Las exorbitantes diferencias entre quienes supuestamente “representan a la ciudadanía” y la gran mayoría de la población, generaron debate tras conocerse que los “nobles” parlamentarios del país, además de ganar sueldos millonarios, no tienen idea de la realidad social.
Martes 4 de abril de 2017
Vergonzosa, escandalosa. Así es la brutal realidad del país, donde no sólo la clase empresarial entrega sueldos de hambre para la mayoría de la población y actúa en desmedro de las y los trabajadores, sino también los “nobles parlamentarios”, aquellos que “nos representan”, viven como millonarios, sin siquiera conocer la vida real.
Así lo demostró un reportaje realizado por CHV, donde se interroga a distintos parlamentarios sobre cuestiones cotidianas para saber qué tan “cerca” están de la realidad de millones de personas. “¿Cuánto vale el metro en horario punta”?, “¿cuánto es el valor del Transantiago?”, ¿cuánto vale el kilo de pan?”, fueron algunas de las preguntas planteadas, cuyas respuestas son realmente impresionantes.
El reportaje mostró algo que la gran mayoría de la población ya sabe: los parlamentarios del país- aquellos que obtienen ingresos que superan hasta 40 veces el miserable sueldo mínimo- no tienen idea cómo es la realidad del pueblo trabajador, de la juventud, de las mujeres y sectores más empobrecidos de Chile. No representan estos intereses; legislan a favor de sus vidas, de empresarios y poderosos.
Aceptan sobornos, dineros públicos para solventar sus campañas, “arreglines” con empresarios que financian sus iniciativas para que luego voten leyes a favor de sus intereses- como con la Ley de Pesca-, entre tantos otros deplorables actos. Reciben sueldos millonarios- de más de 8 millones de pesos, sin contar viáticos y otros beneficios- y no sienten vergüenza al legislar contra la clase trabajadora, los estudiantes, los derechos de las mujeres, y otros sectores; como tampoco dudan en aumentar aún más sus sueldos. ¿Por qué? Porque no son políticos ni representantes del pueblo trabajador y pobre. No son parte de esta vereda.
Ante esto, poco y nada se ha hecho al respecto. Parlamentarios como Boric y Jackson han cuestionado tímidamente esta situación, proponiendo un proyecto de ley que rebaja a tan solo la mitad los sueldos de los legisladores. O sea, en vez de recibir 8, 9, 10 millones al mes- y a veces mucho más- recibirían unos 4 o 5 millones, como si fueran gerentes.
¿Por qué los “representantes del pueblo” no ganan como el pueblo, ni viven como aquellos a los cuales representan? ¿Por qué existen privilegios para ellos y ellas si, supuestamente, fueron elegidos para beneficiar a la población, para representar estos intereses? Claramente, esto expresa que existen notorias diferencias de clase, de intereses.
Parlamentarios que cobran sueldos “como una maestra” y luchan contra estos privilegios
No basta con “buenas intenciones”. Si uno cuestiona esta realidad, se debe llevar hasta el final, no a medias. Así lo han hecho legisladores argentinos que son parte del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), los que presentaron un proyecto de ley que exige que “todo legislador cobre como una maestra o un trabajador calificado”.
De este modo, reconocidos políticos de izquierda y de la vereda de las y los trabajadores, como el ex candidato presidencial Nicolás del Caño y Myriam Bregman, no sólo han elaborado una propuesta concreta, sino que en la práctica cobran sólo una parte de su sueldo- correspondiente a lo que perciben docentes de su país- y todo el resto lo destinan a un “fondo de huelga” que luego va en beneficio de sectores de trabajadores que se encuentran en lucha y conflicto.
Es decir, siendo diputados jamás se han beneficiado de los privilegios que tienen los legisladores en Argentina- y en el mundo-, al contrario, realizan cuentas públicas de cara a la población y en más de una ocasión han donado la mayoría de sus sueldos a causas justas y que representan a los sectores de los cuales ellos son parte.
En una ocasión, y ante la pregunta sobre “cómo pasar del proyecto a la realidad”, Del Caño respondió que “esto ya lo venimos haciendo en Neuquén, donde nuestro compañero Raúl Godoy es diputado en la Legislatura de aquella provincia y gana lo mismo que en su lugar de trabajo como obrero de Zanón. El problema por supuesto son los partidos que se niegan porque se aferran a un cargo y se benefician con sueldos muy superiores a los de cualquier trabajador. Viven en barrios privados, aislados de la realidad”, algo no muy lejano a la realidad de Chile.
“Yo actualmente vivo de mi trabajo y como muchos trabajadores sólo me alcanza para sobrevivir. Nosotros vamos a ganar igual que una maestra o lo que gana un trabajador. Los diputados de los partidos de siempre tendrán que explicar, en caso de oponerse a esta iniciativa, cuáles son sus razones (…) El resto del dinero de la dieta de diputado será destinado a los trabajadores en lucha y a todos los sectores que enfrenten el ajuste”, explicó el parlamentario.