Este 11 de febrero la clase obrera guayanesa volvió a la calle, la cual viene con un desarrollo de crecimiento de las concentraciones que comenzaron el pasado 4 de febrero. Fue una nueva y contundente manifestación de fuerza de la clase obrera de la región.
Albert Sánchez Trabajador de Sidor y militante de la LTS, estado Bolívar
Jueves 11 de febrero de 2021
Esta nueva jornada de lucha se realizó a pesar de la burocracia sindical oficialista que buscó sabotear esta nueva manifestación obrera, organizando una concentración paralela en el portón 3 de Sidor aprovechando la parada obligatoria que hacen los trabajadores que están produciendo para entrar a sus diferentes áreas de trabajo y llevando en autobuses a trabajadores de otras empresas. Esto para abultar la misma y dar una imagen que “dirigen”.
Pero la realidad para esta dirigencia oficialista es otra. Por informaciones de los propios trabajadores a través de las redes sociales, los obreros se concentraron en sitios lejanos de las tarimas de oradores como gesto de rechazo a estos seudodirigentes responsables de la entrega de nuestros derechos.
Fue así que a pesar de estas maniobras no impidieron que las masas más conscientes de los trabajadores de Sidor lograran mantener y superar el número de asistentes desde que comenzó esta primavera obrera, junto a otros trabajadores de las empresas, acompañados también de jubilados, pensionados y familiares.
La concentración comenzó a primeras horas de la mañana en una de las redomas principales de la ciudad y los trabajadores decidieron marchar nuevamente a la CVG (Corporación Venezolana de Guayana), sitio que han tomado como escenario de lucha y donde los funcionarios de la misma no han dado la cara para recibir las peticiones de los trabajadores.
Al llegar a la CVG se realizó una asamblea donde hablaron diferentes dirigentes sindicales y trabajadores, cada uno exponiendo su punto de vista en el plan de lucha a implementar.
Dentro del seno de los trabajadores entre sí daban sus observaciones sobre sus perspectivas y las diferentes posiciones de los oradores. Entre los comentarios se oía que no podíamos caer en la actividad rutinaria donde no se le veía el queso a la tostada.
Otros manifestaban que tampoco podíamos permitir que esta luz de esperanza ya nacida se nos apague, así como otros sostenían que había que ampliar el radio de acción organizando a los trabajadores en conflicto de las localidades foráneas de la zona, llevar a los barrios la información de nuestra lucha.
Tantas observaciones y dudas entre los miembros de la clase obrera son naturales al venir de una catástrofe a la que nos ha llevado el Gobierno de Maduro y que ha generado la desorganización, división, además del papel jugado por las burocracias sindicales, y prácticamente había venido quitando la voluntad de lucha.
Pero los trabajadores han comenzado a recobrar esa voluntad de pelea que siempre caracterizó a los obreros de la región, y hasta ahora pensamos que estas jornadas han sido un éxito. Los trabajadores debemos estar alertas para no debilitar esta llama que ha aparecido, todo lo contrario, luchar por extenderse.
El Gobierno con su posición de indiferencia hacia la petición de los trabajadores, la campaña de desprestigio, saboteos y amenazas no ha podido todavía romper la resistencia que empieza a desarrollarse.
Es por esto que hacemos un llamado a todos los trabajadores a mantener la presencia en la calle, la participación en las asambleas, la motivación a los compañeros apáticos y escépticos a la lucha para que se sumen y demostrar mayor contundencia en las calles.
Igualmente mantenemos el llamado a todos los trabajadores, a todas las organizaciones sociales, movimientos sindicales a hacer réplica en sus regiones de la lucha de los trabajadores de Guayana, y articular toda esa lucha en una sola lucha de clase.
Es que se hace imprescindible unificar todas nuestras fuerzas y golpear con un solo puño para conquistar nuestras demandas, y para ello hace falta también organización, realizando asambleas en nuestros lugares de trabajo para que sea desde las bases que se decida cada paso a seguir, y llevar las distintas posiciones de fábricas a las asambleas generales que realizamos frente a la CVG.
La lucha por el salario, la recuperación de nuestros derechos, del contrato colectivo, y otras reivindicaciones fundamentales se han transformado en una bandera que nos ha venido unificando, y debemos levantarla con fuerza.
En la actual situación los trabajadores también hemos tomado conciencia de que esta lucha no se trata solamente de una cuestión salarial sino en una lucha por la sobrevivencia como clase trabajadora tras años de brutales ataques, de la pérdida de las condiciones mínimas, para que nos permita dar pasos cada vez más ofensivos, recuperándonos como clase y poder hacerle pagar a toda esta burocracia gubernamental, a los empresarios, esta crisis que han hecho caer sobre nuestras espaldas.