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Red Internacional
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A 100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA. Córdoba: A 100 años de la Revolución rusa, su legado en debate.

En el marco de la XXXII Feria del libro en Córdoba, a sala colmada de jóvenes y trabajadores, se realizó una mesa-debate con la presencia destacada de Christian Castillo, Sociólogo y Dirigente del PTS-FIT, Javier Musso, candidato a Diputado Nacional por el PTS-FIT y Paula Schaller, Docente y Licenciada en Historia.

Domingo 24 de septiembre de 2017

La organización del evento estuvo a cargo de Ediciones del Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx” que en la próxima semana y como conmemoración de los 100 años de la Revolución Rusa, incorporará a la colección de las Obras Escogidas de León Trotsky su Historia de la Revolución Rusa publicada en conjunto entre el IPS y el CEIP León Trotsky México.

En primer lugar disertó Paula Schaller, que realizó un repaso de algunos de los ejes alrededor de los cuales se estructuraron las polémicas historiográficas sobre la Revolución Rusa, mostrando como las distintas lecturas se correspondieron con las situaciones políticas a nivel internacional.Partió de señalar que los primeros años posteriores a la revolución se caracterizaron por importantes debates de táctica y estrategia revolucionaria pero, por el propio dinamismo de los acontecimientos, aún por pocas obras más propiamente historiográficas. En cuanto a estas destacó El año I de la Revolución Rusa, escrito entre 1925 y 1928 por Víctor Serge, y La Historia de la Revolución Rusa de Trotsky –publicada en el año 1932 cuando este ya estaba en su exilio turco- de la que destacó que intelectuales de la talla del historiador francés Marc Ferro de la Revista Annales llegaron a comparar con la profundidad de las obras de Tucídides, el gran historiador de la Grecia Antigua. Destacó el enorme reflujo de estas reflexiones al interior de la URSS a partir de la década del 30 producto de la consolidación de la burocratización y la imposición de un rígido dogma estatal donde el binomio democracia socialista desde el cual Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo entre otros siempre habían pensado los objetivos de la revolución fue borrado y pasó a hablarse solo de socialismo, que fue equiparado a la mera supresión de la propiedad privada y no a la existencia de organismos de autodeterminación de las masas y la extensión de la revolución a escala internacional. Fue una historia dogmática, expresada en las “historias oficiales” como la Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética del año 1938.

Luego señaló que a partir de la segunda postguerra, con el comienzo de la Guerra Fría, primó una mirada liberal fuertemente conservadora y anticomunista sobre la Unión Soviética que pasó a ser entendida en los círculos intelectuales norteamericanos y británicos bajo el concepto de totalitarismo, y explicada como un golpe de Estado bolchevique. Ya hacia la década del 60, destacó que en un contexto de ascenso revolucionario a escala internacional, se rescató la dimensión profundamente social de la revolución y emergieron estudios de tipo culturalistas de inspiración thompsoniana que rescataron cómo habían vivido la revolución las masas.

Javier Musso comenzó problematizado cuales de los aspectos que le dieron validez a la estrategia de la Revolución Rusa mantienen vigencia en la actualidad. Para esto, comenzó debatiendo contra las principales ideas que desde el campo político e intelectual se impusieron a partir de la reacción neoliberal que siguió a la disolución de la URSS. Así, señaló que mientras desde la década del 90 comenzó a plantearse que la clase obrera había desaparecido como tal y ya no tenía capacidad transformadora, se estaba dando uno de los procesos de proletarización más grandes de la historia con las migraciones campo-ciudad en China como uno de sus episodios destacados. Señaló así que desde la Revolución Rusa para acá las relaciones sociales de producción capitalistas no han hecho más que extenderse a nivel mundial. Asimismo, discutió contra la idea de que el capitalismo en humanizable y puede hacerse más equitativo. Lejos de esto, en los últimos 30 años la desigualdad se incrementó cada vez más al punto que 8 personas concentran la misma cantidad de riqueza que la mitad de la humanidad.

