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Red Internacional
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Paro de transporte. Córdoba: las “trolebuseras” tienen la palabra

Desde hace una semana el paro de transporte en la ciudad de Córdoba puso en jaque la mentada “paz social” de la que siempre se jactan los gobiernos. Al frente de la lucha se destacan ellas, las trolebuseras, que con tenacidad e inventiva, les muestran el camino al resto los trabajadores sobre cómo dar las futuras batallas.

Luis Bel

Luis Bel @tumbacarnero

Domingo 11 de junio de 2017

Saltan y cantan, en una larga hilera que cubre todo el ancho de la Avenida Vélez Sarsfield, con los brazos entrelazados, las “trolebuseras” (como se les dice en Córdoba a las conductoras de los trolebuses), viven la lucha con valentía, pero también con alegría.

Como nos ha enseñado decenas de veces la historia, las mujeres son las que muchas veces encabezan los reclamos, las que ponen el cuerpo. En este caso, codo a codo con sus compañeros colectiveros, para que la lucha esté completa.

La mayoría es sostén de familia, además de ama de casa. Eso significa que aparte de manejar esos gigantes de acero por las calles de la ciudad, cuando llegan a sus hogares tienen que hacerse cargo de las tareas domésticas, de la limpieza, la comida, de sus hijos.

“Tengo 26 años en la empresa ─dice Silvia─ entré en diciembre del 91 y tengo una familia bastante grande que ha crecido dentro de Trolebuses. Tengo 5 hijos, todos trabajan y estudian, y mi marido también es chofer, pero de interurbano, aunque el sueldo no cambia mucho.

Dentro del trabajo veíamos muchas falencias y muchas otras cosas que dejábamos pasar porque prometían y prometen, y nunca se cumple nada. Desde que fueron electos las ultimas delegadas y delegados nos sentimos muy apoyadas, porque pusieron todos los puntos sobre las íes. Dentro del sistema tenemos muchas precariedades que hay que cambiar, que vamos a cambiar, porque todo esto nos da mucha más fuerza para enfrentar las cosas y pedir lo que nos corresponde.

Los gobiernos siempre estuvieron del lado de la patronal y los obreros somos el último orejón del tarro, nunca se nos da lo que nos corresponde. Para mí, este conflicto nos devuelve la dignidad como trabajadoras para poder progresar y no solamente nosotras, todos los gremios se tienen que valer de este ejemplo”.

PH Viviana García
PH Viviana García

Saltan y cantan con una sonrisa de oreja a oreja. En el acampe, la inclemencia de la fría semana que pasó en Córdoba se combate con mate y calor de clase.

Las y los trabajadores del transporte, como casi todos los trabajadores que han salido a pelear contra el brutal ajuste en los últimos meses, han recibido el implacable ataque de los grandes medios provinciales. Adictos a los poderes de turno y dependientes del dinero de la pauta oficial en un año electoral, estos han intentado, como siempre, poner a los usuarios contra los trabajadores y las trabajadoras.

Mentiras sobre el salario de los choferes y las trolebuseras, campañas del miedo por redes, por whatasapp, amenazas, telegramas de despido, etc.; no han logrado más que subir la temperatura y la bronca de un conflicto que se agudiza y que amenaza la armonía de la simbiótica alianza que gobierna la provincia desde hace casi 20 años.

Para las familias de las trabajadoras no han sido días fáciles.

“Es preocupante, principalmente por lo que está sucediendo con el periodismo y la mala información que se le da al usuario”. Nos cuenta Gladis, trolebusera jubilada y mamá de Daniela, también conductora de troles. “Nos están haciendo enfrentar entre trabajadores, cuando los empresarios ya habían sido notificados la semana pasada, y no tomaron cartas en el asunto. Nunca recibieron a los delegados, nunca dieron señales de participación en nada de lo que sabían iba a suceder. Y en este momento están agrediendo, con sus micrófonos, a toda la familia de los colectiveros y de las trolebuseras. Ahora nos sentimos humillados de la manera en que nos trataron”.

Gladis ya está jubilada, pero sabe lo que es pelearla desde aquel lejano año 1989 en que las primeras unidades rusas comenzaban a circular ante las miradas atónitas de los cordobeses.

“Incluso hemos tenido problemas con nuestras familias culpa de los medios de comunicación. Imaginate que dicen que ganamos 40, 45 mil pesos y que pedimos más aumento. Parte de nuestra familia, los vecinos, nos dicen “Qué piden, miren cómo han dejado toda la ciudad paralizada”. Tenemos discusiones para tratar de explicar la mala información que tienen. Les ensañamos los recibos de sueldo para que vean que no es así, que es mentira lo que están diciendo.

