Trump y la oposición de derecha usan miserablemente los grandes padecimientos que sufre el pueblo como resultado de las políticas antipopulares de Maduro y el saqueo de los empresarios nacionales e internacionales vía la deuda externa, la brutal fuga de capitales y otros mecanismos perversos. Para ellos las calamidades en este drama social son apenas base de maniobra para sus objetivos políticos.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Viernes 8 de febrero de 2019 14:47
Han pasado quince días de la autoproclamación de Juan Guaidó como “presidente encargado”. Pero aún no han logrado su objetivo objetivo de entronizarse en el gobierno, de la mano de un obsceno intervencionismo imperialista. Pero cada día queda más claro que Guaidó es un títere de Washington que, sin tapujos, ahora clama por una intervención armada extranjera en Venezuela.
En una entrevista publicada en un diario de Uruguay, Guaidó sostuvo que “si fuera requerida una fuerza internacional para restituir el orden constitucional, y proteger la vida de nuestros ciudadanos, existe la atribución legislativa taxativa de aprobar una acción así por parte de la Asamblea Nacional (Artículo 187 de la Constitución de la República de Venezuela)”.
Claramente no se trató de un “despiste” de quien hasta hace poco era un ilustre desconocido. Sino que llegó a sostener su descarada afirmación citando la Constitución del país, para hacer aparecer todo en la “legalidad”.
Casi como si fuera una exhortación, nombró a los países que podrían encabezar tal fuerza militar internacional. Así el mayor cipayo de América, sin sentarse aún en Miraflores, afirmó que “queda de parte de la comunidad internacional, y de actores como Colombia, Brasil y EE.UU. definir si en el escenario de que se prolongue la crisis y la ayuda humanitaria resulte inefectiva o insuficiente, adoptarán una posición de tolerancia ante estos hechos”.
De más está decir que, si una hipotética agresión militar externa fuere ejecutada por las fuerzas de Colombia o de Brasil, quien estaría detrás y al mando de todo esto sería el gobierno de Donald Trump.
El imperialismo estadounidense y la derecha local intentan aprovecharse de las calamidades que sufre el pueblo en medio de la catástrofe económica y social imperante. Para eso no encontraron idea mejor que la “ayuda humanitaria”. Y la usan como punta de avanzada en sus objetivos políticos. Es la fachada para una grosera provocación que busca, de mínima, quebrar la unidad de mando en las FF.AA. y abrir cauce al anhelado golpe militar que insistentemente aúpan.
A eso hay que agregar la "ayuda humanitaria" está siendo organizada por la USAID (La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), una institución que ha sido históricamente utilizada como fachada de operaciones encubiertas de la CIA.
El servilismo de estos personajes no tiene límites. No disimulan en lo absoluto el uso pérfido que hacen de la tragedia social que vivimos para buscar (con la "ayuda humanitaria") la posibilidad de tener la "casus belli" para una agresión militar, si esta fuese necesaria para sus objetivos.
Muy lejos está la oposición de derecha de algún tipo de interés en “ayudar” con los padecimientos del pueblo de Venezuela. Eso queda en evidencia cuando apoyan el embargo petrolero lanzado por Estados Unidos. Una medida que acrecentará las calamidades que ya sufre la población pobre.
Guaidó le pide “ayuda humanitaria” a los mismos que, con el objetivo de asfixiar económicamente al gobierno de Maduro, cual cuatreros le confiscan los ingresos petroleros al país. A los mismos que, como arma de presión política, restringieron el crédito externo y desde finales de 2017 bloquean al gobierno venezolano la posibilidad reestructurar su deuda pública externa. Evidentemente, reestructurar la deuda no es sino volver a hipotecar el país. No es ninguna salida progresiva para el pueblo. Pero queda claro que estas sanciones son parte de una agresiva intromisión imperialista para sus propios fines geopolíticos.
¡Si al imperialismo le interesaran realmente los sufrimientos del pueblo venezolano lo primero que tendrían que hacer es condonar la deuda externa, echar abajo todas las sanciones financieras y cesar en la confiscación de los ingresos petroleros que acaban de anunciar!
