Otro Congreso amañado en donde los delegados democráticos, junto al mandato de nuestras escuelas, fuimos ignorados y burlados por la dirección charra del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Lunes 5 de febrero de 2018

Como maestra democrática y combativa, elegida delegada por el voto unánime de mis compañeros y compañeras docentes, considero una obligación transmitir al magisterio mi visión de lo acontecido en el XXII Congreso Extraordinario de la Sección 10 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) este viernes 2 de febrero.
Congreso exprés: otra gran estafa a los docentes
La convocatoria del SNTE indicó que el Congreso se realizaría los días 2 y 3 de febrero del 2018, pero no fue así. El nulo debate sobre las problemáticas en las secundarias, del golpe de la Reforma Educativa a los derechos laborales y el silencio cómplice ante la degradación a la educación pública que avanza con el nuevo modelo educativo, les permitió resolver sus asuntos burocráticos rápidamente.
Discursos incongruentes entre lo ahí planteado y la realidad; música ensordecedora para evitar que los maestros democráticos dialogaran con la base engañada del SNTE, sus problemas comunes y una infranqueable seguridad que impedía tomar los micrófonos, fueron las tropelías burocráticas que hicieron posible que se redujera a un solo día dicho encuentro.
Atención a la juventud desprovista de derrotas y con un futuro por conquistar
De los 640 delegados registrados, 60 fuimos decididos disidentes democráticos, la mayoría docentes de nuevo ingreso que entramos al servicio con la reforma laboral-educativa en curso. Muchos luchamos en el 2013 siendo aún estudiantes, y en el 2016 ya estando frente a grupos. En muchas escuelas donde logramos las mínimas condiciones, el magisterio votó por la necesidad de cambios eligiendo sus propios representantes, apostando por los nuevos.
Por eso, más de 200 jóvenes maestros y maestras fueron parte de los 580 restantes. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN), preocupado por la falta de juventud, se ocupó de reclutarlos y se mostró sangre nueva en las bases del SNTE. Aunque sin mostrarse convencidos del charrismo, se vieron expectantes y atentos. Probablemente, muchos de ellos, sin experiencia y con temor a perder su trabajo, no encontraron en la disidencia una dirección fuerte que les otorgue seguridad; pero tampoco, en muchos casos, votaron las propuestas charras. Un hecho muy importante.
El fraude previo al Congreso y en las acreditaciones
Se denunció que a 16 escuelas conocidas por su lucha contra la reforma educativa, donde laboran compañeros organizados y de tradición combativa, no llegaron presidentes para garantizar la legalidad estatutaria de la elección de delegados. Si bien no pudieron impedir que los maestros hicieran sus asambleas y eligiesen sus representantes, cuando éstos se presentaron con las actas que los acreditaban, los charros, desconociendo el mandato de base impidieron su ingreso al Congreso.
También se denunciaron acreditaciones fraudulentas de delegados de escuelas en donde no hubo asambleas, pero tampoco se dio crédito a esas denuncias. Estas prácticas antidemocráticas tienen que terminar.
Además de los insuficientes 90 minutos para el debate y música ensordecedora para impedirlo, fue escandaloso lo de las mesas 8 de Certeza Laboral y 9 de Problemas de Subsistemas Homologados (Normales, Bachilleres, escuelas para trabajadores). Ante el debate impuesto por los profesores –con sólo 2 minutos para intervenir-, los representantes charriles se retiraron sin recoger las resoluciones y ante el reclamo de maestros indicaron que “se acabó el tiempo”.
El peor chiste de la noche: la hora de los resolutivos
Redactadas con experiencia charra, las mociones no contuvieron las propuestas de las mesas. Se leyeron invenciones de una realidad opuesta a la expuesta, pero para disimular, se agregaron algunas ciertas que no afectaban los intereses de la burocracia.
La votación no tuvo mejor destino. Se realizó por “mayorías visibles”, o sea, a ojo de buen charro. Pero, la exigencia de muchos maestros hizo que debieran contarnos. Siendo 60 los votos en contra, el primer conteo arrojó 18, y ante la exigencia de recuento nos dieron la razón diciendo que habían contado mal, pues éramos sólo 11.
Una voz de mujer resonante se impuso en el recinto, “¡Somos 43!” les gritó la maestra. La burocracia sindical no pudo evitar el silencio que congeló la piel de las bases en el Congreso.
Luego, una treintena de maestras y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), recorrieron el recinto con combativas consignas y se retiraron del Congreso ante la mirada de la mayoría.
¿Ironías matemáticas o vieja práctica charril?
Últimas tropelías. Pasadas las 11 pm y habiéndose retirado gran parte de los asistentes, se presentó la planilla única de delegados al 7° Congreso Nacional Extraordinario a realizarse los días 12, 13 y 14 de febrero de 2018 en Puerto Vallarta, Jalisco, encabezada por el actual secretario general de la Sección 10, Gustavo Vera Franco. Ésta contenía 149 delegados, mientras que por el artículo 50 estatutario, debería ser 1 por cada 500 miembros presentes o fracción mayor a 200. Y siendo unos 300 docentes, se informó que 617 delegados habían votado por la planilla y 17 habían anulado su voto. Un fraude escandaloso que el magisterio honesto debe repudiar.
Reflexiones como maestra de base, democrática y anticapitalista
¿Podríamos haber llegado mejor preparados a esta farsa de Congreso? Sí, y con más jóvenes haciendo esta experiencia. No faltaron ganas, pero hubo temor a postularse pues se sintieron solos. Pienso que nos faltó la organización y dirección necesaria para garantizarles seguridad y que se conviertan en la nueva generación de maestros combativos.
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La vulnerabilidad en que nos puso la reforma educativa y la reciente votada Ley de Seguridad Interior, nos exige retomar lo mejor de la historia de lucha del combativo magisterio mexicano, recogiendo sus aciertos y superando sus errores. Debemos comenzar a organizarnos y forjar, al calor de los debates de ideas, la nueva dirección magisterial que la dura situación que atravesamos nos exige.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria