En 2018 las 57 universidades perderían un 20 % de su poder adquisitivo, mientras que por la devaluación los fondos se reducen en más de la mitad. Con la emergencia del movimiento estudiantil y los trabajadores hay motivos de sobra para defender la educación pública en tiempos de saqueo del capital financiero.

Lucía Ortega @OrtegaLu_

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
Miércoles 12 de septiembre de 2018 15:15
El presupuesto de las 57 universidades nacionales alcanzaría los 103.270 millones de pesos según informa el ex ministerio de Hacienda. Del total de estos fondos hasta el 4 de septiembre fueron girados $ 67.472,1 millones en concepto de gastos corrientes.
Además existen retrasos en el envío de partidas para gastos de funcionamiento y obras de infraestructura como denunciaron algunos rectores (UNCO, UNJu, etc.) al inicio del conflicto universitario.
El total devengado hasta la fecha es de $ 72.667,11 millones, de acuerdo al sitio público del presupuesto, mientras que se había presupuestado inicialmente $ 103.270,87 millones (no obstante el gobierno en su web abierta dice que hay un monto "comprometido" de $ 111.717,80 millones, algo cada vez más extraño, en el marco del ajuste del gasto público).
Por su parte, los gremios docentes denuncian a la Secretaría de Políticas Universitarias recortó $ 3.000 millones destinados a obras de infraestructura y los recortes continuaron esta semana tras el anuncio presidencial del a transferencia de $ 40.000 millones extras a las fueras de seguridad, quitando del presupuesto universitario $ 1.639 millones.
Despejados estos recortes el presupuesto de las universidades públicas nacionales sería de $ 98.573 millones. Si consideramos este año una inflación de al menos 42 % como indicó la carta de acuerdo financiero que el ministro Dujovne presentó ante el FMI, estaríamos ante una pérdida del 20 % del poder adquisitivo del presupuesto solo este año según cálculos propios.
Fuente: Elaboracion propia en base a presupuestoabierto.gob.ar, Indec y Dirección de Estadísticas CABA
Una mirada hacia atrás indica que desde 2015 el presupuesto corrió igual suerte que los salarios superando por algunos puntos a la inflación en los años impares (electorales) y perdiendo en los años pares. De conjunto, entre 2014 y 2018 la pérdida real alcanza a 16 %.
Este comportamiento similar a los salarios es comprensible teniendo en cuenta que entre el 85 y 90 % del presupuesto se destina al pago de los salarios de los docentes y no docentes.
Evolución del presupuesto universitario en términos reales
Fuente: Elaboracion propia en base a presupuestoabierto.gob.ar, Indec y Dirección de Estadísticas CABA
En el caso de los docentes universitarios, la paritaria que firmaron los gremios a instancias de la conducción kirchnerista de CONADU el pasado viernes lleva a una pérdida cercana a los 20 puntos de poder adquisitivo de los salarios en el último año.
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Pero si lo llevamos hacia atrás desde 2011 hasta antes de la firma de la última paritaria alcanza un 25 % de retroceso de los salarios reales de los docentes universitarios, siendo los más perjudicados aquellos que con dedicación simple cobran unos $ 5.000 de bolsillo y representan el 65 % de la docencia en promedio.
"Con la inflación podan un 20% del poder adquisitivo del presupuesto y con la devaluación lo reducen a menos de la mitad en dólares. Esto es un saqueo."
A la podadora de la inflación se le suma el efecto serrucho de la devaluación que desde enero superó el 110 %. El presupuesto en dólares de principio de año equivalía a U$S 5.120 millones, mientras que con un dólar a $ 38,7 (11 septiembre) el mismo tuvo un bajón a U$S 2.666 millones.
Durante las primeras rondas de negociación los rectores enrolados en su cámara de lobby, el Consejo Interuniversitario Nacional, exigían unos 30.000 millones más de presupuesto para el año próximo una suma que se queda muy corta respecto de la inflación y ni hablar de la devaluación.
Plata para educación, no para la deuda
Mientras el presupuesto desciende en dólares el pago de la deuda en capital e intereses de este año paso de 23 a 29 presupuestos luego de la estampida del peso el jueves 30 de agosto. Si le sumamos el equivalente por la fuga de capitales se tratan de 35 presupuestos anuales.
