El Frente españolista PP-PSOE-Ciutadans apeló esta semana al Constitucional para evitar discutir en el Parlament catalán la moción independentista. Hoy la Vicepresidente Soraya Sánchez de Santamaría aclaró, por si había alguna duda, que el Gobierno Central vetará la casi segura aprobación de la misma inmediatamente.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Sábado 7 de noviembre de 2015
Foto: Artur Mas, en la Liga de Campeones, en el Camp Nou. EFE/Alejandro García
El frente españolista mueve ficha
Esta semana, el bloque españolista del PP-PSOE-Ciutadans, incapaz de ganar las elecciones y un debate sobre la relación entre Catalunya y España ha mostrado una vez más su impotencia y su prepotencia. Apelaron a una institución del Estado, del poder judicial, para evitar zanjar este debate que es meramente político. Pero es tan brutal zanjar un debate sin debatirlo que el Tribunal Constitucional tuvo que decir que antes de anular algo, debe ser aprobado. Es imposible poner la venda, sino hay herida. Es posible Rajoy-Sánchez-Rivera piensen en vendar toda Catalunya.
Finalmente la reunión del Parlament catalán fue convocada para el próximo lunes a las 10am. Y allí se debatirá la moción de “desconexión” de Catalunya respecto de España y se propondrá a Mas como President de la Generalitat. Hoy la Vicepresidenta, Soraya Sánchez dejó bien claro que habrá una reunión del Gobierno extraordinaria para vetar la aprobación de la moción independentista. Y, que en cuestión de horas o días estará anulada, como si no hubiera existido.
Junts pel Sí y la CUP mueven ficha
En estos días la Presidenta del Parlament recibió a todos los grupos parlamentarios y propuso a Artur Mas para formar Gobierno. El mismo lunes a las 17hs tendrá lugar el pleno de investidura. La incógnita es si habrá acuerdo para investir a Artur Mas. Turull dejó bien en claro, en sus declaraciones a la RAC1, que Junts pel Sí no se baja de la propuesta de Artur Mas, redoblando las presiones sobre la CUP. La pulseada aún está en juego. En el día de hoy ambos grupos ha ampliado el acuerdo firmado la semana pasada y se proponen aprobarlo el lunes.
¿Y el Referéndum?
La moción independentista acordada por Junts pel Sí y la CUP declara “…l’inici de la creació de l’estat català independent en forma de República” de acuerdo a un “…mandat democràtic obtingut a les passedes eleccions del 27 de setembre…”. Sin embargo, en las elecciones del 27S las fuerzas independentistas sacaron casi un 48% y no obtuvieron mayoría en votos. Pero esto no significa que se haya perdido o ganado el Referéndum porque las elecciones no fueron tal referéndum.
No obstante, estas elecciones significaron un salto para las fuerzas independentistas. Y las manifestaciones multitudinarias en los últimos años son un indicador importante para conocer la voluntad de amplias capas de la población catalana. Pero esto no es suficiente. Para concretar la independencia catalana, todo el pueblo catalán se tendría que pronunciar. Por ello es extremadamente contraproducente el abandono de la convocatoria del Referéndum, mientras se vota la desconexión con el Estado español. Una desconexión que no es tal, porque finalmente la moción propone negociar con el Estado español la creación de un estado catalán independiente.
Referéndum sobre las ruinas del Régimen del 78
Si Junts pel Sí y la CUP buscan realmente la independencia de Catalunya tienen que acabar con ésta complicada partida de ajedrez y patear el tablero. No es posible negociar con el Régimen del 78 un proceso constituyente que permita realizar un referéndum de autodeterminación y mucho menos aún un plan de choque para acabar con la pobreza social. No es posible hacerlo acatando el Tribunal Constitucional como pretenden Mas y Convergència Democràtica.
Solo avanzaremos en resolver los graves problemas sociales y democráticos convocando el Referéndum de autodeterminación y un proceso constituyente sobre las ruinas del Régimen del ’78, heredero de la dictadura franquista. Para ello, el único diálogo posible debe ser entre los trabajadores y los pueblos del Estado español. Un diálogo que permita ganar la confianza del pueblo catalán y los otros pueblos del Estado en que se respetará su especificidad. Al fin y al cabo, el Estado español es plurinacional. Un diálogo que sólo se puede dar en las calles y luchando de manera unificada contra el rancio centralismo españolista. No podemos esperar que la burguesía catalana y sus representantes políticos quieran caminar de la mano de los trabajadores catalanes éste camino. Ellos son enemigos de profundizar la movilización social.