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Red Internacional
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Venezuela. Constituyente en Venezuela: la condena de la hipocresía imperialista y la farsa soberanista

Un día después de la elección a Asamblea Nacional Constituyente, no tardaron en hacerse escuchar las potencias mundiales sobre la crisis venezolana. Desde la condena y las sanciones con Estados Unidos a la cabeza, a la defensa de la “dignidad y soberanía venezolana” de Evo Morales y Moscú.

Lunes 31 de julio de 2017 16:23

La farsa de la Asamblea Nacional Constituyente llamada por el presidente Nicolás Maduro, realizada este domingo bajo sospechas de un escandaloso fraude, dio que hablar en todo el mundo. El imperialismo norteamericano, haciendo gala de sus inexistentes “valores democráticos” salió rápidamente a condenar la Constituyente elegida en Venezuela y advirtió que "Continuaremos tomando acciones firmes y rápidas contra los arquitectos del autoritarismo en Venezuela, incluidos los que participan en la Asamblea Nacional Constituyente como resultado de la defectuosa elección de hoy", indicó en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

"Animamos a los Gobiernos del hemisferio y de todo el mundo a tomar acciones firmes para hacer que rindan cuentas los que minan la democracia, niegan los derechos humanos, son responsables de la violencia y represión o participan en prácticas corruptas", agregó.

Según adelantaron fuentes del Gobierno hoy al Wall Street Journal, Estados Unidos estudia anunciar este mismo martes una nueva ronda de sanciones dirigidas a la industria petrolera venezolana, aunque un embargo a las importaciones de crudo no está sobre la mesa por ahora.

A tono con las declaraciones norteamericanas, se expresó el canciller argentino, el macrista Jorge Faurie, quien reiteró hoy que la jornada electoral impulsada este domingo fue "ilegal", y añadió que no está "lejos" que el Mercosur aplique la "cláusula democrática" a ese país, donde "no hay democracia", que obliga a que los países miembros hagan un proceso de consulta con el país donde se ha roto el orden institucional antes de adoptar cualquier otra medida.

Consultado por la prensa tras participar en un acto en Buenos Aires, Faurie señaló que Brasil, presidido nada más ni nada menos que por el golpista Michel Temer, que ostenta la presidencia semestral del bloque regional integrado también por Paraguay y Uruguay, "está analizando" concretar una reunión para ver "en qué momento" sigue la situación en el país caribeño y "si es que hay disposición para el diálogo o no". "Estamos esperando poder concretarla con mucha brevedad y esta es la expectativa que tiene prácticamente Brasil, Paraguay, Argentina y entiendo que Uruguay nos acompañará", agregó el canciller. "No estamos tan lejos de la cláusula democrática. Hoy en Venezuela no hay democracia", remarcó Faurie.

Colombia, Argentina, Perú, Panamá, México, Costa Rica y Paraguay, entre otros países, han anunciado que no reconocerán los resultados de las elecciones, mientras que el gobierno de Perú ha convocado a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores el próximo 8 de agosto, en Lima, para evaluar la situación venezolana, cita en la que tiene previsto contar con la participación de once países, según informó la cancillería peruana.

"Está prevista la asistencia, entre otros, de los cancilleres de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Paraguay", se precisó en un comunicado.

Desde Europa también se expresaron sobre la Constituyente. En un comunicado, un portavoz del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, dirigido por Federica Mogherini, afirmó que la Asamblea Constituyente "no puede ser parte de la solución", y condenó el "desproporcionado" uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad durante la jornada de votación, que terminó con más de una decena de víctimas fatales.

"Una Asamblea Constituyente, elegida en condiciones dudosas y con frecuencia circunstancias violentas no puede ser parte de la solución. Ha aumentado la división y deslegitimará más las instituciones elegidas democráticamente en Venezuela", dijo.

"El Presidente y el Gobierno tienen una responsabilidad especial para restaurar el espíritu de la Constitución y restablecer la confianza perdida por su intento de establecer instituciones paralelas divisorias", insistieron en el comunicado, manteniendo un canal de diálogo con el gobierno, a diferenciándose de la línea de Trump totalmente injerencista.

Sin embargo, se indicó que "Mogherini está trabajando en una respuesta conjunta de la UE que cubre" la cuestión de la posibilidad de sanciones, como pedía España si la elección llegaba a celebrarse.

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció este lunes a Venezuela por "continuar violando" el derecho a la libertad de reunión y por dispersar de forma "violenta" las manifestaciones.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU instó a las autoridades venezolanas "a cesar el uso excesivo de la fuerza para reprimir manifestaciones", y reiteró la necesidad de que se respete el principio de la libertad de reunión pacífica.

¿”La punta de lanza contra el imperio” o una maniobra sostenida con represión?

De los escasos apoyos que recibió Nicolás Maduro, sobresalen los de Moscú, que encuentra otro campo de batalla frente a Estados Unidos, que llamó a la comunidad internacional a la "contención" y a la renuncia a los planes "destructivos" de presionar a Venezuela tras la votación a la Constituyente.

"Esperamos que aquellos miembros de la comunidad internacional que quieren rechazar los resultados de las elecciones venezolanas e incrementar la presión económica sobre Caracas, muestren contención y renuncien a estos planes destructivos que pueden agudizar la polarización de la sociedad" venezolana, advierte un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso. "Hay que crear las condiciones propicias, también externas, para que la Asamblea Constituyente pueda sentar las bases de una solución pacífica para las contradicciones que existen en la sociedad venezolana", agrega la nota.

Moscú lamentó también que la oposición venezolana "ignorara el llamado a participar en las elecciones" e "intentara impedir su celebración provocando choques en los que se produjeron víctimas mortales".

También, y como era de esperarse, el presidente de Bolivia, Evo Morales, uno de los pocos aliados que le quedan a Maduro en la región, se mostró exultante y salió directamente a felicitar "al pueblo venezolano" por su participación en la elección y afirmó que Venezuela "es la punta de lanza contra el imperio. La soberanía y dignidad están en la conciencia del pueblo y en el poder de la democracia". Para Morales, "la vocación democrática del pueblo garantiza la unidad y soberanía de Venezuela, demostrando que el voto puede más que las balas".

La Cancillería boliviana emitió un comunicado en el que expresa "su reconocimiento y congratulaciones al pueblo venezolano" que participó en la elección de constituyentes. También hizo un llamado a la comunidad internacional "a respetar el proceso democrático", el que, según la Cancillería boliviana, "únicamente los ciudadanos y las ciudadanas de ese país pueden definir su futuro en la Asamblea Constituyente".

Más allá de la retórica antiimperialista que enarbola Morales en apoyo a Maduro, esta Asamblea Constituyente no es más que una maniobra del presidente venezolano, casi un “manotazo de ahogado” para seguir sosteniéndose en el poder, cada día más deslegitimado, reprimiendo y hambreando al pueblo trabajador. Pero la hipocresía de Estados Unidos, la Unión Europea y sus organismos internacionales como la ONU, sumado al coro de gobiernos totalmente subordinados a la voluntad imperialista, como los de Macri y Temer, junto con la derecha venezolana, tiene que ser rechazada de plano, ya que poco tienen que ver con verdaderos intereses de democracia para el pueblo pobre y trabajador.