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Red Internacional
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Tribuna abierta. Corea del Sur: las elecciones presidenciales expresaron la crisis del bipartidismo y el descontento juvenil

Publicamos a continuación un artículo del grupo No-Hae-Tu (Militantes por la Emancipación Obrera en Corea), sobre las recientes elecciones presidenciales en Corea del Sur en las que ganó el conservador Partido del Poder Popular (PPP), expresando de manera distorsionada el descontento con años de Gobierno del Partido Demócrata. En este contexto, la juventud es un actor clave que viene sufriendo los mayores padecimientos por las pésimas condiciones laborales, económicas y sociales, y el PPP no solo no los resolverá sino que los profundizará.

No-Hae-Tu Militantes por la Emancipación Obrera de Corea

Miércoles 30 de marzo de 2022 09:43

El conservador Yoon Suk-yeol se ha convertido en el ganador de las recientes elecciones presidenciales en Corea del Sur.

Las recientes elecciones presidenciales en Corea del Sur sirven como una foto que muestra en qué punto se encuentra la sociedad. En Corea toda la gente sabe que la elección no fue para votar positivamente por un candidato sino en contra de otro. Ningún candidato ni partido merecía el apoyo de la gente. Si analizamos esto más a fondo, sugiere que la inestabilidad de la estructura política del capitalismo coreano es cada vez mayor. La confianza y la expectativa de la gente en los principales partidos capitalistas se han ido debilitando gradualmente. Al no haber ninguna fuerza política alternativa que los sustituya, el fantasma de estos partidos capitalistas seguirá rondando en el escenario político, aunque cada vez serán más frágiles.

Los medios hegemónicos dicen que la clave de estas elecciones es el cambio de mentalidad de voto de los veinteañeros. En comparación con la última votación de hace cinco años, son los que más han cambiado entre todas las generaciones. Los veinteañeros, que habían apoyado al Partido Demócrata (PD) de forma abrumadora y consecutiva en las últimas cuatro elecciones presidenciales, le dieron la espalda en esta oportunidad. Y eso se convirtió en la causa principal del fracaso del PD para mantener el gobierno. El cambio de los jóvenes reveló directamente que la política de la sociedad coreana avanza hacia una situación inestable y fluida.

Si miramos más detenidamente, la mentalidad de voto de los veinteañeros está ciertamente separada entre hombres y mujeres. Mientras que los primeros apoyaron principalmente al conservador Partido del Poder Popular (PPP), las segundas hicieron lo suyo con el PD. Las cuestiones de género se situaron en el centro de la grieta. ¿Cómo debemos interpretar el resultado de estas elecciones?

Los 20 que tiemblan

Cuando la estructura política parece sacudirse, quienes lo reflejan con mayor rapidez y sensibilidad, como las golondrinas que avisan de la primavera, son las generaciones jóvenes. Hoy en día, el sentimiento político predominante es contra el gobierno de los demócratas. El origen es sencillo. El gobierno saliente, liderado por Moon Jae-in, había llegado al poder con el apoyo abrumador de los veinteañeros. Pero gobernó completamente contra las expectativas de quienes lo votaron. Apenas se han ofrecido empleos estables y decentes. En su lugar, el gobierno sólo ofreció un mínimo subsidio para los jóvenes. La promesa de aumentar el salario mínimo, que está directamente relacionado con la condición de vida de los jóvenes trabajadores, finalmente se ha desvanecido.

Además, la actitud hipócrita de los demócratas fue suficiente para provocar la ira de los jóvenes. Por ejemplo, aunque este gobierno se había presentado como feminista, los políticos y administradores más influyentes de este gobierno y del PD estuvieron implicados en actos de violencia o acoso sexual. Entre los autores se encontraban el antiguo candidato presidencial del partido que compitió con Moon, el alcalde de Seúl y el de Busan. Además, cuando el ministro de Justicia se vio envuelto en la sospecha de corrupción en la admisión de su hija en la universidad, el gobierno y el PD miraron para otro lado.

Todo el dinero que inyectó el gobierno en el mercado fue directamente para los empresarios. Los precios de los activos, incluidos los inmuebles, se han disparado, los costos de las viviendas aumentaron enormemente. La desigualdad se amplió rápidamente durante la pandemia.

