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Red Internacional
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Bajo el virreinato del FMI y la crisis del FDT. Con la mira en 2023, cruces y chicanas en la oposición derechista de Juntos por el Cambio

Tras el acuerdo con el FMI, este viernes aprobado desde Washington, la coalición derechista profundiza sus internas con miras al 2023. Macri reaparece envalentonado en la escena con propuestas de aún mayores ajustes, producto de la crisis del Frente de Todos. Cruces entre el ex presidente con Gerardo Morales que con demagogia republicana se muestra al centro, más cercano a Larreta. Disputas al interior de una coalición que se somete al FMI y se postula para ser los defensores directos del gran empresariado agropecuario.

Sábado 26 de marzo de 2022 12:57

Este viernes finalmente se aprobó en Washington el acuerdo de “facilidades extendidas”, que tuvo su aval en el Congreso, con la votación en el Senado, el pasado jueves 17 de marzo, luego de la media sanción en Diputados días atrás. Mediante un pacto entre el oficialismo y la oposición de derecha, con Sergio Massa y Gerardo Morales como principales interlocutores, se selló el refinanciamiento de la deuda ilegal contraída durante el gobierno de Mauricio Macri de U$S 44.500 millones.

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La votación del acuerdo que someterá al país hasta por lo menos el 2034, junto al monitoreo trimestral del organismo internacional sobre la política económica nacional, profundizó la crisis en la coalición oficialista, donde el ala kirchnerista criticó el acuerdo solamente una vez garantizado su tratamiento y aprobación. La crisis abierta en el Frente de Todos envalentonó a la oposición de derecha, quien logró imponer ciertas condiciones en el acuerdo aprobado y chantajeó al gobierno hasta el momento de la votación en el Senado, como fue el caso en torno a una filtración sobre una posible suba de retenciones a los granos, que el gobierno rápidamente salió desmentir que así fuera.

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En ese marco se da también la reaparición del ex presidente Mauricio Macri en la escena política a través de cartas y paseo por sus medios de comunicación afines. Por un lado, con la aprobación del acuerdo de ajuste con el FMI, las coaliciones mayoritarias empiezan a centrarse más en la contienda electoral de 2023, con un Juntos por el Cambio más que regio por el "trabajo sucio" de ajuste que ya tendrá hecho en caso ganar. Por otro, las políticas del Gobierno desde su asunción hasta acá, legitimando la estafa de la deuda macrista y consolidando la pobreza y la pérdida de ingresos de las mayorías, abonó en allanar el camino de Juntos por el Cambio en sus planes de volver a la presidencia.

En ese escenario las disputas entre los distintos partidos de Juntos por el Cambio, sobre todo el radicalismo y el Pro, reaparecieron con renovada intensidad. El ex presidente estuvo el pasado miércoles en los estudios de TN, donde aprovechó para apuntar contra el Gobierno y lanzar algunas frases casi con tono de campaña. “Va a haber segundo tiempo”, “ahora sí tenemos futuro”, dijo en el programa Solo una vuelta más. En un tramo de la entrevista, en un supuesto escenario donde su espacio vuelva a la presidencia, señaló: “Vamos a tener que terminar con el déficit el día uno, no gradualmente como hicimos la otra vez. Hay que tachar todo (gasto. NdR) lo que sea necesario, con menos impuestos”, en una clara referencia a las políticas de shock que intentaría aplicar si volviera a ser gobierno, es decir un ajuste mayor y en un menor período de tiempo.

Tal era su plan durante su gobierno, frustrado por las movilizaciones de diciembre de 2017, que lo obligaron a dar marcha atrás con sus aspiraciones de aplicar reformas estructurales (lo que desde Juntos por el Cambio critican hoy por no estar hasta el momento en el acuerdo con el FMI). El ex presidente también habló de Aerolíneas Argentinas para decir que él la privatizaría, en el afán de la reducción del déficit.

Un día antes, Gerardo Morales en el Foro de intendentes de la UCR del país organizado por él, y en el que no estuvo su adversario de Evolución Radical, Martín Lousteau, aprovechó ese espacio para apuntar contra el ex presidente. Algunas de las frases más resonantes de ese día fueron: “Hay algunos socios con la concepción del Estado mínimo, nosotros tenemos la concepción del Estado justo, que esté presente”, “No quiero un gobierno de CEOs y que nos autodenominemos el mejor equipo del mundo”, en una clara diferenciación con Macri.

