Este viernes 1 de julio, sin esperar a la Fed, el Banco de México anunció el aumento de las tasas de referencia a 4.25% con la excusa de recomponer la moneda nacional.
Lunes 4 de julio de 2016
Ante el Brexit, los mercados internacionales enloquecieron. Una de las consecuencias fue el fortalecimiento del dólar, en el marco del lento crecimiento de la economía estadounidense.
Si hay resfriado en Estados Unidos, México estornuda, y así es que durante la semana que pasó el peso mexicano perdió valor ante la divisa estadounidense, llegando a 19.5225 por dólar. En lo que va del año, el peso se depreció 11%.
La primera acción del gobierno mexicano fue anunciar un nuevo recorte al gasto público, como explicamos acá.
Luego, en el primer día de julio, el Banxico anunció el aumento de la tasa de referencia en 4.25%. Su objetivo: frenar la caída del peso y mantener a raya la inflación.
La tasa de referencia es el interés que cobra el Banco de México a los demás bancos por prestarles dinero.
Aunque se esperaba el anuncio, el nivel de incremento sorprendió. Según analistas, implicará el alza de los créditos, la reducción del consumo y puede generar a largo plazo un aumento de precios.
Producto del alza de las tasas, se espera una reducción del crecimiento de la economía al 2.2% durante el segundo semestre de este año, mientras que en la primera mitad el aumento alcanzó 2.7% del PBI.
Este lunes, el dólar cerró a $18.70 para la venta. Una recomposición del peso que beneficia a las empresas que importan productos o materias primas cotizados en dólares.
Las consecuencias para los trabajadores, la clase media y los sectores populares serán incrementos en los créditos hipotecarios, los automotrices, de nómina, al consumo y en las tarjetas de crédito.
Cabe destacar que numerosos trabajadores se endeudan para completar con créditos de nómina o al consumo incluso para la compra de bienes de la canasta básica, ya que con los bajos salarios ($73.04 diarios el salario mínimo) no alcanzan ni siquiera para cubrirla.