Actualmente cerca de 2.8 millones de trabajadores padecen de muertes relacionadas con el trabajo. De estas, 2.4 millones son por enfermedad cardiovascular, cáncer profesional y enfermedad respiratoria, todas adquiridas por el proceso de trabajo mismo. Este proceso induce a maltrato físico y mental de las y los funcionarios de la industria , comercio o servicios públicos como educación y salud ¿Qué proponemos las y los trabajadores de la salud como protagonista de la transformación de esta realidad?
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Lunes 2 de septiembre de 2019
Año a año la mortalidad por enfermedades y accidentes provocadas por el trabajo van en aumento a nivel mundial, con cifras que han evolucionado de 2,33 millones en 2014 a 2,78 millones en 2017. Esto se puede traducir en 7.500 muertes diarias, donde 6.500 (86.3%) son atribuibles a enfermedades profesionales y 1000 ( 13.7%) son por accidentes de trabajo. En total, ambas causas representan del 5 al 7% de los fallecimientos anuales a nivel mundial, muertes cuya causalidad se asocia directamente a las condiciones inseguras e insalubres en que desempeñamos nuestras labores y el modelo de organización y gestión en el que están estas inmersas. El modelo de producción capitalista aplicado al mundo del trabajo privado y también del púbico.
Al revisar la morbilidad (enfermedad constatada) reflejadas en licencias médicas emitidas en un informe de la Superintendencia de Seguridad Social referente al período 2013 - 2017, las enfermedades profesionales(EP) han aumentado, desde 5.167 a 8.942 casos. Por sectores, durante el 2017 la frecuencia de EP se distribuyeron de la siguiente manera: "Administración pública y defensa; planes de seguridad social” (14,4%); “Industria manufacturera” (13,6%); “Comercio, reparación de vehículos y otros” (11,9%); “Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler” (10,0%); “Enseñanza” (9,5%); Construcción (8%) y Salud con un 7% del total". (SUSESO, 2018)
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La organización del trabajo y la disposición de recursos: origen de la enfermedad en funcionarios de la salud
Pocos son los informes y estudios que reflejen a ciencia cierta y de forma global las enfermedades de origen laboral en quienes se desempeñan en los servicios de salud. Sin embargo, partiendo de las condiciones de trabajo, la disposición de recursos y una desbordante demanda de usuarios en la salud pública, podemos vislumbrar de dónde proviene tanto la insatisfacción de los pacientes como las causas que atentan contra la propia salud de quienes brindan las prestaciones sanitarias en hospitales y consultorios.
Tanto en Hospitales como en Centros de Salud Familiar (CESFAM) se ven vulnerados tanto el bienestar físico como mental, estando este último vulnerado cada vez con mayor frecuencia en los últimos tiempos. Por ejemplo, en el informe "Violencia en el trabajo en Chile" (Ansoleaga y colaboradores, 2017) apunta a que el Acoso Psicológico está mayormente presente en los sectores económicos de la Salud (13.7%), Enseñanza (13.7%) y Comercio (11.4%).
¿De dónde proviene principalmente la violencia en el trabajo?: de las formas en que se organiza el trabajo y la suficiencia de recursos materiales. Que al mismo tiempo imponen la búsqueda de la "eficiencia" y el cumplimiento de ciertas metas de atención (’productividad’) o "calidad" con un conjunto de recursos, insumos y cantidad de personal que se hace muy limitado para un sector que atiende al 78% de la población (FONASA) pero que sin embargo dispone de 400 mil pesos per cápita para gastar en recursos, mientras que el sector privado consta de 1.4 millones para atender al 20% de la población.
Bajo este marco general de recursos se impone una dinámica de trabajo caracterizada por: "tareas mal definidas, conflicto de funciones y roles, falta de información, sobrecarga de trabajo, directivos o jefes autoritarios, jerarquizados y tolerancia al maltrato en las relaciones laborales" a lo que se le suman el ambiente socioeconómico nacional como inestabilidad laboral, contratos precarios (honorarios o reemplazos), entre otras.
Así, se va configurando un ambiente y una organización laboral que termina por enfermar tanto física como psicológicamente a técnicos, profesionales y auxiliares que enfrentan en primera línea a una población con profundas necesidades de salud de calidad y oportuna, cuestión que propicia eventos tan indignantes como enfrentamientos físicos entre usuarios y funcionarios o las esperas y muertes en pasillos de urgencias de hospitales públicos.
Control de la organización del trabajo y gestión de los recursos: una apuesta en la realidad actual para enfrentar la enfermedad laboral
Es así que, aterrizando a la realidad de un hospital en Chile, en el Barros Luco Trudeau la Lista denominada "“Recuperemos nuestros espacios: la salud pública y la organización de los trabajadores” propone como punto de programa las Comisiones de Control de Salud y Seguridad, una apuesta que se dirige a tomar en las propias manos de sus trabajadores la salud laboral y el control de los factores que atentan contra ellas.
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Esta apuesta basa sus fundamentos en la experiencia de obreros italianos, el "Modelo Obrero Italiano" que es un instrumento de exploración de la nocividad del trabajo, en el que miles de trabajadores se convirtieron en investigadores de sus propias condiciones laborales y con el apoyo de científicos, técnicos y estudiantes, lograron que delegados por sección (servicios en el caso del hospital) se transformaran en sujetos de generación de conocimiento y de acción transformadora, ya que llevaron sus investigaciones al plano de las demandas por mejores condiciones y por el control de la producción.
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Y es más, esta apuesta que busca desarrollarse en el Barros Luco tendría mayor alcance: que la salud del trabajador no se delegue (al Estado, mediante el Intituto de Seguridad Laboral) ni se venda-Mutual de Seguridad, ACHS-, es decir, que deje de estar ligado a cotizaciones y se convierta en un derecho asegurado por el estado, ya que este, junto a los empresarios de la salud, son los verdaderos responsables de esta salud en crisis perpetuada por el desvío, a privados, de recursos públicos; sin mejorar calidad, ni recursos, ni personal ni la infraestructura que nos permita entregar una salud oportuna y de calidad a la población y familias de clase trabajadora cuyo derecho fundamental a la salud está enormemente socavado por este sistema que privilegia la ganancia de los privados en desmedro de la atención pública.
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