El que ya nos conoce, el familiar directo, sabe que estamos diciendo la verdad, pero quizás los vecinos o el almacenero no nos creen, porque piensan que mentimos. Pero al final, viendo lo que les llegó de agua, de luz, viendo como las cosas aumentan, ¿a quién le van a creer más? Cuando nosotras hablamos les explicamos que no tienen que creerle al que los está estafando. Porque ahora se viene la suba del boleto y qué van hacer, ¿le van a echar la culpa a los colectiveros o a los empresarios? ¿Alguien vio algún empresario pobre? Nadie, todos se enriquecen mal y todos se llevan la plata a sus bolsillos. Y después salen con que hay que cuidar la empresa, que si no los van a dar de baja, ¿por qué no la cuidan ellos? Ahora nosotras tenemos que estar juntas por nuestros derechos, para que esto tenga un buen final. Porque yo estoy acá por mis hijas, que están peligrando sus fuentes de trabajo, y por supuesto, voy a estar a toda hora con ellas”.

PH Viviana García
PH Viviana García

Saltan y cantan, para combatir el frío, pero también para hacerse escuchar.

Luchan por un salario más digno, contra el 8 % miserable que arregló de aumento para todo el año UTA Nacional, cuando la inflación de estos primeros meses ya supera el 10 por ciento. Luchan contra la burocracia que tiene intervenido el gremio en Córdoba desde hace más de doce meses y contra las condiciones precarias en las que todos los días tienen que salir a circular. Luchan contra los medios, contra el sentido común, contra el machismo que todos los días les recuerda que son mujeres y que están sentadas al volante de esas moles de metal. Luchan, debaten con sus familiares, con los vecinos. Hay mujeres luchando y cuando ellas se ponen al frente, los poderes de turno tiemblan.

Saltan y cantan las trolebuseras: “No nos vamos nada… que nos saquen a patadas”.

En cada casa hay también una familia que las espera, que las observa y acompaña; con orgullo y con un poco de temor a que les pase algo, pero que apoya incondicionalmente.

“La familia sufre ─reconoce Dani, la trolebusera hija de Gladis─ sufre porque hay cosas que dan miedo, porque no es habitual que esto sea tan largo. Yo, personalmente, estoy desde las 6 de la mañana y me voy a la 1 de la madrugada, me he pasado noches enteras aquí. Tengo a mi familia pendiente, pero lo entienden, entienden la lucha, entienden que defiendo mis derechos. Como te dije, sufren. Les da miedo hasta que uno les explica. Encima está lo de los despidos, porque la prensa está poniendo eso en todos lados; y es cierto, llegan telegramas, pero lo importante es hacerles entender que la lucha es por los derechos de lo que una hace en su trabajo y eso es lo fundamental, que es la dignidad del obrero. Después son ellos mismos los que te terminan diciendo, ¿qué hacés acá? Andá”.

Las trabajadoras de Tamse Trolebuses presentaron a través del Frente de Izquierda, en la Legislatura provincial y en el Concejo Deliberante, un proyecto para que en las unidades haya un “botón de cero pesos” y así los usuarios puedan utilizar el transporte durante las medidas de fuerza que haya en el futuro, bajo la modalidad de no cobro del boleto. El botón sería activado por el propio conductor o conductora en caso de llevarse adelante una medida gremial en cualquier momento y lugar del recorrido.

“Es una pena que el usuario, a quien tanto enfrentan con los choferes, esté pagando uno de los boletos más caros de América, y encima esté viajando en pésimas condiciones en el transporte público. Porque después de esto, cuando se solucione el conflicto, Mestre le va a poner un boleto a 20 pesos, y por más que funcione el servicio, muy pocos lo van a poder tomar por el precio inaccesible que va a tener”.

Saltan y cantan las trolebuseras, haciéndole el aguante al acampe. Prestando atención a cada negociación, votando todo en asamblea en la puerta del gremio.

Los de arriba miran preocupados como se van sumando voces y muestras de solidaridad, de los docentes, de otros gremios. Ellas saben que para torcerle el brazo al gobierno y a las patronales hay que llamar a un paro provincial.

Sí, las trolebuseras lo saben y se lo hacen saber al resto en cada reunión, en cada asamblea, y por supuesto lo hacen saltando y cantando, con los brazos entrelazados muy fuerte, que es como comenzaron todo esto, entre mate y mate, para paliar el frío y luchar con alegría.