Pese a la feroz interna, José Luis Gioja es el favorito para conformar una “lista de unidad” y evitar que los afiliados vayan a las urnas.
Martes 23 de febrero de 2016
Este miércoles desde las 21 h, más de 800 congresales del PJ se reunirán en la sede porteña de Obras Sanitarias para definir la convocatoria a elecciones de autoridades del 8 de mayo. El nombre de José Luis Gioja suena cada vez más fuerte como “candidato de unidad”. Aunque más que por acuerdo entre las partes, porque los tiempos y los recursos apremian: si no definen una lista única, deberán someterse a la voluntad de los afiliados (proceso que demandaría un alto costo monetario, además de no estar entre los “usos y costumbres” que acostumbra el justicialismo), y -para peor- si para el 9 de mayo no hay nuevas autoridades, la jueza María Servini de Cubría intervendrá el Partido.
Pese a la posible unidad (que aunque parece lo más probable, no habrá certezas hasta terminada la reunión), se espera un Congreso picante, con muchas intervenciones de balance, acusaciones y contestaciones. A casi tres meses de asumido el nuevo gobierno y con un plan de ajuste ya en curso, el cimbronazo que generó perder el poder en manos de Macri todavía tiene al PJ groggy, debatiendo entre sí el significado de la palabra “opositor”.
Actualmente, el mayor peso en el partido volvió a estar en manos de los Gobernadores e Intendentes que están al frente de provincias y municipios, y tienen sus principales portavoces en el bloque del PJ en el Senado. Pero los que dicen resistir con aguante no se quieren quedar atrás: con Cristina Fernández momentáneamente retirada de la escena política y un bloque del FPV-PJ en diputados importante pero fraccionado, el sector camporista buscará no retroceder muchos casilleros.
La preocupación de los primeros gira alrededor de la “caja”, y cómo alternar las sonrisas con los coscorrones con el presidente de turno (lo que desde el sector gustan llamar “oposición responsable”) en pos de recibir fondos coparticipables que les den gobernabilidad allí donde mandan. La de los segundos, bien distinta, se trata de evitar frenar la purga que pretende un sector del PJ, hacer pesar el “valor simbólico” y que no se apague la llama de un kirchnerismo que ya no gobierna pero -entre mucho cacique y poco indio- tampoco se opone.
LOS “TRAIDORES” DEL BLOQUE JUSTICIALISTA
En el Congreso, como en el PJ en general, habrá lugar para todos. Por eso dirán presentes los representantes del flamante “Bloque Justicialista” que, comandados por el ex kirchnerista Diego Bossio, y apadrinados por el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, rompieron en Diputados con el bloque del FpV y armaron su propio monobloque, con un tinte decididamente más amarillo PRO.
Así lo definieron en la reunión que mantuvieron el miércoles pasado en la sede del SMATA, donde mostraron una ampliación de la (todavía pequeña) tropa: participaron el gobernador riojano Sergio Casas, el vice de Tierra del Fuego, Juan Carlos Artacho (en representación de la gobernadora Rosana Bertona que, junto a Urtubey, acompañarán a Macri en su viaje al Vaticano) y José “Pepe” Scioli, también conocido como “el hermano de Daniel”.
Sin embargo y más allá de las diferencias, todo indicaría que este sector también privilegiará la idea de una lista unidad, dejando de lado las aspiraciones de Urtubey de comandar el PJ. Pero para eso intentarán imponer como condiciones que se haga una invitación abierta a aquellos que se fueron del partido (como los hermanos Rodriguez Saa, Mario Das Neves, José Manuel De la Sota y, también, Sergio Massa) y que en el armado de la lista se refleje un importante retroceso de La Cámpora.
¿TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS?
José Luis Gioja es el que mejor se calzó hasta el momento el traje del bonaparte en el PJ. En busca de apoyo, se reunió con varios y se movió por todos lados, llamó a muchos, e incluso -cuando se hablaba que era número puesto en el momento que comenzaron las deserciones en el bloque de diputados del FpV- se quedó junto a Héctor Recalde y compañía en la Cámara Baja, a cambio de un apoyo kirchnerista en la interna que todavía tiene que materializarse.
Pero no solo su virtuosidad en la rosca explica que sea el favorito para encabezar una lista de unidad: los peronistas quieren evitar a toda costa un proceso electoral que lleve a los afiliados a las urnas. Principalmente, por dos razones; porque demandaría un gasto difícil de costear si ya no se puede meter mano en la caja del Estado; y porque la Justicia acorrala con sus tiempos y -como afirmó el apoderado del Partido, Jorge Landau- “la intervención del PJ sería un fracaso de la dirigencia peronista”.
Más allá de todo lo dicho anteriormente, habrá que esperar que termine el miércoles para tener certezas al respecto. Un miércoles 24 de febrero en el que -cabe destacar- se realizará el primer paro nacional al gobierno de Macri, llamado por ATE. Si los tiempos y el espacio son dos variables claves para intervenir en política, hay que soslayar que el mismo día que los trabajadores salgan a las calles a enfrentar el ajuste, el PJ (partido que dice reservar para el movimiento obrero su columna vertebral) estará nuevamente rosqueando el destino de sus cargos en una mesa chica.