Las declaraciones altamente discriminatorias corresponden a Ricardo Parisi, edil suplente de Cambiemos en la localidad chubutense.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Jueves 20 de abril de 2017
Fotografía: www.elpatagonico.com
Las declaraciones discriminatorias de un concejal de Esquel, generaron mucho repudio. "Yo soy blanquito. Gracias a Dios no tengo sangre ni tehuelche ni mapuche", sostuvo Ricardo Parisi, funcionario local de Cambiemos.
En declaraciones a un programa radial reconoció además, que había llamado "negros de mierda" a un grupo de manifestantes, activistas de los pueblos originarios, que se habían concentrado ante el desarrollo de una sesión en el Concejo Delibertante.
Según sostuvo al aire en una entrevista concedida a la radio de los pueblos originarios Kalewche, no se arrepiente de haber llamado a los manifestantes "negros de mierda" en más de una ocasión. Ante las preguntas del periodista, quien en el audio que se viralizó se oye asombrado por las declaraciones de Parisi, el concejal dice no arrepentirse y que no sabe si lo que dijo es o no discriminatorio. En realidad lo sabe, pero lo que deja entrever por su tono totalmente impune, es que no le interesa. Esto queda más que en evidencia cuando responde al periodista que lo que dijo le "salió de adentro". "Qué querés que te diga", remató.
"Yo no me arrepiento, yo me mantengo firme en lo que digo. Yo nací y me críe en este pueblo conviví con mucha gente de su raza y tengo grandes amigos de ellos", trató de justificarse el edil suplente de Cambiemos.
Por otra parte aseguró no estar la tanto de la denuncia ante el INADI que radicará próximamente, el Consejo Municipal de la Mujer. La mayoría de los activistas mapuches y tehuelches que presenciaban la sesión en la que Parisi propinó sus insultos, eran mujeres.
Antecedentes
Estas declaraciones que dan cuenta de un desprecio absoluto hacia la vida y los derechos de las comunidades originarias, no es patrimonio exlcusivo de este concejal, ni de este signo político.
El 14 de abril se conoció a través de las redes sociales, la detención por parte de la Policía del dirigente de la comunidad Wichí, Agustín Santillán. Su detención, que no es la primera, tuvo lugar por reclamar ayuda por las inundaciones. Como se sabe, la provincia de Formosa es gobernada al mejor estilo feudo medieval, por el peronista Gildo Insfrán. Este peronista de pura cepa, ha hecho de la represión a las comunidades originarias, en defensa de los intereses de los terratenientes y los negocios inmibiliarios, una de sus marcas de gestión.
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Muchos tendrán presente lo sucedido hace pocos meses a los hermanos mapuches de la Comunidad Vuelta del Río Pu Lof de Cuchamen, en la Provincia de Chubut. A mediados de enero dos centenares de gendarmes acompañados por decenas de policías de Chubut arremetieron contra una veintena de personas (de las cuales sólo ocho eran varones mayores) y descargaron una brutal represión.
Por entonces, el Gobernador de Chubut Mario Das Neves calificó de “terroristas” a los miembros de la comunidad mapuche Vuelta del Río – Pu Lof, quienes solo ejercieron el derecho a la protesta social, en un conflicto sobre el recorrido del servicio ferroviario La Trochita. Es que el kirchnerista devenido en aliado de Massa, tampoco duda en dirigir los palos contra las comunidades originarias, así como tampoco duda en insultarlos y calificarlos de "terroristas" violentos. Muy a tono con el discurso actual del Gobierno nacional para criminalizar la protesta social.
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Otro enorme gesto de desprecio hacia las problemáticas de los pueblos originarios, provino de parte de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En 2015, a lo largo de 10 meses la comunidad Qopiwini sostuvo un acampe en pleno centro porteño y nunca fueron recibidos por la ex mandataria.
Como se ve con estos pocos ejemplos (podrían mencionarse más) el desprecio hacia la vida, los derechos y los reclamos de los pueblos originarios atraviesa al conjunto de los estratos de gobierno, a los distintos colores políticos de los partidos burgueses y a las distintas gestiones que se suceden en el poder.