Jueves 25 de agosto de 2016 00:00
La situación económica y política a ocho años de la crisis capitalista
La X Conferencia International de la FT abrió sus debates con el análisis de la situación económica y política mundial tras ocho años del inicio de la crisis capitalista. El informe a cargo de la compañera Paula Bach se centró en tres definiciones alrededor de las cuales se abrió la discusión:
Primero, que el crecimiento de China y las políticas monetarias de EE.UU. y los países centrales permitieron evitar la catástrofe económica, aunque tuvieron serias consecuencias porque el crecimiento posterior fue muy débil.
Segundo, que a partir de 2014, esa relación entre EE.UU. y China terminó y abrió una situación distinta en la que puede profundizarse la crisis e incluso que se genere una recesión similar o peor a la de 2008/2009. En este segundo momento de la crisis tienden a unificarse el bajo crecimiento en los países centrales y el fin de ciclo de crecimiento que se dio en la periferia durante el primer momento de la crisis.
Tercero, que las consecuencias de la crisis económica mundial tuvieron repercusiones serias: Fundamentalmente en las clases obreras de los países centrales, en la base de fenómenos que por ahora se expresan sobre todo por derecha como es el de Donald Trump en EE.UU. o como fue el discurso que impulsó el Brexit en Reino Unido. También, esta situación tiene importantes repercusiones por izquierda, aunque por ahora menos desarrolladas como el fenómeno Bernie Sanders en EE.UU.
El deterioro en las condiciones de vida de millones de trabajadores en los países centrales, es la base que fortalece nuevas polarizaciones políticas y crisis en los gobiernos y regímenes. Esto liga los cambios económicos, a los giros bruscos en las situaciones políticas abriendo la posibilidad de situaciones más convulsivas.
Hacia una nueva etapa de convulsiones y lucha de clases
El análisis específico sobre los nuevos fenómenos políticos se abrió a partir de un informe de la compañera Claudia Cinatti.
Se remarcó la crisis de los partidos tradicionales expresada en el hundimiento de los partidos socialdemócratas en Europa, la profunda crisis del partido republicano en EE.UU. o el fortalecimiento de los partidos de la extrema derecha europea. El triunfo del Brexit que puso de manifiesto la profunda crisis del proyecto de la Unión Europea bajo dirección del imperialismo alemán o la crisis del Estado español que no consigue formar gobierno, no son hechos coyunturales sino manifestaciones de que la crisis capitalista ha desarrollado tendencias a la crisis orgánica en diversos países centrales o crisis orgánicas abiertas en países periféricos como Brasil y Venezuela.
Tomamos esta categoría de Antonio Gramsci, para definir una crisis estructural y de conjunto, que pone de relieve contradicciones profundas que las clases dominantes no pueden resolver por sus métodos de dominación política habituales, y que abre un período de cuestionamiento profundo y de escisión de sectores importantes de las clases explotadas con los partidos tradicionales que en sus distintas variantes, conservadores o socialdemócratas, habían adoptado el mismo programa neoliberal.
Esto en el marco de la continua decadencia del liderazgo de EE.UU. que se manifiesta en las crisis irresueltas en Medio Oriente, en particular la guerra civil en Siria que concentra las principales contradicciones de la situación internacional.
El otro elemento fundamental que se discutió en profundidad, en una sesión especial, es el significado de la lucha contra la reforma laboral en Francia como un síntoma de que la situación de bajo crecimiento o estancamiento económico, polarización y crisis política están creando las condiciones para el desarrollo de nuevos procesos de la lucha de clases.
Este nuevo escenario en los países centrales y en Europa en particular por primera vez, encuentra a nuestra corriente internacional con grupos instalados en Francia, el Estado español y Alemania y por lo tanto con posibilidad de intervenir directamente en ese proceso. En este sentido, la Conferencia decidió volcar los esfuerzos y recursos necesarios a la intervención política y al desarrollo de la FT en esos países.