De esa forma quien gobierna su provincia como si fuera un feudo, que proscribe, persigue opositores y es fiel representante de los terratenientes y el gran empresariado, busca diferenciarse de quien estuvo al mando del gobierno del cual él formó parte y con quien tiene coincidencias fundamentales, como la defensa de ambos de llegar a una acuerdo con el FMI, o la orientación general de gobernar para poner los recursos de país en pos de la ganancia de los grandes grupos empresariales y terratenientes, a costa de la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida en las mayorías.

Un nuevo episodio de la pirotecnia tirada mutuamente al interior de la coalición derechista, se vio este viernes a raíz de una declaración de Macri en Radio Mitre, donde defendió a Carlos Menen y sus políticas neoliberales. Allí dijo que Menem “será reivindicado” por la sociedad argentina porque “pacificó al país. Y agregó que fue “quien había resuelto los problemas de la grieta en la Argentina”. Así sin sonrojarse, el ex presidente defendió las políticas del fallecido ex mandatario que continuó y profundizó la obra de la última dictadura militar, con privatizaciones, endeudamiento y más sometimiento del país al capital financiero internacional.

Morales aprovechó la volteada para hacer demagogia republicana, hablando de “valores democráticos” y de desarrollismo. En un hilo de tweets sostuvo que “La UCR es un partido democrático, no una empresa. Tenemos dirigentes políticos, no CEOs” y que desde la UCR tiene un programa político en el que “las cuentas cierren, pero con un pueblo que tenga trabajo, salud, educación y seguridad”. Sin embargo la realidad de las mayorías trabajadoras en Jujuy es otra. Desde 2016 hasta el primer semestre de este año la pobreza creció un 65% y supera el promedio nacional con 42,5%. Muy lejos de la “pobreza cero” que prometía el gobierno macrista del que fue parte.

Más allá del cinismo del gobernador jujeño, lo que busca es seguir mostrando una ubicación de centro, alejándose de los extremos donde se ubica Macri, quien, además de la reivindicación reciente de la políticas neoliberales en los noventa, no descarta acercarse a los libertarios como Milei. "Las ideas que expresa Milei son las que siempre he expresado yo", había declarado en una entrevista durante noviembre de 2021. Por su parte,el libertario este viernes dijo sobre el ex presidente que “lo recibiría con los brazos abiertos en la Libertad Avanza si él quisiera pasarse al lado de los que defendemos los valores de la libertad”. En la misma entrevista en Radio Mitre, al igual que Macri, elogió al ex presidente peronista: “Para mí, Menem fue el mejor presidente de la historia”, afirmó.

Otro dentro de la coalición de derecha de Juntos por el Cambio que apunta a la candidatura en 2023 es el actual jefe de Gobierno de la Ciudad, Rodríguez Larreta. El miércoles, en medio de una gira por Europa, en una entrevista al diario El País, tiró algunas frases claramente en tono presidenciable. Dijo que en caso de volver al poder, la coalición opositora deberá “hacer algo diferente en la economía”, a lo hecho durante la presidencia de Macri. Mientras que acerca de las alianzas políticas de Juntos por el Cambio, sostuvo que su “apuesta por construir un espacio amplio para gobernar implica una “autocrítica” a la gestión de Cambiemos. Larreta difiere con Macri a la hora de diseñar el futuro perfil de Juntos por el Cambio, entiende que la elección presidencial “se gana en el centro”, acercándose a la posición de Morales.

Las disputas por el poder adentro de Juntos por el Cambio pueden representar diferentes matices, pero dentro de la misma orientación general de la economía y la defensa de los mismos intereses, los del gran empresariado nacional y extranjero, a costa de la pobreza, precarización y desempleo de las mayorías. Los distintos nombres que apuntan a las próximas presidenciales coinciden en un régimen sometido al FMI y en llevar adelantes un ajuste sobre el pueblo trabajador, más allá de que un sector pida que el mismo sea en “shock”, y otro con algún nivel de “gradualismo”.

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Por su parte el Frente de Todos tiene una gran responsabilidad en las chances reales de que la oposición de derecha pueda volver a la Casa Rosada. Manteniendo y consolidando el ajuste implementado durante 2015 y 2019, convalidando la estafa de la deuda, y garantizando las ganancias de los bancos y los grandes monopolios, lo más concentrado de las clases dominantes se envalentona, junto con los partidos políticos que representan directamente sus intereses.