La sesión del Congreso tuvo “distintos tonos de verde…”. El de los dólares que se destinan a los fondos buitres con el llamado “pago soberano” de la deuda; el de los uniformes militares que se designan a Haiti para la Misión de la ONU; y el color de la patota oficialista del SMATA que entró al Congreso de la mano de la bancada kirchnerista.
Jueves 11 de septiembre de 2014

Fotografía: wikimedia
Con 138 legisladores presentes, el oficialismo contó con el quórum necesario para dar inicio a la sesión de ayer. Hubo muchas ausencias entre la oposición massista y radical. La sesión presidida por Juan Domínguez (FPV) trato dos temas centrales: la sanción definitiva al proyecto de ley de pago soberano de la deuda y el envío de tropas a Haití en el marco de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).
Invitados por diputados kirchneristas, militantes del gremio del SMATA se hicieron presentes en los palcos de la Cámara de Diputados con sus pecheras y banderas del sindicato. Durante la intervención de Nicolás del Caño, los gremialistas interrumpieron violentamente su discurso con abucheos e insultos. Fue en el momento en que el diputado del PTS y el FIT denunciaba que Sergio Berni había pasado “de las palabras a los hechos” cuando el pasado jueves fue gaseado durante una manifestación sobre Panamericana en apoyo a los trabajadores despedidos de la autopartista Lear. También fueron abucheados Graciela Camaño, del Frente Renovador, y el jefe de la bancada de la UCR Mario Negri.
El diputado oficialista Oscar Romero, referente del SMATA, salió a defender a la patota reivindicando el accionar del gremio en los conflictos de Lear y de Gestamp, donde los trabajadores enfrentaron a la conducción oficialista de Pignanelli.
La sesión especial fue pedida por la titular del bloque oficialista, la diputada Juliana Di Tullio, se extendió hasta altas horas de la noche por la cantidad de legisladores anotados en la lista de intervenciones.
En unas pocas horas se sintetizó en una cruda imagen el giro a derecha del gobierno. El pago a los buitres, el envió de militares al país más pobre del continente y la patota del SMATA queriendo trasladar sus “asambleas sin debate” a la Cámara de Diputados fueron una vitrina donde se expusieron las miserias del progresismo en retirada en la crómatica de los distintos tonos del color verde. Verde los dólares que se destinan a los fondos buitres; verdes los trajes militares al servicio de las Misiones de la ONU en el mundo, siguiendo a Menem; y Verde es el color de la lista del SMATA que defiende a las multinacionales. Del “Nunca Menos” se pasó a garantizar ocupaciones militares y a seguir avalando el saqueo de los fondos del país con la lista Verde de Pignanelli haciendo de tribuna de honor para devolverles el favor a los diputados del Frente de Izquierda como Nicolás del Caño que se vienen haciendo presentes en su terreno.