Unas horas en una apertura de molinetes bastan para enterarse de la verdad: los metrodelegados son el gremio mayoritario del Subte y la mayoría de los usuarios apoyan sus reclamos. Tarifazo y ajuste mata mentiras de Clarín.

Cecilia Rodríguez @cecilia.laura.r
Jueves 7 de junio de 2018
No hace falta que utilice la tarjeta, por la puerta se puede pasar, anuncia el metrodelegado Claudio Dellecarbonara, frente a los molinetes.
Es martes. Son las 5 de la tarde. Decenas y decenas de personas empiezan a salir de sus trabajos y se sumergen en la estación Plaza de Mayo, a sobrellevar la hora pico. Algunos vienen huyendo de la línea E, que está parada por un “problema técnico”, según versan los carteles luminosos.
La sorpresa es que hoy, en la A, el viaje es gratis.
¿Qué opinas del reclamo de los trabajadores del Subte?, le pregunto a Ramiro que viene maniobrando una mochila gigante. Apoyo totalmente, contesta. No están pidiendo nada alocado porque ya se prevé una inflación del 35%. Una paritaria del 15 en tres cuotas es una locura para cualquiera, perdés casi un 20% del poder adquisitivo. Te das cuenta de que las cosas están yendo para peor. Yo trabajo y estoy en la misma.
No es el único. Me parece bien, están en su justo derecho, afirma Alejandro que anda con una notebook colgada del brazo. El país explota. La plata no alcanza, la inflación va a ser más del 30%... 27%... lo reconoce el propio Banco Central. Así que me parece justo y nos jodemos todos cuando paran, pero es una lucha, hay que seguir luchando. Todos tendríamos que hacer lo mismo.
Siempre son válidos los reclamos laborales, comenta otro Alejandro al que se le adivina un mameluco debajo de la campera. Y además es increíble que se importen coches que en otros países los desechan. Se refiere a las formaciones de varias líneas que tienen asbesto, un material cancerígeno que pone en riesgo la salud de usuarios y trabajadores.
Yo lo veo bien, asiente Giovana y me cuenta que a las 8 de la mañana, cuando arranca para trabajar, se ve obligada a dejar pasar tres o cuatro trenes hasta que puede subirse. Y ahora mucha gente está eligiendo el subte porque el colectivo está más caro. Claro: en el subte el tarifazo está frenado gracias a un amparo presentado por Dellecarbonara y los legisladores Myriam Bregman y Patricio Del Corro (PTS-Frente de Izquierda).
A fuerza de ejemplos como este, en el que delegados activan no solo por los reclamos de su sector sino contra el ajuste que afecta a todos, la lucha del subte viene conquistando corazones. Me parece que corresponde, están luchando por sus derechos, dice Mara. Estoy totalmente a favor, retruca Lorena. El reclamo no es solo de ellos sino de todos los trabajadores, agrega Jésica. La famosa canasta familiar es inaccesible, comenta Alberto. Son sueldos bajos, casi te diría miserables en comparación con los precios, suma Giorgina. Es lo que pasa en el país en general, el laburo ha bajado, sostiene Oscar, el kioskero. Me parece correcto, contra el ajuste y todo lo que está pasando, concluye Melina. Y así se van hilando bajo mi grabador, una tras otra, las voces solidarias.
Un cafecito, de laburante a laburante
Esto me parece fantástico, compartirlo con los que somos usuarios, me parece genial, dice María después de agarrar el café y el volante que le ofreció uno de los trabajadores. ¡Ay querido!, yo soy empleada de limpieza, imaginate como estamos en casa, remata mientras se apura ante la señal sonora que anuncia el cierre de puertas.
Me quedo con el pibe de los volantes. Vemos un caluroso apoyo de los usuarios, en el medio de un tarifazo y un ajuste brutal que lo siente la mayoría, dice Hernán, que lleva 33 años sobre este mundo, 8 de los cuales han sido trabajados en el sector de mantenimiento de las redes eléctricas. Diariamente Hernán se sumerge en el inframundo de los túneles, con su aire atiborrado de grafito y sus recovecos filtrados por cloacas. En esos mismos túneles se desplegó hace pocas semanas la represión salvaje del gobierno de la ciudad: un intento de amedrentar, junto con suspensiones, despidos y un reciente fallo judicial que si bien reconoce la capacidad de los metrodelegados para negociar paritarias, quiere a su vez prohibirles que tomen medidas.
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Hernán, con todo, no parece muy amedrentado. Nuestra lucha es a todo o nada contra un gobierno que viene por todos, no solo contra los trabajadores del subte. Y sabemos que vamos a tener que tomar medidas de fuerza duras y entonces queremos explicarles a los usuarios y pedirles que nos apoyen porque estamos en el horno, con este gobierno, ningún trabajador se salva
¿Y qué dirán los usuarios ante la posibilidad de medidas más duras? Parece que la mayoría comprende y apoya.