Señaló asimismo que el capitalismo sigue llevando a crisis permanentes, como la que estamos atravesando desde hace 9 años, que alientan distintas salidas reaccionarias. Así, señaló que más allá de todas las transformaciones -como la reestructuración de la clase trabajadora y la importancia creciente del sector servicios, etc- siguen manteniendo vigencia las lecciones de la Revolución Rusa. Pero en el contexto de estas condiciones objetivas destacó que una de las lecciones de la Revolución Rusa fue la importancia del factor subjetivo, de la preparación de una dirección revolucionaria. En polémica con las nuevas variantes neoreformistas que intentan capitalizar el descontento con los efectos de la crisis capitalista, señaló la importancia de la construcción de una herramienta política de los trabajadores con fuerte arraigue militante que se proponga la perspectiva de terminar con el capitalismo.

Finalmente Christian Castillo en su presentación recorrió tanto las condiciones que posibilitaron la Revolución Rusa como sus principales lecciones. Destacó que frente a un sistema burgués que nos presenta como democracia a lo que en realidad es la dictadura del capital y donde las masas solo participan votando cada dos años o cuatro años mientras se les niega la intervención en la toma de decisiones sobre sus destinos , la Revolución Rusa inauguró una nueva forma histórica de democracia basada en los soviets, consejos obreros donde las grandes mayorías sociales intervenían en forma directa en la planificación de todos los aspectos de la vida, la economía y la política. Castillo señaló que para que la conquista de un régimen social de este tipo fuese posible fue central la estrategia bolchevique de sostener a rajatabla la independencia política respecto de la burguesía liberal rusa. Señaló este aspecto como una de las grandes lecciones que nos puede aportar la Revolución Rusa, ya que sólo así la clase obrera puede conquistar la hegemonía respecto al resto de las clases y fracciones sociales antagónicas a las dominantes.

Destacó que el capitalismo es incapaz de proporcionar una experiencia democrática del tipo de la basada en los consejos obreros, ya que si se planificara democráticamente la producción sería imposible convencer por ejemplo de que en lugar de construir viviendas para resolver el déficit habitacional se construyan torres de lujo que nadie va a ocupar, o porqué algunos tienen que tener 1 millón de hectáreas como los Benetton y a los pueblos originarios les niegan las tierras que reclaman. En este sentido, destacó como una gran herencia de la Revolución mostrar que, aún en las duras y adversas condiciones en las cuales los bolcheviques tomaron el poder, la planificación democrática de la producción es totalmente superior al funcionamiento irracional de la economía capitalista basado en la ganancia privada, ya que posibilita satisfacer las necesidades sociales, permite el reparto de las horas de trabajo entre todos los brazos disponibles y la reducción de la jornada laboral, alimentar al conjunto de la población, impulsar una utilización no predatoria de los recursos naturales, etc. Luego señaló la importancia de la pelea política de Trotsky contra la burocratización por mantener una continuidad con lo mejor del legado de la revolución.

Para finalizar, realizó una interpelación a la juventud y los trabajadores presentes planteando “La gran lección que tenemos que sacar es que el poder del capital no es inmodificable. Se han barrido sistemas políticos y sociales que parecían ser eternos y sin embargo la lucha de clases logró transformaciones sociales impresionantes. El capitalismo está generando contradicciones profundas que antes o después van a explotar, eso no depende de nosotros. Lo que si depende de nosotros es como intervenir en esos momentos. La historia no se define en tanto lo que hagamos o no como individuos, pero si tenemos un rol en determinadas circunstancias en el proceso histórico, y la posibilidad de poder jugar un rol en el proceso histórico depende de la capacidad militante y política de una corriente anticapitalista (…) Hay una posibilidad histórica de cambiar este sistema, y eso requiere de una fuerza militante consciente, organizada, que luche contra la corriente, que aprenda de las grandes revoluciones. Si eso se combina con la fuerza que pongan las masas para cambiar el mundo la posibilidad de la victoria estará presente para los explotados.”

Podés ver la trasmisión desde la Página de Javier Musso:

La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, anunció Marx en el Manifiesto Comunista. Los grandes saltos históricos se produjeron cuando las clases intervinieron como tales. La Revolución rusa mostró que, cuando los trabajadores actuaron como clase, poniendo en pie soviets y con un partido que dirigió a su vanguardia, incluso estableciendo alianza con otras clases sociales, protagonizaron el episodio más importante de la historia.