Tras ser rechazado el veto aditivo del gobierno, y con el desalojo de la sala de la cámara de diputados, los dirigentes de la Mesa del Sector Público reafirman la continuación de la paralización.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Miércoles 9 de noviembre de 2016
La Cámara de Diputados, este martes 8, rechazó el reajuste del sector público, el cual fue fijado en un 3,2%, un porcentaje que era ampliamente rechazado por los trabajadores. Las votaciones sobre este punto fue de 44 votos a favor, 28 en contra y 37 abstenciones.
Una nueva crisis se le abre al gobierno, donde la semana pasada también sufrieron una derrota, no logrando cuadrar a sus parlamentarios. La derecha -por su parte- acusa desgobierno, y rápidamente el Ministro del Interior convoca a un comité político para ver como responder.
Unos y otros pretenden salir lo menos golpeados posible, aunque, a la luz de los hechos, mientras el reajuste no sea beneficioso para los trabajadores, se hundirán juntos.
Mientras el reajuste era discutido el escándalo en las graderías se hizo notar, por lo que el presidente de la sala, Osvaldo Andrade (militante del Partido Socialista), hizo desalojar las gradas, siendo los dirigentes sindicales expulsados con policías, empujones y agresiones.
A la salida del hemiciclo, Esteban Maturana, presidente de la Confusam, declaró "El paro se mantiene, el paro sigue, es una alternativa que nosotros no habíamos considerado con tanta claridad, pero después de la tremenda agresión que hemos sufrido en el Parlamento, coordinada por un presidente de la Cámara de Diputados, de estirpe socialista, no podemos más que reaccionar con mucha energía".
Por su parte la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa acusó que el rechazo “es fruto de los desaciertos del Ejecutivo, por la incapacidad de diálogo del ministro Valdés, ya no sólo con el sector público, sino que también con los parlamentarios, hoy está viviendo el peor de los bochornos que podría vivir un Gobierno". Así mismo, continuó "el Ejecutivo debe garantizar reajuste para los trabajadores y ese reajuste debe ser discutido con la mesa del sector público y debe ser discutido con los parlamentarios, de lo contrario no va a haber ninguna posibilidad que este tema se pueda destrabar".
Respecto del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés comentó "no es un interlocutor válido hoy, pero lo importante no es el rol de los ministros, lo importante es que el Gobierno y la Presidenta comprometieron reajuste, eso no se está cumpliendo por los desaciertos de sus propios ministros, y lo que tiene que ocurrir es que a la brevedad se sienten los actores y se garantice el reajuste".
Finalmente, el presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Raúl de la Puente, comentó que "Los trabajadores y funcionarios públicos no vamos a quedar sin reajuste, porque si eso ocurre es responsabilidad del Gobierno. (...) Esto es penoso para el Gobierno. El paro continúa el día de mañana, nosotros esperamos la reacción del Gobierno, vamos a reunirnos los dirigentes de las 15 organizaciones y allí tomaremos las acciones a determinar".
Las direcciones de la ANEF, la CUT y la Confusam hoy reaccionan contra el gobierno y sus ministros, pero en ningún caso llaman a profundizar la movilización para arrancarle un reajuste satisfactorio al gobierno. Ellos pretenden dialogar y conciliar los intereses con el gobierno, quieren usar el descontento y la rabia que a todos los trabajadores de base le produce la intransigencia.
Pero no hay que engañarse, estos dirigentes que hoy disparan contra el gobierno, no solo, hasta hace solo un par de días, entregaban plena confianza al gobierno y sus parlamentarios, sino que además comparten militancia y pertenencia con el gobierno de la Nueva Mayoría.
Los trabajadores de base deben pasar al frente
Para que esta movilización no vuelva a convertirse en un paro rutinario y de presión, como a las que están acostumbrados los burócratas sindicales, es necesario que los funcionarios y profesores tomen la movilización en sus manos, superando a estos dirigentes que a la hora de negociar bajarán todo para sentarse sin ninguna garantía que les asegure un triunfo.
Pasar a la ofensiva, llamar al paro nacional funcionario, a la que se puedan sumar trabajadores de otros rubros a solidarizar con ellos, llamar a los estudiantes secundarios y universitarios, al movimiento de mujeres. Esta convocatoria no la harán los dirigentes tradicionales que pretenden encorsetar la acción de los trabajadores, por ello con delegados de base, o por área, pueden organizar lo que la burocracia no quiere.