están en funciones.
El 20 de octubre de 2004 fallecieron cuatro adolescentes, de los 17 que estaban alojados en la Comisaría Primera de Quilmes. Ese día, por la tarde fueron violentamente requisados, sufrieron una brutal golpiza y les tiraron al piso mojado su ropa y alimentos. Los policías amenazaron con regresar a la noche. Frente al peligro de volver a ser sometidos a tratos violentos, los chicos pusieron colchones en las puertas de las celdas y los prendieron fuego.
Quince minutos tardaron los policías en abrir los calabozos y media hora en llamar a los bomberos. A pesar de las quemaduras gravísimas y fuertes cuadros de asfixia, los policías les seguían pegando y les caminaban por encima de los cuerpos de los quemados, durante el supuesto “rescate”. Recién dos horas después, llegaban con heridas insalvables al hospital.
Así asesinaron a Diego Maldonado, de 16 años, Miguel Aranda y Manuel Figueroa de 17 y Elías Jiménez de 15. Diego estaba esperando una vacante en una clínica de rehabilitación para adicciones. Miguel era papá de un niño de dos años al que no pudo ver crecer. A Manuel iban a trasladarlo a una comunidad terapéutica. Y Elías iba a recuperar su libertad al día siguiente pero un error burocrático demoró su salida.
La lucha de las Madres de la Masacre de la Comisaría Primera de Quilmes ha sido ejemplo contra la impunidad que siempre quisieron imponerle a este caso, al punto que los policías implicados permanecen en libertad, y uno de ellos, Maximiliano Pedreira ingresó a la Metropolitana de Macri hasta que, por la denuncia de las madres, tuvo que ser dado de baja.
Ellas nunca dejaron de denunciar que: "son 11 años de lucha y de tener muy pocas esperanzas de que vaya alguien preso. Tengo más la impresión de que todos se irán caminando, sobre todo porque los jueces que nos tocaron para el juicio tienen antecedentes de connivencia con la policía, entonces creemos que no va a haber Justicia (…) "los mismos que dejaron libres a los policías en casos resonantes de casos de gatillo fácil de Carla Lacorte y Andrea Viera", señaló Isabel.
Ayer, una vez más, Carla Lacorte, acompañó a las Madres de la Masacre en la primera audiencia donde simplemente se presentaron las partes, los acusados y los cargos que les imputan que son apremios ilegales y tormentos.
Seguiremos atentamente este juicio y acompañando a las familias de los chicos asesinados vilmente en la Comisaría Primera de Quilmes aquel 20 de octubre de 2004.