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Red Internacional
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DÍA DE LA JUVENTUD. Con la agresión de EE.UU. y el “Plan País” no hay ninguna salida progresiva para la universidad y la juventud

¡Lxs jóvenes que enfrentamos el autoritarismo y las políticas económicas de Maduro también debemos enfrentar con firmeza el golpismo impulsado por los EE.UU.!
¡Nos oponemos al intervencionismo imperialista y planteamos movilizarnos de manera independiente por nuestras propias demandas!

Suhey Ochoa

Suhey Ochoa Ciencias Políticas UCV / @SuheyLts

Martes 12 de febrero de 2019

La “soberanía popular” entregada a la Casa Blanca

La proclamación de Guaidó el pasado 23 de enero se quiso presentar como un ejercicio de soberanía popular, y nada mas lejos de la realidad es evidente que todo esta decidido y planificado del gobierno de Donald Trump, el mismo del “America First”. En la prensa internacional trascendió cómo en diciembre pasado en Washington decidieron que ya Maduro no debía seguir más en el gobierno y a partir de allí se desarrollaron reuniones (incluso secretas) para tal fin.

Que el de Maduro es un gobierno cuasi-dictatorial, que se sostiene por la fuerza contra la voluntad del pueblo, pisoteando el “derecho al sufragio”, es evidente, por eso lo enfrentamos, denunciamos duramente su falsa “Constituyente”, su represión, etc. ¡Pero que los que hablan en nombre de la “voluntad democrática” del pueblo le entreguen la potestad a los EE. UU. de decidir quién gobierna en Venezuela es un cinismo total! La soberanía popular no reposa en Miraflores, pero mucho menos en la Casa Blanca.

Asfixia económica externa, confiscación de ingresos del país, amenaza de intervención militar…

Una vez que, en el gobierno del misógino, racista y anti-inmigrantes Donald Trump decidieron que debían salir de Maduro, organizaron a la oposición de aquí y sus gobiernos aliados para eso, han desarrollado acciones de bloqueo a la económica nacional, un incesante llamado a un golpe militar (a que los militares saquen Maduro) y amenazas constantes de la posibilidad de acción militar.

Han decidido confiscar el dinero que deben pagarle al país por la compra de su petróleo, lo que evidentemente profundizará los padecimientos que ya vivimos en el país. Y los mismos que hacen eso luego hablan de “darnos ayuda humanitaria”, además con el descargo mayúsculo de no ocultar que tras esa “ayuda” no descartan conseguir los motivos para una intervención militar, como dijo abiertamente el propio Guaidó días atrás En ese camino, cual policías del mundo, los EE.UU. amenazan a los militares venezolanos con que depongan a Maduro y acepten una amnistía, o de lo contrario enfrentarían una acción de la potencia con el poder militar más grande del mundo.

Aun cuando el chavismo tergiversó y vació de contenido términos como “antiimperialismo”, “revolución”, “socialismo”, este obsceno intervencionismo estadounidense, estas agresiones para conseguir sus objetivos económicos y geopolíticos, demuestra con contundencia que hablar de “imperialismo” no es algo “anticuado” sino que, por el contrario, tiene total vigencia.

Los “democráticos” amigos de Guaidó

Donald Trump, xenófobo de primera categoría, que puso como punto central de su campaña construir el muro anti inmigrantes (“pagado por los propios mexicanos”), no oculta su desprecio por los inmigrantes latinoamericanos, pero hace demagogia barata con la situación de la emigración venezolana. No se sonroja al hacer comentarios sexistas y machistas, y despierta con sus discursos la peor de las expresiones de los supremacistas blancos, como en Charlottesville (2017). Es el presidente de la misma potencia que ha estado involucrada en cuanta dictadura militar sangrienta hubo en América Latina. El mismo país que sostiene sólido apoyo a regímenes tan antidemocráticos como la monarquía saudita (donde no permiten partidos ni elecciones, y hasta asesinan a periodistas opositores en las embajadas) o el Estado de Israel, que somete al pueblo palestino a un apartheid moderno, asesinando a mansalva y confinándolo a grandes campos de concentración.

Si el gobierno de Maduro estuviera subordinado a los intereses económicos y geopolíticos de los EE.UU., le importarían un carajo a Trump la miseria y el autoritarismo, al contrario, le diera todo el apoyo político y militar.

Acompaña a Trump en esta cruzada por la “libertad” y la “democracia” el ultra derechista Jair Bolsonaro, que llegó a la presidencia gracias a la proscripción y encarcelamiento del candidato con más apoyo popular (Lula). El mismo que reivindica la última dictadura militar de Brasil, diciendo que el error de esta no fue torturar sino que no mató a los torturados. Al votar por la destitución de Dilma Rousseff le dedicó el voto al torturador de esta en la dictadura.

Macri, quien viene recortando el presupuesto a las universidades y cerrando instituciones educativas públicas, para pagarle al FMI, viene de una corriente política involucrada en el apoyo a los gobiernos militares de su país, y una familia que hizo su fortuna con los negocios con la última dictadura militar argentina. Sebastián Piñera, un enemigo declarado del movimiento estudiantil, de la educación pública y gratuita, destacado por reprimir las luchas de los estudiantes en su anterior gobierno. Iván Duque, pupilo de Álvaro Uribe (uno de los presidentes más asesinos de Colombia y quien llegó a decir que “le faltó tiempo” para concretar una invasión a Venezuela), da continuidad a un régimen profundamente autoritario, donde con la represión legal e ilegal (paramilitares) asesinan anualmente a decenas de sindicalistas, activistas de derechos humanos y jóvenes; hace apenas unas semanas reprimió brutalmente las movilizaciones estudiantiles por mayor presupuesto para las universidades.

¿Esta es la gente a la que le interesan las libertades democráticas del pueblo y la juventud venezolana? No nos caigamos a coba Nada tenemos en común los estudiantes universitarios con gobernantes que recortan el presupuesto a las universidades y reprimen las luchas estudiantiles en sus países.

Denunciar al imperialismo no es estar del lado de Maduro

Lo que está detrás de todo esto es una ofensiva de los Estados Unidos, junto a sus aliados, por recuperar el terreo perdido en América Latina, a la que siempre ha considerado su “patio trasero”. Denunciar al imperialismo y a la oposición de derecha que se pliega totalmente a eso, no implica en modo alguno dar apoyo a Maduro ni dejar de Lucha contra sus políticas y su autoritarismo.

La crisis del país y de la universidad, la degradación de la educación pública, la pulverización de las becas, el casi extinto pasaje estudiantil y otras providencias estudiantiles, son responsabilidad de este gobierno corrupto y lo hemos denunciado en cualquier instancia. Tiene que ver también con los que se quedan el capital financiero internacional y los empresario nacionales ligados tanto al gobierno como a las oposición la falta de recursos para la educación pública tiene relación directa con la prioridad dada por el gobierno a pagar la deuda externa y con el descomunal saqueo de la renta petrolera con la fuga de capitales, saqueo del que han sido partícipes y responsable tanto el gobierno de Chávez como el de Maduro. Como vemos, el problema no es su supuesto “socialismo”, al contrario, reprodujeron los males históricos del capitalismo nacional.

Un gobierno ajustador y represor

Las opciones que le da hoy Maduro a la juventud venezolana es una vida de miseria, penurias, trabajos precarios o la migración forzada. Se ha venido implantando un ajuste a la educación pública con reducción del presupuesto universitario, anulación de las contrataciones colectivas, deterioro de la infraestructura, becas a 720 bolívares soberanos lo que equivaldría al costo de un lápiz. Es por esto que lo denunciamos y junto con los trabajadores de la Universidad Central, las enfermeras del Clínico y otros sectores en luchas hemos estado en las calles.