Ante el aumento del costo de la vivienda, la creciente brecha de ingresos y la escasez de empleos estables, la sensación de crisis y desesperación entre los jóvenes ha aumentado como una bola de nieve. Esta sensación de desesperación instigó un vano deseo de salir de la situación montándose en la subida del precio de los activos. Como resultado, se produjo un boom de la inversión en acciones que hundió a millones de jóvenes. Pero el elevado precio de las acciones sólo benefició a las instituciones financieras y a los especuladores. La mayoría de los inversores minoristas salieron perdiendo.

Al final, los veinteañeros dieron ampliamente la espalda al gobierno del PD. La fuerza política que más se benefició de este amplio retroceso fue su principal opositor, el conservador PPP. Pero la situación no va a transcurrir según sus expectativas. Todas las causas que concibieron la ira contra el gobierno de la PD apuntarán al próximo gobierno del PPP más que a ningún otro.

Las políticas que persigue el PPP, como el recorte del salario mínimo, el aumento de la jornada laboral, constituyen ataques directos a la juventud, incluso quizá más profundos que los del Partido Demócrata. Además, la corrupción, la protección de los especuladores, el encarecimiento de la vivienda también alimentará más la ira y la desesperación de los jóvenes. Las medidas que el PPP propone, como la garantía de la libre actividad del capital, la especulación en el mercado de activos, empeorarán la desigualdad.

La inestabilidad política del sistema capitalista

¿Cuál será el resultado? Los jóvenes, decepcionados tanto con el PD como con el PPP, darán rápidamente la espalda a los dos principales partidos capitalistas. Pero, por supuesto, para que esto suceda, tendrá que existir una fuerza política alternativa con influencia, que incorpore la ira y la voluntad de resistencia de los jóvenes y se arme con una política y una práctica correctas. De todos modos, lo que es definitivo es lo siguiente: la política en Corea entrará en un período de fuerte agitación a partir de ahora y la estructura política coreana se tambaleará. Los jóvenes tendrán la intención de avanzar hacia una fuerza política totalmente nueva y llegarán a aprender la necesidad de la resistencia directa contra el capitalismo.

Este cambio político es lo que ha ocurrido recientemente en muchos países. Los principales partidos entraron en crisis y surgieron nuevos. Syriza en Grecia y Podemos en España simbolizaron esos cambios. Además, en 2019, muchos países, como Francia, Chile, Hong Kong, etc., vieron estallar luchas radicales. Contra la crisis acumulada del capitalismo y los ataques a la clase obrera, las luchas estallaron radicalmente en todas partes del planeta.

Las condiciones de vida de las masas trabajadoras, conducidas al borde del precipicio, fueron el trasfondo fundamental de estas resistencias directas. Además, estas luchas reflejaban las resolución de las masas por no quedarse en el terreno de "quién nos gobernará", sino que estaban dispuestas a convertirse en protagonistas de la política a través de las luchas.

La situación en Corea es considerablemente tardía en comparación con lo que ha venido sucediendo en muchas partes del mundo. Pero la dirección es la misma. La situación actual sugiere que la sociedad coreana se enfrentará a feroces olas de lucha y resistencia tanto en los aspectos económicos como políticos. En general, la ampliación de la inestabilidad política es el proceso histórico para crear un espacio para el surgimiento de nuevas fuerzas políticas. Si los jóvenes de 20 años lideran este proceso, su poder explosivo y dinámico se vuelve potente.

La división por género entre los jóvenes

Pero los capitalistas no esperan la crisis sin hacer nada. Por el contrario, las fuerzas políticas capitalistas de todos los países tratan de disminuir la inestabilidad para evitar que se convierta en un puente entre el surgimiento de nuevas fuerzas políticas radicales y las luchas directas de las masas.

El ejemplo típico es la maniobra de división entre los veinteañeros y las veinteañeras, expresada en estas elecciones presidenciales por las fuerzas políticas capitalistas. El PPP usó las cuestiones de género de forma reactiva para absorber la ira de los varones bajo su influencia política. Para ello, el PPP planteó deliberadamente varias cuestiones conflictivas, incluida la disolución del Ministerio de Igualdad de Género y Familia, para dividir a hombres y mujeres y hacer que se enfrenten. La burocratización de algunas líderes del movimiento feminista, que participan en el gobierno del PD o que gozan de privilegios por su estrecha relación con el gobierno ofreció materiales suficientes para que el intento del PPP tuviera éxito.

