Nuevo año, nuevo Gobierno. Piñera asumirá la presidencia este 11 de marzo. Junto a los Kast, la familia militar, la derecha y la Nueva Mayoría negocian reformas y se organizan junto a los empresarios para el progreso de sus intereses. ¿Y nosotros, cómo nos vamos a organizar?
Miércoles 3 de enero de 2018

Seguimos siendo miles los jóvenes que no estamos contentos con las cosas tal cual están, que creemos necesario enfrentar a Piñera y los empresarios. Muchos hemos salido a las calles a exigir educación gratuita, laica y no sexista. Contra la violencia a las mujeres, por Ni una menos. Hemos llenado las calles junto a nuestros padres y abuelos por NO+AFP. Hemos protestado contra la militarización de la Araucanía. Enfrentando la represión policial y cargando la muerte de compañeros. Sin embargo, la mayoría aún no están organizados, muchos no tienen tiempo debido a los estudios o el trabajo, otros invierten su tiempo en cada una de estas movilizaciones pero al terminar, esa fuerza se esfuma. ¿Has pensado qué pasaría si toda esa fuerza que mostramos en las calles la organizamos para enfrentar a Piñera y sus políticas, para enfrentar a los empresarios y pensar otra forma de planificar la sociedad?
Los empresarios y sus políticos se organizan
La derecha y la Nueva Mayoría, negocian reformas para mantener sus privilegios y las ganancias de los empresarios, unos pocos tienen el poder de decidir sobre nuestro futuro y el de millones de personas. Nos dicen que votando cada cuatro años a nuestros representante somos libres y accedemos a mejores condiciones de vida, pero no es así, ellos siguen gobernando para su propio beneficio. Además, esos empresarios que tienen el poder político, son dueños de las tierras y las materias primas, tienen de su lado a periodistas y medios de comunicación. Mediante esa herramienta se muestran como “buenos políticos en pos del progreso”, nos criminalizan cuando no estamos conformes con sus medidas, y promueven su ideología y moral: el machismo, la xenofobia, la competencia y el individualismo.
También tienen de su lado a la policía y las fuerzas represivas, esas mismas que nos golpean, nos manosean, nos atacan, nos ahogan y mojan con químicos, y que nos detienen tras cada intento de movilizarnos por nuestros derechos. Y es que son capaces de todo, esconden tras sus gobiernos “democráticos” decenas de muertes y desapariciones, sin mencionar las matanzas de Dictadura que mantienen impunes. Nos persiguen por abortar o por cultivar marihuana, mientras de traje y corbata se sientan en el Congreso quienes han robado millones para sus campañas. Se trata de la violencia organizada del Estado en contra de nuestras vidas, para mantener todo tal cual está.
¿Y nosotros?
Nuestros padres y muchos de nosotros trabajamos por largas horas y muchas veces en condiciones precarias, a cambio de un sueldo que no alcanza para llegar a fin de mes y si alcanza hay que limitarse a solo gastar en lo necesario sin dejar espacio para otras cosas. Nuestros abuelos, que trabajaron durante toda su vida, reciben pensiones que no les permite subsistir, que no alcanzan ni para comprar sus medicamentos, movilizarse, acceder a servicios básicos o incluso comer. Por nuestra parte parte, queremos estudiar pero para hacerlo debemos enfrentar la PSU, una prueba estandarizada que deja a cientos fuera, y si logramos entrar debemos endeudarnos por años.
Y es que la sociedad actual, el capitalismo mundial, está organizada para que exista por un lado una minoría privilegiada que se llena los bolsillos a costa del trabajo de miles y, por otro, una gran mayoría que somos los que menos tenemos. Si los empresarios y sus políticos se organizan para mantener la sociedad de esta manera, ¿por qué nosotros no nos organizamos para pensar cómo ponerle fin a este sistema desigual e instaurar un nuevo tipo de sociedad basado en los intereses de la mayoría?
Si nos proponemos ese objetivo, votar cada cuatro años o participar de alguna u otra marcha, no es suficiente. Si peleamos solo por algunos derechos por separado, para soportar un poco mejor las miserias que vivimos cada día y en todo ámbito, aún seguirán existiendo sectores oprimidos. El Frente Amplio ha demostrado tener esta lógica, piensan que con reformas y algunas medidas basta para mejorar nuestras condiciones de vida, pero sin confiar en la gran fuerza que podemos demostrar en las calles terminan pactando y haciendo alianzas con los mismos que llevan años en el Gobierno en pos de su propio beneficio y decidiendo por todos nosotros.
No basta luchar porque este sistema sea más soportable, por hacer un capitalismo más agradable, necesitamos dedicar parte de nuestro tiempo a organizar agrupaciones en los liceos, universidades y lugares de trabajo que levanten sindicatos y centros de estudiantes con el objetivo de unificar nuestras luchas. Necesitamos un partido propio de quienes queremos transformarlo todo, que sea una herramienta para lograrlo. El 2011 fue un año en que miles nos encontramos en las calles con lienzos o cacerolas exigiendo la educación gratuita para todos. Organizarnos en las tomas y asambleas discutiendo sobre una nueva educación nos llevó a debatir también sobre nuestras familias, nuestra sexualidad, sobre arte, cultura y religión, sobre animalismo y ambientalismo, y eso nos abrió la perspectiva de que es posible otra forma de vivir. Dimos batallas históricas, fuimos capaces de unirnos con otros sectores, y fruto de eso hoy tenemos pequeñas conquistas, como la beca de gratuidad o el aborto en tres causales, que nos muestran que con fuerza y organización, es posible.
Es hora de levantar una alternativa para vencer
Quienes somos parte del PTR y sus agrupaciones hermanas, Pan y Rosas y Vencer, militamos por acabar con el capitalismo y sentar las bases de una nueva sociedad. En cada lugar de trabajo y estudio nos unimos con trabajadores y trabajadoras para lograr ese objetivo, y cada pelea que damos es con esa perspectiva. Lanzamos candidaturas parlamentarias, también en pos de eso, para que las familias trabajadoras tengamos una voz que denuncie los privilegios de los empresarios y conquistar la conciencia de muchos más para pelear contra el capitalismo. Nuestro propósito es gigante, pero es el único realista ante este irracional sistema: poner todos los avances científicos y tecnológicos al servicio de la humanidad entera y no más de los empresarios que se enriquecen con ellos.
Queremos una nueva forma de organizar la sociedad donde los trabajadores, que son la gran mayoría en el mundo y quienes producen toda la riqueza, sean quienes gobiernen. Donde la repartición de las horas de trabajo permita acabar con las largas jornadas laborales y la cesantía, y así aparte de trabajar, tengamos tiempo para dedicarnos al arte, a la cultura, a la ciencia, al ocio y desarrollarnos integralmente. En respeto y armonía con los animales y el medio ambiente. Donde las mujeres y la diversidad sexual nos liberemos de las cadenas que hoy nos oprimen.
Es posible un futuro sentado en las bases de una sociedad comunista. Ese objetivo se puede lograr si tomamos en nuestras manos esta tarea, si empezamos hoy a organizarnos como una gran fuerza que se proponga dar la pelea por transformar esta realidad y dedicamos nuestro tiempo actual por la conquista del futuro. Los empresarios y sus políticos ya están organizados para mantener todo como está o incluso peor ¿Y tú?, ¿te vas a organizar?