Es un gobierno que reprime las luchas de los trabajadores y la juventud. Por eso en 2017, aun cuando no compartimos el contenido político de las acciones en que participaron estudiantes universitarios, denunciamos sin tapujos la represión, exigiendo libertad para los estudiantes detenidos. La UCV vive casi en un estado de sitio permanente, pues ninguna marcha estudiantil o de trabajadores la dejan salir de sus instalaciones, so pena de recibir gases y perdigonazos.

Ahora bien, ¿acaso enfrentaremos eso de la mano de gobiernos que en sus propios países atacan la educación pública y reprimen estudiantes? ¿Acaso será mucho mejor si se impone mediante esta agresión imperialista un gobierno que también subordinará la educación pública a las necesidades del gran capital?

La universidad en el “Plan País” de Guaidó

El plan presentado hace días –aquí mismo en la facultad– tiene como uno de sus ejes centrales aumentar el endeudamiento externo del país, es decir, ¡profundizar una de las razones fundamentales por las cuales la universidad está como está! Si las necesidades del país (educación, salud, alimentación, etc.) se han visto postergadas porque se han destinado miles de millones de dólares a la usura del capital internacional (casi 80 mil millones los últimos cuatro años), con este plan será igual o peor, porque busca endeudarse más y con el FMI, un organismo que a cambio le impone a los gobiernos las políticas económicas para garantizarse que la prioridad será el pago de la deuda.

Recortes del gasto público y “austeridad” en los salarios son parte de las medidas que acompañan estos endeudamientos. La universidad, el bienestar estudiantil y sus trabajadores no estarán a salvo de sufrir estas medidas.

Además de hipotecar más el país, incluye una ola de privatizaciones de empresas y servicios públicos, lo que con seguridad incluye despidos y aumentos en los costos de los servicios, porque serán puestos bajo la lógica de ganancia empresarial. Despidos masivos en el sector público para “reducir el Estado”. Liberación total de precios. Un salto en el control del capital transnacional sobre la industria petrolera (“plan masivo de inversiones” con “mayoría del capital privado”). Aumentos de impuestos al pueblo. Todo esto implica golpes al ingreso de nuestras padres y familias, al bolsillo de los jóvenes que trabajamos y de nosotrxs mismxs como estudiantes, implica menos recursos del Estado para las necesidades sociales, y no podemos descartar incluso mecanismos de privatización parcial de las universidades, como ya lo intentaron a finales de los 90’s, cuando aplicaban un plan similar.

“La Venezuela que viene” con este plan no es el idílico “progreso” que dicen, es un plan de ataques a los estudiantes, a las mujeres jóvenes y la juventud trabajadoras, a las condiciones de vida del pueblo, a los servicios públicos, la educación pública… y ese plan no lo podrán aplicar sin recurrir también a la represión.

Los EE.UU. y la oposición de derecha no representan ninguna salida democrática

El plan económico que está tras la actual ofensiva imperialista y golpista busca dar un salto cualitativo en la semicolonización del país. Lo que ya Maduro venía haciendo “controladamente” y con preferencia hacia el capitalismo chino y ruso (aunque sin dejar por fuera a las transnacionales de Europa y EE.UU.), estos lo quieren acelerar sin freno y con preponderancia del capital estadounidense. Eso implica que cada vez más seremos solo un vehículo para el lucro de esas potencias (pago de deuda, sustracción de recursos naturales y energéticos, ganancias) y que las decisiones sobre la economía nacional y sus recursos estarán cada vez más en manos de sus empresas y gobiernos. ¿Qué tipo de salida “democrática” es esa para la actual tragedia nacional?

