La baja del precio del cobre y la desaceleración económica son aprovechadas por los empresarios y el Gobierno para atacar a los trabajadores. Y apoyado en el marco del giro del Gobierno que llama a “bajar las expectativas”, y tras haber logrado desmovilizar a los trabajadores contratistas de Codelco, a pesar del asesinato de Nelson Quichillao.

Dolores Mujica Directora Museo Obrero Luis Emilio Recabarren
Nicolás Miranda Comité de Redacción

Manuel Cáceres Trabajador contratista del cobre
Jueves 24 de septiembre de 2015
Un ataque de todas las empresas contra los trabajadores
Todas las empresas mineras comenzaron un ataque contra los trabajadores, buscando hacerles pagar los costos de la crisis del sector, con la caída del precio del cobre.
A inicios del año, Minera Escondida presionó para “retiros voluntarios” previendo este escenario.
La multinacional AngloAmerican produjo despidos en su división El Soldado, en la Quinta Región.
La multinacional Freeport McMoRan dueña de El Abra con un 51% (y 49% de Codelco), inició el despido de más del 50% de sus 3000 trabajadores, dejando sin trabajo a 1.700 entre contratistas y de planta.
Codelco anunció el despido de casi 3.000 trabajadores contratistas. Su presidente ejecutivo Nelson Pizarro declaró que están en “economía de guerra”. En el Salvador terminaron los contratos de tres empresas, internalizando unos 340 empleados. En Rancagua, terminaron el contrato de la empresa constructora Túneles Mineros en Nuevo Nivel Mina El Teniente, con casi 1.000 trabajadores despedidos.
En total, en el sector, se habla de que los despidos totales podrían llegar a 18.000, la mayoría de trabajadores contratistas.
El ataque comenzó ya el 2014. Según el Consejo Minero, ese año la minería tenía 242.000 trabajadores directos (38% de planta y 68% contratistas), y al finalizar despidieron ya 15.000 trabajadores, termina do con una dotación total de 227.000. Ahora están redoblando el ataque.
Lo peor de este ataque, es que es solo para preservar los altos niveles de ganancias, a costa de los trabajadores. En una reciente entrevista a Nelson Pizarro, este admitía ante la pregunta de si Codelco podría aguantar malos precios, que “cCreo que sí, en Codelco podemos aguantar hasta US$ 1,4 de costo de caja (costo directo de operación) o de US$ 2 en costo neto a cátodo (que incorpora depreciaciones, amortizaciones y costos financieros). Pero en esos niveles no entregamos excedentes al fisco". Además, agregaba que “se debe entender que ese es un punto, una coyuntura, pero la empresa tiene muchos años por delante. Sería una reacción de corto plazo y la minería hay que mirarla a largo plazo".
Las respuestas de las dirigencias sindicales
Este ataque es posible ante la casi nula respuesta de las dirigencias sindicales. La dirigencia del PC en la CTC (Confederación de Trabajadores del Cobre, de los trabajadores subcontratistas) llamó a la desmovilización tras un paro de 27 días que incluyó la toma de El Salvador y Ministro Hales, tras una falsa promesa de negociación de la empresa, que aceptaron sin más. Tras comprobar la falsedad, se limitaron a declararse en “estado de alerta”. La FTC (Federación de Trabajadores del Cobre, de los trabajadores de planta), hizo lo mismo, y además habló de la necesidad de las empresas de un “comportamiento inclusivo, virtuoso y socialmente responsable, que debiese prevalecer como imperativo ético en todos los actores de la industria minera”. Esto, después de los despidos, y el asesinato de Nelson Quichillao.
Además, mantienen la división entre los trabajadores. Incluso, hicieron que trabajadores de planta llamaron a los trabajadores contratistas durante su reciente paro a terminar con la paralización.
La necesidad de una campaña contra los ataques
La agrupación Alternativa Obrera está comenzando a impulsar una campaña contra los despidos. Planteando la necesidad de la unidad de trabajadores de planta y subcontratistas, llama a terminar con los despidos, para que la crisis la paguen las empresas y no los trabajadores, y la discusión de un Plan de Lucha desde las bases. Por el fin al subcontrato con el pase a planta y trabajo estable para todos, y no solo para algunos. Y la necesidad de la re-nacionalización bajo control de los trabajadores del cobre.