Nos complica al resto de los trabajadores, pero me parece bien porque es una forma de afectar los intereses de la empresa que es la que no cumple el reclamo, reflexiona Gonzalo. A veces es complicado quedarse sin transporte, pero se entiende que es la única forma que tienen de reclamar. Hay que entender y bancar, afirma Guillermo. Yo siempre voy a estar del lado del trabajador porque soy trabajadora, agita Melina. Me parece bien, me parece que todo tipo de reclamo es bueno, más cuando nadie les está dando bolilla, suma Lourdes.
Considero que cualquier medida para reclamar los derechos de los trabajadores es buena, en muchos ámbitos se están viviendo cosas feas, apunta Roberto, que trabaja para el Estado nacional. Pienso que si no se hace nada es como una soga que tiran, tiran, y si no se corta nunca cada vez uno pierde más derechos. Todo aumenta y uno tiene hace un año sueldos que están planchados. Son muchas cosas juntas que, si no hacen el reclamo, si no se hacen escuchar, hoy es esto y mañana ¿qué es? Si en algún momento no hacés una medida contundente para que te respeten un poco, no sé a dónde vamos a parar
De personas y personerías
Por supuesto, tenía que haber un usuario enojado. Uno solo. El rol le tocó a Patricia, dueña de un local de ropa: Mirá, son un gremio que no tiene representación gremial, no se anotician de eso.
El dato refiere al fallo judicial que le quitó la personería gremial a la Asociación gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP), personería que recién habían obtenido, luego de años de lucha, el último día de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Después de más de una década de negárselos y casi como si fuera una chicana a la administración entrante, Tomada firmó la resolución antes de dejar el despacho. Eso lo retrotrajo un fallo judicial de la era macrista.
Tengo entendido que hay un problema legal que no los reconocen como gremio. Pero sé que los metrodelegados son el gremio que tienen más fuerza y que todos los triunfos que han logrado es gracias a los metrodelegados. Así que bueno, espero que se solucione el problema, dice Manuel, que es empleado en el Ministerio de Trabajo.
El poder judicial, además, no otorgó la personería a la UTA, como dicen mentirosamente los funcionarios de la ciudad. Ordenó volver a realizar la compulsa para ver cuál es el gremio mayoritario, si los metrodelegados o la odiada UTA. Triaca se niega a realizarla.
Hacer eso solo requiere de voluntad política, explica Hernán, a quién ya conocemos. Es muy sencillo, porque simplemente hay que contar cuantos afiliados tiene cada gremio, no hay mucho misterio, es contar porotos. Pero eso no ocurre por una decisión política. Un gobierno que está decidido a eliminar el derecho de los trabajadores a tener un sindicato que los represente, que quiere empezar por las paritarias para ir por todo, para sacar las 6hs por ejemplo
Se refiere a la jornada laboral de 6hs, una conquista clave que permite, entre otras cosas, que Hernán pueda estudiar Ingeniería además de trabajar.
Necesitamos de la fuerza de los gremios porque el subte solo no puede parar la mano al gobierno que es una política a nivel nacional, los gremios a nivel nacional tendrían que ponerse a la cabeza de una lucha en serio para defender a los trabajadores
¿Por qué tanta saña del gobierno contra los trabajadores del subte?
Entendemos que tiene que ver con una decisión del gobierno y de las patronales de imponer a sangre y fuego este ajuste que es a la medida del acuerdo que quieren firmar con el FMI, me responde Claudio Dellecarbonara, que ya lleva hora y media frente a los molinetes de la estación Plaza de mayo.
Y para eso tienen que reventar, desarticular cualquier tipo de organización genuina de los trabajadores, que pelee por los derechos de los trabajadores, que defienda el interés de otros trabajadores como en el caso nuestro son los usuarios, planteando la locura que significa el tarifazo, frenándolo con el amparo que presentamos con Myriam Bregman y Patricio del Corro. Necesitan derrotar este ejemplo en el que se ha convertido la AGTSyP, porque este puede ser el inicio de lo que necesitamos los trabajadores, una respuesta colectiva, conjunta, movilizada en las calles. Eso es lo que les estamos exigiendo a las centrales sindicales que hasta ahora brillan por su ausencia, miran para otro lado, se la pasan planteando amenaza, de amenaza, de amenaza. Pero lo que necesitamos los trabajadores para que este plan de ajuste no pase, como quieren hacerlo pasar a sangre y fuego, con represión, es que se convoque a un paro nacional con movilización en todos los centros políticos del país. Es la única forma de frenar a un gobierno que se ha demostrado que es de ricos y gobierna para los ricos.
Como diría el Bambino Veira, la base (para un paro) está. Se nota en lo que dicen uno tras otro los usuarios que suben a los trenes después de cada jornada laboral. Se nota en la disposición a la lucha de los trabajadores y trabajadoras. Lamentablemente, las direcciones sindicales no parecen saber de bases, ni de luchas y siguen en su letargo.

Cecilia Rodríguez
Militante del PTS-Frente de Izquierda. Escritora y parte del staff de La Izquierda Diario desde su fundación. Es autora de la novela "El triángulo" (El salmón, 2018) y de Los cuentos de la abuela loba (Hexágono, 2020)