Así mismo, para imponer estos nada “democráticos” ataques a nuestras condiciones de vida y a la educación pública se servirán del aparato represivo actual. Los estudiantes universitarios debemos saber que esta Asamblea Nacional ha preservado casi intacta la arquitectura legal que criminaliza las luchas de los estudiantes las mujeres y los trabajadores (paros, huelgas, asambleas en determinados lugares, ocupación de tierras, cierre de calles, etc.), leyes reaccionarias que son herencia de Chávez. ¿Por qué? ¿Para qué creemos que las preservan?

Así mismo, el llamado constante a los militares a que sean estos los que le saquen la silla a Maduro, y la famosa amnistía, dejan bien en claro que estos “demócratas” no quieren desmantelar el aparato represivo actual. Guaidó y la AN quieren una “transición” tutelada por los EE.UU. y por estos mismos militares corruptos y represores.

Las y los jóvenes tenemos que negarnos a que nuestro repudio al gobierno de Maduro sea usado como simple base de maniobra para objetivos que no son los nuestros, objetivos de otros poderosos a quienes nada les importan nuestros derechos democráticos ni los sufrimientos la juventud y el pueblo trabajador, sino tener un gobierno títere, subordinado a los intereses económicos y geopolíticos de los EE.UU.

Si este gobierno ha de salir, única y exclusivamente los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y el pueblo venezolano tienen el derecho de sacarlo. Pero si sale hoy por esta coyuntura, no estará siendo desalojado por el pueblo, sino por la acción de una potencia extranjera o algún golpe militar aupado por esta.

¿Cómo enfrentar la agresión imperialista y luchar por nuestras reivindicaciones?

Hasta ahora quedamos presos entre dos opciones reaccionarias (este gobierno y la agresión imperialista) porque no irrumpe con fuerza la movilización de los trabajadores y los sectores populares con sus propias demandas y métodos de lucha, con una agenda propia, independiente. En una irrupción de este tiempo debemos estar lxs estudiantes, junto a los trabajadores universitarios, peleando por la educación pública y por una salida democrática de fondo.

Hoy corresponde enfrentar la agresión imperialista, y a sus operadores locales, pero no detrás del gobierno, sino al contrario, buscando desarrollar la movilización independiente por un programa que dé respuesta de fondo a las necesidades económicas y democráticas de las mayorías. Esto quiere decir que en lugar de subordinar todo a los intereses del gran capital o de la casta cívico-militar, ponga en primer lugar los intereses la juventud, las mujeres y del pueblo trabajador. Un programa así no puede sino contraponerse tanto a las apetencias imperialistas como a la política actual del gobierno, un programa de emergencia obrero y popular ligado también a las necesidades de las universidades y la educación pública.

¡BASTA DE PAGAR LA DEUDA A COSTA DE LAS NECESIDADES DEL PUEBLO Y LA EDUCACIÓN PÚBLICA! La universidad, los hospitales, la infraestructura del país y las empresas públicas carecen de recursos de todo tipo mientras el país ha destinado miles de millones al capital usurero internacional. Maduro es responsable de esto; Trump y Guaidó quieren profundizar el endeudamiento. ¡Basta de decadencia en la universidad pública! ¡Dinero para la educación y la salud, no para la deuda! ¡Movilicémonos por un presupuesto justo para las universidades, administrado por comités tripartitos de estudiantes, profesores y trabajadores!

¡CERO IMPUNIDAD CON EL SAQUEO DE LA RENTA! ¡REPATRIACIÓN OBLIGADA DE CAPITALES! En el exterior hay más de 500 mil millones de dólares provenientes de la transferencia de la renta petrolera pública a manos privadas, mientras los hospitales se caen a pedazos, no hay medicinas ni insumos, las escuelas, liceos y universidades públicas están por el piso, “no hay” para salarios, etc. Los gobiernos del chavismo son artífices y responsables de esto, la derecha a lo sumo plantea recuperar algo de lo que haya sido por vías ilegales, dejando en paz todo el saqueo que fue por vía legal. ¡Todo ese dinero debe volver a su legítimo dueño, el pueblo venezolano! ¡Exijamos repatriación obligada de esos recursos! ¡Basta de esa maldición de la historia nacional en que un puñado de ricos y empresarios hacen fortunas en épocas de bonanza petrolera y cuando esta pasa la miseria le queda al pueblo!