Además de esto, la oposición prepara todo un plan (el “Plan País”) que se destaca por impulsar un mayor endeudamiento, la desnacionalización de la economía y ataques contra los trabajadores y el pueblo, para “rescatar” al país. Así, abrirán la cancha para una colonización del país a manos de Washington, que ya saborea el apoderamiento de los recursos naturales como el petróleo, tal como lo ha afirmado John Bolton, buscando transformar el país en un nuevo Puerto Rico.
El artículo al que hace alusión Guaidó reza que la Asamblea Nacional puede "autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país". Es el "fundamento" del marionette de Estados Unidos para dar cobertura legal a lo que los gringos podrían llegar a hacer en su avanzada re-colonizadora.
Guaidó llegó al descaro de describir la “ayuda humanitaria” como una "prueba" para las Fuerzas Armadas, que tendrán que elegir “si permiten que pase la tan necesaria ayuda” o “si obedecen las órdenes del gobierno de Maduro”. No es la “ayuda” para que entren los alimentos y medicinas la que pregona este personaje. Sino la ayuda militar para que la oposición proimperialista pueda concretar su golpe de Estado.
Por eso Marco Rubio, el impresentable legislador ultraderechista de Estados Unidos, dijo recientemente que: “se está acabando el tiempo para que los líderes militares de Venezuela defiendan la constitución reconociendo Juan Guaidó y apoyando la salida de Maduro (...) si lo hacen, los EEUU están dispuestos a cumplir la ley de amnistía y eliminar las sanciones”, de lo contrario pueden "vivir el resto de sus días como un paria internacional”. ¡La zanahoria y el garrote, de quienes actúan como jueces y policía del mundo!
Es la misma línea de John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional del presidente de EE.UU., Donald Trump, ofreció este miércoles una exención de sanciones a aquellos generales y militares venezolanos de alto rango que rompan con Maduro. Tal es la prepotencia imperialista que hace volver a la política de diplomacia de cañoneras, cuando Washington podría dictar el destino de los gobiernos regionales.
Pero esta cruzada imperialista ha sido facilitada por el propio gobierno de Maduro. Más de cinco años de una catástrofe inclemente que solo ha venido aumentando y no tiene señales de parar. Las políticas oficiales no han hecho más que profundizarla, generando escasez de alimentos y potenciando una hiperinflación que ya supera los dos millones por ciento anual. Incluso, en aras de mantenerse, el gobierno ha tomado medidas tan impopulares como pagar una fraudulenta deuda externa mientras el pueblo pasa hambre. Una clara opción de favorecer a los acreedores internacionales. Incluso continúa con las megadevaluaciones, llegando al extremo que ahora el dólar oficial supera con creces al dólar paralelo. Buscando favorecer a empresarios locales y transnacionales, hunde aún más el salario.
Los trabajadores de la salud han venido protagonizando importantes luchas, como las enfermeras el año pasado. Una de sus denuncias centrales era cómo los hospitales se venían abajo con la carencia de medicinas e insumos básicos. Se llegó al extremo de que uno de los hospitales más importantes del país, el Clínico Universitario, colapsó en un apagón, no funcionando los generadores de emergencia, lo que causó la muerte de siete personas. Esto lo habían alertado los propios trabajadores. Sin embargo, Maduro llegó al descaro de decir que se trataba de “un sabotaje”.
Se complementa esto con un gobierno más represivo, llegando al extremo del uso de grupos paraestatales. Esa represión ha llevado a decenas de dirigentes sindicales a terminar presos por encabezar luchas. Luchas incluso por la defensa elemental del salario, de los convenios colectivos, o por denuncias sobre la situación hospitalaria. Los trabajadores frente a esta situación no soportan más el hartazgo con Maduro.
Sobre este descontento se encarama esta oposición derechista, y ahora llama a la intervención de fuerzas militares extranjeras usando como fachada la “ayuda humanitaria”.
Maduro se llena la boca hablando de “antiimperialismo” pero les allana el camino. La política de la derecha no hará más que doblegar las cadenas y aumentar también las calamidades. No hay salida de la mano de esta derecha que llega a estos niveles de cipayismo.
Hay que enfrentar resueltamente el plan imperialista en curso y toda esta ofensiva golpista. Tener esta política no implica en absoluto el más mínimo apoyo a Maduro. Todo lo contrario, al calor de esta pelea los trabajadores, a la par que levantan un plan obrero y popular de emergencia frente a la catástrofe junto a demandas democráticas, pueden ir forjando el desarrollo de organismos propios en la lucha por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.