¿Dónde se dirigen los recursos públicos en medio de la tercera ola? Las universidades, sus instalaciones y sus desarrollos científicos también son parte del debate.
Viernes 7 de enero de 2022 15:38
La cantidad de casos de covid-19 alcanza día tras días cifras inéditas, este jueves se confirmó un nuevo récord superando los cien mil casos confirmados y una positividad en los testeos que estuvo por encima del 50%. Los centros para testearse se encuentran colapsados y el personal de salud, que trabaja bajo condiciones ultra precarias, sobrepasado y denunciando la falta de insumos y personal.
Hace ya dos años, al inicio de la cuarentena por covid-19, desde la Juventud del PTS sostuvimos que en la UBA y otras universidades había recursos humanos y materiales que podían ponerse a disposición para enfrentar la crisis sanitaria. Hicimos propuestas para que los laboratorios y las instalaciones de las universidades que tienen la capacidad de elaborar alcohol en gel, sanitizantes, recursos hospitalarios y alimentos, lo hagan abriendo sus puertas a docentes y estudiantes para realizar estas tareas, coordinando con trabajadores de la salud, de industrias y servicios junto a la comunidad en general.
A su vez, propusimos poner en pie comités por facultad entre estudiantes, docentes y no docentes, con representantes elegidos democráticamente para que se discuta cómo poner en funcionamiento todos los recursos de la universidad sumando, por ejemplo, personal de salud a los hospitales públicos ya que los profesionales no dan a basto para afrontar la atención de miles de personas como sucede en estos momentos.
Llevamos estas propuestas al Consejo Directivo de Filosofía y Letras de la UBA con nuestros representantes y también lo hicimos en otras facultades obteniendo, en todos los casos, respuestas negativas por parte del rectorado de Barbieri, los decanatos, direcciones de carrera y también por parte de las mismas conducciones de los centros de estudiantes kirchneristas, peronistas y radicales.
Transitando una tercera ola, con niveles de contagiosidad acelerados y con los centros de testeo colapsando, se está alcanzando el récord desde el inicio de la pandemia, este jueves se superaron los cien mil casos. A pesar de que ésta situación era predecible, el gobierno decidió ajustar el presupuesto en salud para este año recortando en términos reales un 20,8% (considerando válida la proyección de inflación del 33% del presupuesto), siguiendo la hoja de ruta del FMI. Ante la nueva ola, desde la Juventud del PTS nos preguntamos: ¿Qué rol va a jugar nuestra universidad frente al colapso sanitario? ¿Cuál es la situación en la que están las y los estudiantes? ¿En todos los trabajos se garantiza la posibilidad de aislamiento ante un caso positivo?
Partamos de la necesidad básica de irse a testear cuando uno tiene síntomas compatibles al covid o fue contacto estrecho. Durante el año se cerraron varios centros de testeo, interrumpiendo el contrato de los trabajadores y llevando a esperas interminables para saber si uno es o no positivo. Estas semanas con la suba de casos, hay filas interminables. Nuestras universidades, que hace dos años están cerradas y ahora de vacaciones, están preparadas para recibir a decenas de miles de personas y podrían abrir sus puertas para que funcionen centros de testeos en todas las unidades académicas con el equipamiento sanitario adecuado para que no se tengan que hacer largas filas al sol, podrían poner sus laboratorios para facilitar el procesamiento de los test y aportar su conocimiento científico para desarrollar nuevas tecnologías y más personal de salud. Sin embargo, el Estado se encarga de aprobar el autotest fomentando el negocio de los laboratorios y farmacéuticas y la desigualdad económica ante el virus.
El conocimiento lo tenemos nosotros pero lo administran los empresarios
Pasaron 2 años desde que comenzó la pandemia y las Universidades estuvieron ausentes a la hora dar debates y poner sus recursos a disposición. La UBA cuenta con decenas de laboratorios, algunos de ellos de alto nivel como el Laboratorio de Inmunología y Virología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, y cinco hospitales que funcionan bajo la órbita de la universidad, además de contar docentes, científicos e investigadores especializados y establecimientos aptos para ser utilizados como centros de testeo. Hay que tomar el ejemplo de los trabajadores de Madygraf que reconvirtieron la producción para fabricar alcohol en gel, en esa experiencia los estudiantes de la UNSAM jugaron un rol importante junto con los trabajadores.