¡SALARIO IGUAL A LA CANASTA BÁSICA, INDEXADO A LA INFLACIÓN! ¡RESPETO ÍNTEGRO A LOS CONTRATOS COLECTIVOS! Unamos fuerzas con los trabajadores de la universidad, las enfermeras del Clínico y todos los que hoy luchan contra la pulverización del salario y las políticas anti-obreras de los patronos. ¡Ni en el estado ni en las empresas privadas están cumpliendo con los contratos colectivos!

¡BASTA DE REPRESIÓN! ¡ABAJO EL ESTADO DE EXCEPCIÓN! ¡ABAJO LA RESOLUCIÓN 8.610! ¡ANULACIÓN DE LAS LEYES QUE CRIMINALIZAN LAS LUCHAS! ¡LIBERTAD PLENA A LOS TRABAJADORES PRESOS Y A TODOS LOS DETENIDOS POR PROTESTAR! Exijamos la derogación de todas las leyes que criminalizan las luchas. La oposición quiere apoyarse en los órganos represivos y preservarlos, nosotros necesitamos desmantelarnos: ¡exijamos la disolución de la GNB, las FAES y los órganos que reprimen las luchas!

¡BASTA QUE LE ROBEN EL DERECHO AL PUEBLO A DECIDIR LOS DESTINOS DEL PAÍS! ¡POR UNA VERDADERA ASAMBLEA CONSTITUYENTE LIBRE Y SOBERANA! Ante la opción de que se perpetúe este gobierno con su farsa de "Constituyente", de que lo saque el imperialismo mediante este golpismo para imponer el suyo, o de unas simples "elecciones generales" donde el papel del pueblo será como mucho "votar" un día por las opciones que cada uno de esos bandos reaccionarios patrocine, debemos luchar por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana: elegida sin partidos ni candidatos proscritos, con acceso obligatorio y gratuito en los medios de comunicaciones a las diferentes opciones, para que no solo puedan hacer campaña los del gobierno y los de la oposición, mantenidos ambos por grandes aparatos económicos (incluso desde potencias extranjeras), sino también las organizaciones de trabajadores, campesinos, estudiantes, mujeres y aquellas organizaciones políticas que no reciben financiamiento ni del gobierno ni de los empresarios.

Una asamblea cuyos miembros no cobren más que el salario que cobra cualquier trabajador, que sean responsables ante sus electores y revocables por estos en cualquier momento; que para ser realmente Libre y Soberana debe poder decidir sobre todos los asuntos importantes del país, tanto en la economía como en la política, incluyendo desmantelar el rol que los militares vienen jugando hoy en la vida política, económica y social del país, lo que implica que concentre en sus manos las facultades legislativas y ejecutivas, suprimiendo la figura presidencial, tan proclive a ser vehículo de los bonapartismos. Los representantes del pueblo no pueden quedar reducidos a debates legislativos mientras el poder ejecutivo lo detentan otros. Un gobierno propio de los trabajadores y el pueblo pobre sería la coronación de esta pulseada porque el destino del país esté realmente en mano de sus grandes mayorías.

Si se desarrolla la movilización combativa tras estas demandas, si pasan a primer plano, es la única posibilidad de una salida progresiva a la situación actual, de estar en mejores condiciones para pelear por nuestras necesidades económicas y porque no nos roben el derecho a decidir realmente sobre los asuntos del país. Es luchar para que las únicas opciones no sean el desastre actual o la imposición del plan del imperialismo.

Llamamos a los y las estudiantes que coincidan con esta perspectiva, a organizarnos para luchar juntos por estas ideas en las asambleas, reuniones y movilizaciones desde la universidad.