Contrario a las declaraciones del ejecutivo que prometían no incrementar la deuda externa, la 4T tramitó un préstamo por mil millones de dólares.
Lunes 8 de junio de 2020
A mediados del mes de mayo, el gobierno de López Obrador solicitó un préstamo al Banco Mundial para enfrentar la contracción económica profundizada por la crisis sanitaria. Contrario a las declaraciones del ejecutivo que prometían no incrementar la deuda externa, un préstamo por mil millones de dólares representa un compromiso de pago semestral de miles de millones de pesos por los siguientes 14 años, hasta el 2034.
El subsecretario de Haciendo, Gabriel Yorio, aseguró también que el préstamo ya estaba contemplado en el endeudamiento autorizado por el Congres, lo cual quiere decir que el gobierno ya contemplaba aumentar el endeudamiento público. También argumentó que el préstamo si bien está orientado a la política pública, no está pensado para utilizarse en el combate del coronavirus.
¿Para qué más, si no, estará destinado entonces? Lo más probable es que sea la liquidez que necesita el gobierno para continuar con sus planes asistencialistas, fundamentales para consolidar una base social cada vez más descontenta por los elementos reaccionarios de la política de AMLO como profundizar la militarización o la propia subordinación al gobierno de EEUU.
Más allá del destino de inversión de dicho préstamo, la realidad es que la 4T acordó un mecanismo más para garantizar y fortalecer la expoliación que los países imperialistas y los organismos financieros internacionales han desatado en México desde hace décadas, legitimando e incrementando una deuda externa ilegítima que ya hemos pagado en su totalidad varias veces pero que sigue creciendo por los intereses descomunales que impone el BM para mantener en desventaja económica a países dependientes o semicoloniales.