En una histórica resolución el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que condena la política israelí de asentamientos y exige su cese "inmediato" y "completo".
Viernes 23 de diciembre de 2016
Estados Unidos, tras haber vetado en 2011 una resolución similar, se abstuvo con lo que permitió que el texto saliese adelante con el respaldo del resto de miembros del Consejo de Seguridad.
La postura estadounidense supone un paso importante por parte del presidente saliente, Barack Obama, que en los últimos meses ha endurecido el tono contra los asentamientos. El gobierno israelí ha rechazado tajantemente la resolución como “vergonzosa y anti-israelí” y muestra un fuerte conflicto diplomático con la Casa Blanca.
El primer ministro Benjamín Netnayahu había pedido expresamente que EEUU vetara la resolución y el presidente electo Donald Trump, lo había respaldado e incluso intercedió con éxito ante Egipto, el impulsor original del texto, para que pospusiese la votación.
Sin embargo, cuatro miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, Venezuela, Nueva Zelanda, Malasia y Senegal- retomaron el documento y forzaron su voto hoy, apenas 24 horas después del paso atrás egipcio.
La resolución aprobada exige a Israel el cese de su política de asentamientos en territorios palestinos, incluido Jerusalén oriental, e insiste en que la solución al conflicto de Oriente Medio pasa por la creación de un Estado palestino que conviva junto a Israel.
Esa vía, sin embargo, está en peligro por la expansión de las colonias, que está llevando a una "realidad de un Estado", señala el texto. Según la resolución, los asentamientos "constituyen una flagrante violación de la ley internacional y un gran obstáculo para conseguir una solución de dos estados, así como una paz, justa, duradera y completa".
Además, el Consejo de Seguridad reitera que no reconocerá ningún cambio a las líneas trazadas en 1967 a no ser que sea acordado por las dos partes a través de negociaciones.
Así, condena "todas las medidas destinadas a alterar la composición demográfica, carácter y estatus del territorio palestino ocupado desde 1967, incluido Jerusalén Este", entre las que señala los asentamientos, la confiscación de tierras y las demoliciones de viviendas palestinas.
La resolución significa un duro golpe a la política israelí a pesar de estar enmarcada en la “solución de los dos estados”, que es reaccionaria por donde se la mire. Por un lado, implica reconocer al Estado sionista de Israel que se fundó a sangre y fuego sobre un “genocidio en cuotas” del pueblo palestino. Y por el otro otorgar status de “estado” a los territorios bajo control palestino: la Franja de Gaza, una verdadera cárcel a cielo abierto cercada y hostigada permanentemente por el ejército sionista, y Cisjordania donde la estrategia israelí es ir desplazando a los palestinos de porciones de su territorio e introducir “colonos” que se asientan en ellos.
Aún así, los distintos gobiernos israelíes siempre se negaron a aceptar la estrategia de “dos estados” y perseveraron en su política militarista y de limpieza étnica que incluyó distintas ofensivas militares que se cobraron miles de muertos y hoy tiene como punto nodal la política sistemática de asentamientos ilegales en el territorio palestino.