Contra la Universidad-Empresa y la casta universitaria que reproducen el machismo en las aulas. Para que la lucha de las mujeres y la juventud del 8 de Marzo continúe en cada centro de estudio ¡Súmate a la campaña que impulsamos desde Pan y Rosas y No Pasarán!
Marta Clar Barcelona | @MartaClar1
Lunes 12 de marzo de 2018

Este 8 de marzo supuso un punto de inflexión para el movimiento de mujeres que, con su convocatoria de huelga internacional, arrastró a millones de personas a las calles. El Estado español fue uno de lugares con más movilización, lo que expresa el gran descontento de una buena parte de la población, en un momento en el que parece haber un auge de la violencia machista, los feminicidios y los abusos sexuales.
Sin embargo, muchas consignas de esta jornada dejaban ver que la problemática de las mujeres va más allá de la violencia física, con reclamos en contra de la desigualdad en el trabajo de cuidados y en el ámbito laboral. Un ejemplo de ello es la brecha salarial, que se sitúa en torno al 25%, o la precarización de las mujeres, que ocupan los trabajos peor pagados, en peores condiciones y cuentan con grandes dificultades para trabajar al acabar los estudios. Una realidad en la que la juventud ve reflejada su futuro.
Esto se tradujo en un enorme apoyo a la huelga en diferentes sectores de la clase trabajadora, con más de cinco millones de trabajadores y trabajadoras participando en los paros y en las diferentes acciones. Incluso pudo verse aparecer a colectivos en lucha como Las Kellys, trabajadoras del hogar, jóvenes precarios y precarias, de Telepizza y estudiantes marchando juntas, desafiando al sistema patriarcal y capitalista que las oprime.
El movimiento estudiantil tampoco se quedó a un lado.Las estudiantes, fueron una parte importante y numerosa de las distintas movilizaciones, que expresaron su malestar por la situación actual. La Universidad es una clara expresión de la alianza que existe entre estos dos sistemas que perpetúan la opresión de las mujeres, el capitalismo y el patriarcado.
Hay varios ejemplos de cómo las universidades reproducen esta discriminación. Por agarrar uno en concreto en la Universidad de Barcelona un 78% del personal precario –PAS- son mujeres. Del total del personal docente apenas el 20% llegan a ser catedráticas y no hay ninguna rectora.
Esta misma universidad, que organizó actos simbólicos en algunas facultades por el día 8 de marzo, no solo ignora por completo la situación precaria de las mujeres, trabajadoras y estudiantes, sino que además se beneficia de todos los mecanismos posibles para precarizar, como son contratos a para personal docente asociado, una verdadera maquinaria de precarización y eliminación de los derechos laborales de cientos de profesores y profesoras.
O los supuestos contratos a “becarios”, que no es otra cosa que trabajo semigratuito para la juventud: a cinco euros la hora y sin cotizar a la seguridad social. Tampoco podemos pasar por alto la externalización de algunos servicios, como los de la limpieza, un sector especialmente feminizado y explotado.
Es necesario reclamar que estas trabajadoras pasen a formar parte de la plantilla de la universidad y que se garanticen por completo sus derechos. Es necesario gritar bien alto ¡La universidad también tiene Kellys! ¡La universidad también se beneficia de las leyes capitalistas y patriarcales para quitarnos nuestros derechos! La ofensiva neoliberal en la universidad pública no ha hecho más que revestir todas estas desigualdades con un discurso hipócrita a favor de una supuesta “igualdad” en las universidades.
Pero ahora más que nunca es necesario señalar que es la misma casta universitaria, compuesta de rectores, empresarios y profesores y profesoras privilegiados los que mientras imponen reformas como la subida de tasas, el Plan Bolonia o el 3+2, expulsando a cientos de miles de compañeros y compañeras por no tener recursos, ponen vía libre a la ingerencia de la banca y las multinacionales en nuestras facultades. Estas mismas empresas controlan las investigaciones de las universidades públicas a las que financian y, además, se sirven de los estudiantes a los que precarizan.
Es la misma universidad la que al mismo tiempo que promueve actos simbólicos en fechas clave como el 8 de Marzo, profundiza sus lazos con la [Iglesia misógina y homófoba- > http://www.laizquierdadiario.es/Basta-de-intromision-de-la-Iglesia-catolica-en-la-universidad-de-Zaragoza?id_rubrique=2653] firmando convenios o incluso cediendo espacios para organizar charlas sobre “ideología de género”, pero se los deniega sistemáticamente a las alumnas.
Es la misma universidad que al mismo tiempo que promueve la creación de “Comisiones de Igualdad” en las distintas facultades, invisibiliza y oculta los casos de machismo o acoso que se dan al interior de nuestras aulas. Por todo estos motivos, es necesario transformar la rabia y la indignación que la estudiantes junto a nuestros compañeros expresamos el pasado 8 de Marzo, en una verdadera organización en nuestras facultades.
Solo de esta forma será posible crear comisiones de mujeres y LGTBI independientes de la casta universitaria y las patronales, no burocratizadas, y que garanticen el acceso a las estudiantes y docentes, las cuales tienen que ser una de las principales reivindicaciones del movimiento de mujeres.
Las comisiones actuales, que dicen tener objetivos como la conciliación de la vida y los estudios y la implantación de la perspectiva de género en el temario, están muy lejos de velar por los intereses de las estudiantes y las trabajadoras, que cuentan cada vez con más dificultades.
Además, las comisiones no están presentes en todas las universidades, ni siquiera la asistencia de los miembros a las reuniones es obligatoria. Estos planes de igualdad y protocolos de las comisiones han demostrado ser especialmente inservibles en los casos de abuso, principalmente de profesores a alumnas, donde la propia universidad ha encubierto las denuncias.
Por todos estos motivos desde las agrupaciones Pan y Rosas y No Pasarán queremos lanzar una gran campaña de denuncia en todas las universidades, para visibilizar la estrecha alianza entre el capitalismo y el patriarcado que se encuentra en las raíces de esta institución. Porque ahora más que nunca es necesario pelear por una universidad gratuita y sin precariedad, que acabe con los intereses de las empresas privadas que la gobiernan y que sea accesible para la clase trabajadora.
Porque la juventud, los migrantes y las mujeres se han encontrado históricamente con más dificultades para poder estudiar o para poder compaginar sus empleos precarios con la universidad, es necesario seguir construyendo la alianza entre el movimiento de mujeres y el movimiento estudiantil que empezó a construirse este 8 de Marzo y emprendamos una lucha conjunta contra la universidad patriarcal y capitalista, que elitiza los estudios y nos niega poder acceder a ellos.