Domingo 18 de abril de 2021
Ante esto, el llamado que hace B. Figueroa para llevar a cabo la jornada de movilización implica la “desconexión (del teletrabajo), no asistir a los puestos de trabajo, llamado a los informales a movilizarse. “No hay tiempo de seguir esperando respuestas que siempre son insatisfactorias”. Incluso plantea que los recursos para enfrentar la crisis no salgan de nuestro seguro de cesantía y fondos de pensiones, sin embargo su referencia aunque correcta demuestra un doble discurso absoluto, ya que todos los partidos que tienen secuestrada a la Central (PS, DC, PC) son los mismo que en el parlamento votaron a favor de la maldita ley de suspensiones o de “protección” del empleo.
A su vez, el Consejo Nacional Ampliado ratificó la “urgencia de mantenernos en estado de alerta como clase trabajadora organizada, frente a los desafíos país. Hoy, nuestra primera prioridad es garantizar que la crisis no la sigan pagando los trabajadores y trabajadoras; no descansaremos hasta que se haga realidad una nueva Constitución que ponga el valor del trabajo al centro de la sociedad”.
Este llamado que hace la central sindical viene a proponer que la solución a las grandes problemáticas de las y los trabajadores pasa por el cambio de Constitución bajo el imperativo de la legalidad creada por los mismos empresarios. En este sentido cabe preguntarse ¿hay que esperar a que el sistema democrático y de representación otorgue el espacio para que los trabajadores pongan en la mesa la discusión? Es ingenuo (o un buen calculo desmoviilizador) pensar que los grandes capitalistas aceptarán mediante un diálogo democrático abandonar sus privilegios y desprivatizar toda la red de servicios básicos y recursos naturales. La historia de nuestro pueblo nos demuestra que cada conquista, por pequeña que sea, ha sido fruto de grandes batallas y luchas reivindicativas, por fuera de las normas y leyes establecidas por las democracias o dictaduras burguesas.
Por lo mismo se requiere de la iniciativa de los trabajadores, que sobrepasen los espacios de la burocracia sindical que en los periodos de crisis actúan casi como ministros burgueses, y puedan crear, fortalecer y consolidar espacios de deliberación y poder obrero, en alianza estratégica con las mujeres, la juventud y los pobres del campo y la ciudad.
Si la CUT se mantiene en tregua con el gobierno, cualquier llamado a manifestación y protesta es esteril contra este Chile de los 30 años.
Dentro de las declaraciones de Barbara Figueroa, al hacer el llamado a “huelga general”, destaca el hecho de que en ningún momento hace alusión a la crisis política que vive Chile. La caracterización que hace la dirigente de la CUT al actual escenario del país, se reduce a concebirla como una crisis “social y económica”, y reduciendo el problema al nombramiento de “personajes” antes que de proyectos y estructuras políticas.
Bajo este problema habría que preguntarse ¿acaso el cambio de ministro va a cambiar el carácter de clase del gobierno? La crisis que viven los trabajadores está en directa relación con la totalidad de la institucionalidad política, estructura económica y orden social del país, por lo mismo se hace bastante peculiar que la CUT no haga ninguna reivindicación política en los momentos donde la legitimidad de la institución democrática burguesa es cuestionada por una mayoría de la población, como lo han demostrado las últimas encuestas ciudadanas.
Dentro de las resoluciones que sacó la central sindical, su consejo nacional plantea que una de las tareas de la CUT es: “Enfrentar la ofensiva política de la derecha empresarial: No reconocemos ni reconoceremos a Patricio Melero (ministro del Trabajo y Previsión Social) como interlocutor de los trabajadores”
El no reconocimiento que hace la CUT a Patricio Melero como ministro del Trabajo es correcta, al denunciar su complicidad con la violación a los DD.HH. y su rol como parlamentario que se oponía a otorgar mayores derechos a los trabajadores, pero ¿acaso no es el gobierno de Piñera el que puso como ministro a Melero? El problema no se reduce a tal o cual personaje como intermediario del gobierno y la central sindical, sino la relación del gobierno empresarial en su conjunto y sus ataques sistemáticos contra los Derechos de los trabajadores. Si la CUT verdaderamente quisiera buscar levantar reivindicaciones de los trabajadores frente a la actual crisis, debería increpar a todo el gobierno, partiendo por pedir la salida de Piñera y su gabinete.
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Frente a lo anterior, se requiere que la CUT supere las limitaciones impuestas por la lógica pinochetista de excluir a las organizaciones de los trabajadores del debate político-público, reservando sus reivindicaciones a un carácter económico, cuando las problemáticas de la clase obrera y las masas populares pasan por cuestionar la articulación del sistema político burgués con el modelo económico de crecimiento y acumulación capitalista. Con Piñera y su gobierno asentado en la moneda no habrá ninguna salida favorable a la crisis para el pueblo trabajador
Figueroa no hace mención a las luchas que ya han venido en curso, no se refiere a las luchas de los trabajadores de la salud, ni de los portuarios, en contra de sus pésimas condiciones laborales, y si estos sectores ya dieron el primer paso y están saliendo a movilizarse, ¿por que esperar hasta el 30 de abril para hacer un llamamiento a paralizar? ¿para que calce con la conmemoración del 1 de mayo? sin duda es una muestra clara del carácter rutinario y folclórico del llamamiento de la burocracia sindical de la central, que no es para nada nueva -para solo dar un ejemplo, recordemos el vergonzoso llamado a paralización de 11 minutos hecho en marzo del año pasado.
Por otra parte, cabe agregar que este llamamiento de la CUT se da adportas de una nueva elección en la multisindical, por lo tanto no habría que descartar que este grandilocuente llamado a paralizar sea parte de una maniobra para que la plana mayor pose más a izquierda y logre revertir un poco su desgastada imagen ante sus bases, sin embargo, estos saludos a la bandera no blanquearan su nefasto rol en la dirección de la central, que ha quedado a la vista de todos y todas.
B. Figueroa plantea que: “No hay tiempo que perder”, lo cual es totalmente cierto, pero si es así ¿por qué hay que esperar 15 días para hacer efectivo el llamado a movilizarnos?
Ya es tarde, hace 1 año debio haber estado esta convocatoria, los ataques están operando y bajo la complacencia de la mutisindical. No hay ninguna razón para esperar hasta el 30 de Abril, la preparación y organización de un plan de lucha desde las bases debe ser ahora. Sigamos el ejemplo de lxs trabajador@s de la salud y los portuarios, ellos ya dieron el primer paso. Se hace necesario crear espacios de articulación política y solidaridad entre los trabajadores organizados en sindicatos, los no organizados, y quienes sufren las consecuencias de la cesantía, unificando las luchas e intereses inmediatos con una perspectiva que supere las reivindicaciones económicas, y cuestione el régimen capitalista en su conjunto.
La CUT debe romper su tregua con Piñera, y convocar a un paro nacional productivo, que nos abra la posibilidad de retomar el camino de la huelga general iniciado el 12N del 2019. Única forma realista de frenar los subsidios Estatales millonarios a los grandes empresarios, imponer la prohibición de los despidos, conquistar sueldo mínimo acorde a la canasta familiar, afectar a las grandes fortunas para financiar un plan de emergencia económico, social y sanitario y nacionalizar los recursos naturales como el cobre, el litio y el agua, bajo gestión de trabajadores, profesionales y comunidades. Pero si esto no forma parte de un plan de lucha real y resuelto democráticamente, por los y las trabajadoras, cualquier llamado de la dirigencia sindical, por elocuente que sea, no será más que un penoso saludo a la bandera