Desde Uruguay declaramos nuestro rechazo a la escalada golpista en Venezuela protagonizada por la derecha y respaldada por la injerencia imperialista de EEUU, sin que esto implique una adhesión política hacia el gobierno de Maduro.
Martes 29 de enero de 2019
La Corriente de Trabajadores por el Socialismo (CTS) declara su rotundo repudio a la escalada golpista impulsada por la derecha venezolana y por el intervencionismo norteamericano del gobierno de Trump en compañía con diversos gobiernos derechistas latinoamericanos en torno al llamado Grupo de Lima y la OEA, que buscan imponer al autoproclamado presidente Juan Guaidó.
Los argumentos “humanitarios” y por la “democracia” de esta banda liderada por Trump y acompañado por el derechista Bolsonaro y otros, que nadie honestamente les podrían creer, se usan para justificar este intervencionismo descarado. Es el mismo Trump que ha desatado su caza de brujas y reprimido a los inmigrantes latinos que intentan entrar a su país por la frontera sur. Y es el mismo ultraderechista Bolsonaro que ha prometido y desatado su campaña de odio contra las minorías y el movimiento popular, que ha reivindicado la dictadura brasileña y sus métodos de tortura, es el mismo que junto a otros gobiernos derechistas que se han sumado a esta “cruzada” vulneran en sus respectivos países los derechos y las libertades democráticas para hacer pasar los planes de ajuste a sus pueblos y de entrega del patrimonio nacional de la mano del FMI y el capital transnacional.
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Este sector apuesta a la ruptura de las Fuerzas Armadas para que den un golpe de estado contra Maduro, lo cual demuestra su falsa careta democrática. Existe una posición intermedia que se ubica en el terreno del ´diálogo´, impulsada por los gobiernos de México y Uruguay, que busca una salida negociada con el imperialismo.
Como era de esperar en Uruguay los partidos patronales como el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente se han sumado al grupo internacional de la escalada golpista contra Venezuela. Esgrimiendo la defensa de la “democracia” cuando a su vez son defensores de gobiernos derechistas abiertamente antidemocráticos y nostálgicos de las dictaduras militares como es el caso de Bolsonaro.
Por su parte el FA que ahora como fuerza política y desde el gobierno promueve la postura de salida negociada con el imperialismo, le otorgó durante años un aval al gobierno de Chávez y luego al de Maduro sin cuestionar el creciente autoritarismo del régimen, las restricciones a las libertades democráticas, la política económica de descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre por medio fundamentalmente de una inflación galopante, pero también con despidos y quita de derechos laborales, ni a la bancarrota y el callejón sin salida a que ha llevado a las masas venezolanas. El Partido Comunista, siendo parte del FA y teniendo un rol importante y dirigente entre los trabajadores, estudiantes y movimientos sociales en Uruguay, llevó siempre con su política a estos sectores detrás de la dirección chavista promoviendo la conciliación de clase y la subordinación de los intereses populares a dicha dirección cuyo “socialismo del siglo XXI” nunca cuestionó el sistema capitalista sino que, por el contrario, lo garantizó a la vez que aprovechando la bonanza económicas de aquellos años puso en marcha grandes planes asistenciales para paliar los índices extremos de pobreza.
Posteriormente con el cambio de gobiernos en la región en el marco de la debacle de los gobiernos progresistas y el ascenso de gobiernos de derecha y ultraderecha, el FA prosiguió con la deriva pero esta vez con su “pragmatismo” se adaptó al cambio de la situación política regional. Desde los incidentes diplomáticos con Venezuela, la expulsión de este país del MERCOSUR, el reconocimiento al proceso del golpe institucional en Brasil y su abstencionismo con respecto a la ofensiva golpista lanzada desde el llamado grupo de Lima. Por otro lado le cabe la responsabilidad de elevar a Luis Almagro en su carrera dentro de la OEA.
Almagro siendo un ex integrante del partido nacional es un eslabón más de la cadena de funcionarios estatales y políticos venidos de la derecha al FA para gestionar el estado capitalista. Conteniendo dentro de sí, de esta manera a sectores abiertamente de derecha y burgueses. Lo de Almagro no fue un giro sorpresivo a posturas pro imperialistas sino es el resultado de la política del Fa de contener dentro de sí a estos sectores de acuerdo a su estrategia de conciliación de clases.
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Desde la CTS rechazamos el intento de golpe, pero esto no implica avalar políticamente al régimen cívico –militar de Nicolás Maduro, como lo hacen acríticamente numerosos sectores de la izquierda uruguaya y mundial. Es el propio gobierno venezolano el que ha arrastrado a su propio pueblo a esta encerrona.
Desde sus inicios el chavismo estableció un régimen de poder apoyado fuertemente en las Fuerzas Armadas, que con la caída del precio del petróleo y el fin de la bonanza rentística fue endureciendo el ajuste y atacando las condiciones de vida de los trabajadores y sectores populares. Tomando medidas claramente anti obreras como eliminar la vigencia de los convenios colectivos de trabajo, teniendo como respuesta una oleada de huelgas de trabajadores de la salud, de la educación, petroleros, de la industria del cemento y entre los empleados públicos reclamando comida y salarios dignos. Lo que no impidió que el gobierno de Maduro siguiera pagando puntualmente la deuda externa y entregando la riqueza nacional a precio de remate al capital transnacional de potencias como Rusia y China y al propio Estados Unidos que es su principal comprador de petróleo. Todas estas medidas antipopulares del gobierno bolivariano fueron allanando el camino para esta nueva ofensiva de la derecha y el imperialismo.
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Es por eso que como manifiestan nuestros compañeros y compañeras de la Liga de Trabajadores por el Socialismo de Venezuela (LTS) “la única salida democrática en la crisis imperante para decidir sobre todos los problemas vitales es luchar por una Asamblea Nacional Constituyente, verdaderamente Libre y Soberana (ACLyS), que no tiene nada que ver con la fantochada de Maduro, impuesta con la movilización combativa”, un planteo que “orgánicamente ligado a un programa obrero de emergencia ante la catástrofe que está asfixiando al pueblo trabajador y a las masas populares”.
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Desde la CTS y la Izquierda Diario Uruguay invitamos a manifestarnos en contra de esta ofensiva golpista del imperialismo y la derecha venezolana, así como a enfrentar el ajuste y la represión del gobierno de Maduro de manera independiente de cualquier variante patronal. La lucha de los trabajadores y el pueblo oprimido contra los planes de ajuste de sus propios gobiernos, los mismos que apoyan esta ofensiva contra Venezuela, debe enlazar con la lucha antiimperialista contra la injerencia en el hermano país e impulsar una salida independiente de los trabajadores y el pueblo venezolano, bajo la perspectiva de la unidad socialista de América Latina.