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CÓRDOBA/CUARENTENA. Córdoba: hostigamiento policial a trabajadores de aplicaciones

Reproducimos dos de las muchas denuncias de hostigamiento policial y "verdugueo"que nos llegan a diario de jóvenes trabajadores y trabajadoras de las aplicaciones. La policía provincial, incentivada por el discurso del Gobierno, agudiza en cuarentena lo que mejor sabe hacer: perseguir a la juventud trabajadora.

Luis Bel

Luis Bel @tumbacarnero

Martes 31 de marzo de 2020 15:28

Las y los trabajadores de las aplicaciones (Rappi, Glovo, Uber Eats, Pedidos Ya, etc.) salen a trabajar a diario llevando pedidos y alimentos a los miles de cordobeses que se encuentran en cuarentena y utilizan el servicio. Pero como dejó bien en claro la enfermera del Hospital Pirovano en aquellas imágenes que recorrieron las redes sociales, estos nos son héroes ni heroínas, si no precarizados y precarizadas que ponen en riesgo su salud para brindar un servicio esencial, y también para poder sobrevivir el día a día.

Desde el Gobierno nacional se han dados permisos de tránsito para aquellos casos que estén exentos de cumplir la cuarentena, uno de esos casos es el de las y los trabajadores de las plataformas, por ser transporte de alimentos. Pero al mismo tiempo desde el Ejecutivo nacional se ha incentivado la mano dura y la tolerancia cero, a la vez que se han militarizado y policializado las calles.

En más de una oportunidad, en entrevistas y cadenas nacionales, Alberto Fernández ha felicitado el accionar de las fuerzas represivas, a la vez que los ha tildado de héroes en reiteradas oportunidades. Como resultado, las redes sociales se han llenado de videos y testimonios de numerosos hechos en todo el país de abusos y excesos por parte de las polícias provinciales, gendarmería y prefectura.

Sin ir más lejos, hace unos días se viralizó el registro de un policía disparando por la espalda con su arma reglamentaria a un joven en la localidad de Bell Ville, en el interior cordobés.

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En este marco, quienes salen todos los días a repartir pedidos se deben enfrentar a las arbitrariedades y el atropello de la fuerzas policiales, a quienes el Gobierno provincial les ha dado el dominio de las calles, sin ningún tipo de control sobre éstas. Con este mensaje que baja desde arriba, la policía hace lo que mejor sabe y que en esta situación se profundiza, hostigar a la juventud trabajadora.

Reproducimos a continuación dos testimonios de lo que viven diariamente quienes trabajan en el sector de las plataformas:

"Fue el martes a las 21 horas aproximadamente, venía por Corrientes para el lado de Vélez Sarfield y se me tiró un móvil de la policía como si fuera un ladrón. Casi me choca. Me dicen "¿Qué hacés acá’", les contesté
"Estoy yendo a buscar un pedido", a lo que me dijeron "No, andate a tu casa, vos podés circular hasta las 8 nomás". Les dije que yo tenía el permiso para circular todo el día mientras trabajo. Pero de nuevo "No, te tenés que ir a tu casa o tengo la facultad de llevarte detenido", les pregunté el porqué, si yo no estoy violando la cuarentena, estoy trabajando, tengo un permiso. Me respondieron "Bueno, vos elegí". Terminé diciéndoles que bueno, que me volvía a mi casa, y ahí me dicen "¿Por qué no llevás barbijo?, les respondí que no era una obligación y me dijeron "Andate de aquí, andá a enfermar a tu familia si querés, yo no me quiero enfermar". Y me tuve que volver a mi casa".

"Me pararon a la tarde, tipo 17, dos policías en el Parque Sarmiento, yo cruzaba de Nueva Córdoba para el lado de de los hospitales... Me pidieron identificación y permiso... Me preguntaron si trabajaba... Les dije que sí... Estaba con la campera de Rappi y la mochila de Glovo... Me dijeron, "Pero decime claramente para quién trabajás". Les dije que trabajo para las dos app, según como convenga. Me preguntaron de qué forma trabajaba. Les dije que en Rappi uno cuando desea trabajar se conecta y trabaja. A esto me respondieron "O sea que vos estás al pedo y salís a trabajar", les dije no, que salgo a trabajar siguiendo una rutina y elijo los horarios en que salen más pedidos, o que si el día tiene muchos pedidos me quedo más horas. Terminada la explicación de mi forma de trabajar me dicen que no tengo permiso para trabajar, le digo que sí, que me dieron un permiso, me lo mandaron por mail. Y me dicen "Ese permiso no te sirve para nada". Abro el mail con el permiso y les muestro, "Acá dice que estoy excento según el artículo tal y al final del permiso figuran mis datos y dice que me desempeño en traslados de alimentos". Me dicen que eso ya no sirve más, porque ahora tenes que presentar el permiso que lo da la Nación (cuando hace horas que había salido eso, y la página está totalmente caída no se puede entrar a sacar el permiso ese). Seguido a eso me dicen que estoy poniendo en riesgo la vida de todos, que viendo andando en la calle o cualquiera deberían llevarme al juez, secuestrarme el vehículo, y que cuando le mostrara al juez el permiso me iba a dejar preso 5 días y poner una multa de 100000 pesos. Que acá en Córdoba no le dan bola a los que andan en delivery, pero que deberían estar todos presos por estar poniendo en riesgo la vida de los demás. Me preguntaron cuánto ganaba, les dije cuanto hacía por quincena, y me dicen "A tu edad no tenes nada mejor que hacer que poner en riesgo a todos, realmente te debería llevar preso". Yo seguía respondiendo preguntas y diciendo bueno a lo que me decían para que no lo hicieran pasar como otra cosa, como escándalo en vía pública o resistencia a la autoridad u otra cosa. Así que tuve que estar ahí 15 minutos escuchando que me trataban como querían y que a cada rato me decían "debería llevarte y vas a estar 5 días presos porque no tenés por qué andar en la calle". En definitiva, terminó con tono de grandeza diciendo "Te voy a dejar pasar, pero si seguís de acá a un rato te van a guardar". Como teniendo que agradecer que yo esté libre gracias a su buena voluntad. Me límite a decir buenas tardes y me fui. Me fijé y no tenían la chapa de identificación, como suele pasar en esos casos".

Como venimos planteando, el discurso belicista utilizado por el Gobierno y los medios de comunicación, apuntando a ser implacables con quienes no cumplan la cuarentena, aún a sabiendas que aquellos y aquellas que salen a trabajar no lo hacen por gusto, o porque tengan ganas de infectarse con Covid-19. Si no que la realidad de millones de personas a lo largo del país es que viven insertos en una situación laboral precaria y si no trabajan no comen, ni pagan sus alquileres; como es el caso de las y los trabajadores de las aplicaciones.

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La salida a la crisis sanitaria producida por la pandemia no puede ser reforzar el aparato represivo, si no la compra y distribución de test para realizarlos masivamente, un salario de emergencia en cuarentena de 30 mil pesos, la unificación de los sistemas de salud público y privado, la prohibición de despidos y el no pago de la deuda para invertir esos fondos en un sistema sanitario que viene siendo diezmado desde hace décadas, reconvirtiendo la industria para fabricar respiradores, barbijos, alcohol en gel y camas (como ya lo vienen haciendo fábricas recuperadas bajo gestión obrera como Madygraf, las textiles de Neuquén, el Astillero Río Santiago en Ensenada, etc).

Para que no haya que decidir como en Italia quien vive y quien muere, porque desde abajo, el pueblo trabajador nos muestra otra salida, donde nuestras vidas, valen más que sus ganancias.