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México

Como parte de la Reforma Educativa la SEP escatima presupuesto

Aunque el gobierno lo está presentando como fusión de programas educativos, se trata en realidad de recortar presupuesto a la ya de por si degradada situación escolar en México.

Jimena Vergara

Jimena Vergara @JimenaVeO

Miércoles 8 de julio de 2015

Según la información oficial, el gobierno de Enrique Peña Nieto creará dos nuevos programas, el Programa Nacional de Inglés y el Programa Nacional de Convivencia Escolar. La propia Secretaría de Hacienda fue la instancia que propuso fusionar 16 programas educativos con el pretexto de hacer más eficiente el gasto público hacia el próximo año.

A pesar de que Hacienda y el gobierno plantean que hubo un análisis profundo de los programas en materia educativa para realizar este ajuste, en realidad lo que está detrás es la reducción sistemática al presupuesto educativo que incluye la merma en la infraestructura escolar. Con el pretexto de fortalecer la “autogestión escolar”, el estado, desde hace varias décadas, elude su responsabilidad de invertir el presupuesto necesario para educación, o para rubros como cultura, ciencia y tecnología.

Según varios medios de prensa “De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, en 16 programas de educación se identificaron “similitudes o duplicidades” en los objetivos y alcances, por lo que propone una fusión, misma que los diputados de la próxima legislatura deberá aprobar”.

Dicha fusión, incluye programas que incluso no tienen que ver necesariamente con el ámbito escolar, como aquellos que se refieren a apoyos y subsidios para la restauración del patrimonio cultural.

Se elimina Escuela Segura pero no la concepción detrás
Uno de los programas afectados por los cambios encabezados por el ejecutivo, es Escuela Segura, herencia del gobierno de Felipe Calderón desde el 2007 como parte de la iniciativa “Limpiemos a México” y alineado a la estrategia de “guerra contra el narco” que ha primado en materia de seguridad todos estos años. Dicho programa incluye prácticas tales como la revisión de mochilas para poder acceder a la escuela, la colocación de cámaras en los espacios escolares y la denuncia entre estudiantes de supuestas actividades “delictivas”.

En su momento, diversas organizaciones de derechos humanos denunciaron el enfoque de este tipo de programas que se hacía parte de la concepción “prohibicionista” que persiste en la llamada “clase política” para abordar la cuestión de las drogas y los estupefacientes y también para abordar la cuestión de la “seguridad” desde el punto de vista de la militarización. Según datos de prensa “En siete años de operación, el programa obtuvo mil 596 millones de pesos. Aunque tuvo un aumento de presupuesto desde su creación, el monto que le correspondió a cada escuela fue menor en los últimos años que en el inicio”.

Muchos de los programas educativos además, son aplicados discrecionalmente o con irregularidades, en el caso de Escuela Segura por ejemplo “según un análisis de la Auditoría Superior de la Federación, pues en 2013, de las 53 mil 787 escuelas participantes, 11,668 (21.7%) recibieron apoyos financieros y 42,119 (78.3%), no. De las que sí les entregaron los apoyos, 330 (2.8%) escuelas se otorgaron montos inferiores a 5 mil pesos (monto mínimo), y en 164 (1.4%), montos superiores a 35 mil pesos (monto máximo), sin que la dependencia acreditara las causas”.

Programas que no resuelven la crisis educativa
Por más programas que se implementen lo que está de fondo es el problema estructural de la educación en México, que carece del presupuesto necesario para sustentarse y la implementación de la Reforma Educativa de conjunto, que se base en criterios productivistas y no pedagógicos y que ha golpeado brutalmente las condiciones de vida del magisterio a nivel nacional.

Las y los maestros que día a día batallan en los hechos en el ámbito escolar, están en condiciones laborales paupérrimas mientras atienden realidades complejas que no pueden ser evaluadas de manera estandarizada, por representar la heterogeneidad de clase, de origen étnico y de pautas culturales y sociales que cruzan a las comunidades. Aldo Santos, estudiante normalista dijo a LID que “Una reforma educativa verdaderamente a favor de la educación y los desposeídos, requiere de mayor presupuesto, para lo cual hay que gravar las grandes fortunas y dejar de estar acogotados por el pago de la deuda externa. Solo así se podrá invertir en educación, ciencia y tecnología. Por otra parte, todo programa educativo en la situación actual está condenado al fracaso por las terribles condiciones en las cuales está trabajando el maestro después de impuesta la Reforma Educativa”. Al mismo tiempo, llamó “a continuar la lucha hasta lograr la abrogación de la reforma educativa y echar abalo la evaluación punitiva”.


Jimena Vergara

Escribe en Left Voice, vive y trabaja en New York. Es una de las compiladoras del libro México en llamas.

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