En todas las universidades del país se hizo eco la consigna plata para educación y no para la deuda. La misma cobra cada vez más actualidad, a medida que el gobierno nacional con el aval de los gobernadores y el PJ se encaminan a entregar más de 500.000 millones de pesos a los usureros de la deuda bajo el mandato del déficit cero. ¡El equivalente a 5 presupuestos de la universidad! Ellos quieren tranquilidad para que siga el juego millonario de los bancos y especuladores a costa de nuestras vidas.
Que decidan las mayorías
La defensa del presupuesto universitario no puede quedar en manos de 57 rectores que además de recibir ingresos mensuales de 200 mil pesos, son parte de los partidos patronales que han vaciado la educación pública. Sin ir más lejos, el actual titular del CIN, Hugo Juri, rector de la Universidad de Córdoba y ex ministro del gobierno de De la Rúa, amenazó a los docentes con descontarles sus salarios si no levantaban el paro, como también a los estudiantes si no hacían lo mismo con las tomas de facultades.
1,5 millón de estudiantes son quienes tienen que abrirse paso y ser parte de las deliberaciones de qué presupuesto hace falta y cuál va a ser su destino. La decisión no puede quedar en manos de los rectores y legisladores que van a votar el ajuste que exige el FMI
Hay más de 1,5 millón de estudiantes en las universidades nacionales, son ellos los que tienen que abrirse paso, ser parte de las deliberaciones de qué presupuesto hace falta y cuál va a ser su destino. Son los principales afectados por los rectores junto con los docentes y no docentes; pero sin embargo, no tienen voz ni voto en materia económica en la universidad.
El problema está en el co-gobierno universitario que se erige sobre bases antidemocráticas, al negar a la mayoría de la comunidad universitaria, los estudiantes, una representación equivalente en los órganos de gobierno.
Incluso, en aquellas universidades donde rige el voto directo de las autoridades, el voto del estudiante vale un poco más que la mitad del voto de un docente, o sea, que en un ámbito del saber y la ciencia universal, no rige el principio de voto universal, una persona = un voto, que si existe al momento de elegir a un presidente o legislador en un sistema democrático representativo.
Por estos motivos, no puede ser que un puñado de rectores con diputados y senadores terminen definiendo ellos un presupuesto de ajuste. Ninguno de ellos cuando fue elegido dijo que iba a aceptar el “déficit cero” que exige el FMI, hicieron demagogia, y ahora están avalando un saqueo con un pacto a puertas cerradas. No hay forma de aceptar que ellos decidan un ajuste en la educación, en la salud, en los salarios y jubilaciones para que el capital financiero y los grandes empresarios hagan sus negociados. ¡Qué el pueblo decida!
La propia democracia representativa, basada en el voto universal en el cual confían los trabajadores y el pueblo, ofrecen una forma de poner todo el régimen político en cuestión como todas las medidas que nos quieren imponer, una Asamblea Constituyente Libre y Soberana.
La Universidad tienen que involucrarse y no permitir este saqueo, incluso cuando su propio presupuesto se ve afectado, vulnerado aún más su autonomía y poniendo en riesgo su propia existencia.
Desde el PTS en el Frente de Izquierda, planteamos que nuestro objetivo es un gobierno de los trabajadores, pero como aún la mayoría de los trabajadores confían en la fuerza de su voto, proponemos luchar por una instancia democrática y soberana. Confiamos que allí podremos convencer de un programa que establezca el no pago de la deuda, la nacionalización de la banca, ningún despido, que el salario no pierda frente a la inflación, un verdadero presupuesto para educación y salud, entre otras medidas para que la crisis la paguen los capitalistas. Proponemos a todas las organizaciones obreras, estudiantiles y de la izquierda, y a todas las que se reivindican democráticas, luchar por imponer esta salida, derrotando al gobierno de Macri y el FMI, y a todo su régimen que avala planes de hambre y entrega.
Es necesarias la unidad y confluencia del movimiento estudiantil y docente junto a todos los sectores de trabajadores en lucha para derribar ya mismo este pacto anti obrero entre Macri y los gobernadores peronistas.
La pelea porque el pueblo decida a través de un luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, está ligada también a conquistar la mayoría estudiantil en el co-gobierno de la universidad. Si no la defendemos las mayorías con la movilización junto a los trabajadores en las calles, la universidad en manos de las autoridades y los gobiernos van a ser ofrecidas como carne fresca para los buitres de la deuda.
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Lucía Ortega
Economista UBA. Coeditora de la sección de Economía de La Izquierda Diario.