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A su vez, también somos los estudiantes los que podríamos ayudar, incluso muchos que estudian carreras de salud hoy lo hacen mediante prácticas no pagas. Quienes se recibieron este año y están esperando para rendir residencias, así también como estudiantes de años avanzados de las Facultades de Ciencias Médicas, Farmacia, Odontología o Psicología; que tenemos saberes básicos, podemos capacitarnos para que éste nuevo aumento de la demanda en salud, no recaiga nuevamente sobre un personal que está agotado, mal pago y escaso. Es necesaria la incorporación de nuevo personal de salud contratado en blanco y con todos los derechos laborales.
Durante la pandemia se dieron a conocer distintos aportes y desarrollos importantes provenientes de universidades e instituciones públicas que terminaron puestos al servicio de sectores de empresarios. En abril del 2021 se empezó a producir en Tandil un reactivo para tests de COVID que permite diagnosticar en menor tiempo y a más bajo costo la presencia del virus. Fue hecho en su totalidad por investigadores del CONICET y la UNSAM, pero la licencia del producto es pura y exclusivamente de la empresa privada INBIO HIGHWAY. Algo similar ocurrió con los kits de detección rápida ELA-CHEMSTRIP y el barbijo ATOM-PROTECT, estos aportes científicos elaborados por instituciones públicas (principalmente de UNSAM, CONICET y UNQ) están todos en manos privadas. De esta forma, aportes científicos de gran utilidad que fueron creados para estar al servicio del conjunto de la sociedad terminan en manos de laboratorios y farmacéuticas privadas que engrosan sus fortunas especulando con la salud y la vida de millones de personas. ¿Cuántos testeos se podrían fabricar y realizar si se liberaran las licencias y si se pusieran todos los recursos de la universidad al servicio del personal de salud para enfrentar la pandemia? ¿Cuánto más eficiente sería el sistema de salud si se centralizacen todos los recursos? ¿Cuántos insumos se podrían crear si se estatizaran los laboratorios bajo control de sus trabajadores, científicos e investigadores de las universidades?
En la UBA tanto peronistas, kirchneristas, como radicales y aliados del pro hicieron todo lo posible para que estos debates esten ausentes. Ya en la tercera ola, es más que necesario que no decidan por nosotros cómo nuestra universidad se va a involucrar en la pandemia, sabemos que nada bueno va a venir de quienes a nivel nacional aceptan el recorte de nuestra salud y educación para pagarle al FMI.
Los estudiantes tenemos que hacer respetar nuestro derecho a la salud
En la juventud cada vez hay más trabajos precarios que mientras que tratamos de estudiar son moneda corriente. Muchos fuimos contratados por los gobiernos de CABA y PBA en los centros de testeos y vacunación viendo siempre a fin de mes si renovaban el contrato. Además de los trabajos free lance en FADU, algunas horas de manera informal en estudios jurídicos, contables o en consultorios médicos. Algunos también se las arreglan tratando de hacer un emprendimiento propio que dura algunos meses para juntar algo de plata, o terminan en el call center, que te quema la cabeza por horas. En los últimos días, con el aumento de casos empezaron a circular testimonios de varios jóvenes precarizados donde los hacen ir a trabajar igual siendo contacto estrecho o incluso con síntomas. Además, en enero el gobierno de Alberto Fernandez decidió darle fin a la norma que obligaba a las ART a presumir que la infección por coronavirus era una enfermedad profesional, por lo que debía ser cubierta por las aseguradoras, dejando a la deriva a los trabajadores, cuando nos contagiamos yendo el subte o colectivo a los trabajos, atendiendo a los clientes y trabajando en lugares sin ventilación correcta.
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Tenemos que exigir el cumplimiento del aislamiento como un derecho a nuestra salud, sin ningún tipo de presiones, sanciones ni descuento salarial.
¿Qué rol jugarán los centro de estudiantes dirigidos por el frente de todos y juntos por el cambio?
Nuestros centros de estudiantes, actualmente, en su mayoría están dirigidos por agrupaciones ligadas al Frente de Todos y de Juntos por el Cambio. Estuvieron ausentes cuando los estudiantes peleamos por las becas progresar, cuando estuvimos con las familias que luchan por vivienda dónde había estudiantes de nuestras facultades como en Guernica, cuando estuvimos juntos a los trabajadores de LATAM despedidos, en ninguna ocasión las conducciones de los centros de estudiantes fueron parte de exigirle a las autoridades que la UBA juegue un rol. Ahora necesitamos que nuestras herramientas de organización estén puestas en pos de organizar comités dónde junto a docentes, trabajadores de la universidad, investigadores y otros especialistas podamos discutir cómo es el regreso más seguro en tiempos de COVID-19 a nuestras facultades.