Paradójicamente, esta estrategia electoral del PPP hizo que el PD fuera capaz de obtener beneficios ajustando su retórica. Para recuperar una porción de votos, el PD apuntó a las mujeres improvisando algunas políticas feministas.

Hay una cuestión fundamental que debemos mirar con más detenimiento. Tanto el PPP como la DP apelaron a cuestiones de género para conquistar a sus votantes. Estas elecciones mostraron la estrategia dominante de todos los partidos capitalistas y el instrumento central para su supervivencia política. Es decir, enterrar el potencial político de la clase obrera dividiéndola y haciéndola enfrentarse, y luego hacer que la clase obrera solo pueda elegir entre partidos capitalistas.

En EE.UU. y Europa, esta estrategia de división se ha llevado a cabo principalmente a través de la cuestión de la raza. Hacer que los trabajadores blancos y los de color se enfrenten ha sido el centro de la estrategia tanto de Demócratas como de Republicanos para paralizar la política independiente de la clase obrera.

En Corea, hasta ahora se usaba la religión para estos fines, pero se estaba volviendo cada vez menos eficaz, especialmente entre los jóvenes. Así que tuvieron que introducir una nueva estrategia de división para cooptar a las generaciones jóvenes y eliminar su potencial militante.

Pensando en la necesidad del capitalismo coreano de estabilizarse, esta nueva estrategia de división no desaparecerá en el corto plazo. Por el contrario, seguirá ampliándose como un instrumento central para dividir a los jóvenes. Pero, por supuesto, no se limitará a las cuestiones del feminismo. Usarán todo tipo de instrumentos para dividir a los jóvenes trabajadores.

¿Qué perspectiva política hay?

Contra las fuerzas políticas capitalistas y su apuesta a la división es crucial desarrollar la unidad de la clase obrera en una estrategia que incorpore a los jóvenes con su voluntad de resistencia y su deseo de cambio. Esta una condición previa decisiva para la creación de una fuerza política de los trabajadores con perspectiva revolucionaria.

En momentos como estos es esencial organizar la lucha de los trabajadores junto a las propias demandas y luchas de las trabajadoras, contra toda opresión y discriminación sobre las trabajadoras y los pobres. De esta manera se puede combatir la idea de que las mujeres y los hombres no pueden evitar enfrentarse y también se pueden socavar las bases del feminismo separatista que considera a todos los varones como enemigos de las mujeres. Los socialistas debemos decir claramente que la clase trabajadora solo puede ganar si se une contra la discriminación y el sexismo.

Así, al desarrollar luchas en unidad contra todas las formas de opresión y discriminación, incluso sobre las mujeres, podrá nacer una política independiente de los trabajadores. Cuando la rabia y la voluntad de resistencia de estos veinteañeros se fundan en una sola, en lugar de dividirse entre mujeres y hombres, se puede alcanzar un punto de inflexión para superar la política bipartidista coreana. Este proceso debe ser dirigido por el movimiento obrero. El movimiento socialista debe guiarlo a la cabeza y ofrecer a los militantes más convencidos.

Este principio no se limita a las cuestiones feministas. Desarrollar la lucha de la clase obrera uniendo a los trabajadores efectivos y a los contratados, a los empleados directos y a los subcontratados, a los trabajadores organizados y a los no organizados, etc., es el punto más crítico para establecer la política independiente de la clase obrera contra la maniobra de división de la política capitalista. Si no está unida, la clase obrera no es nada. Sólo cuando está unida la clase obrera puede tener la nueva posibilidad de superar la política capitalista y erigir una política independiente.

Por supuesto, la unidad no es un fin sino un medio. La clase obrera, unida y organizada políticamente, llega a la pregunta final "cómo utilizar esta fuerza para emanciparse". En este punto, elegir o no la política revolucionaria socialista será el factor vital para decidir si el movimiento obrero unido avanzará hacia la emancipación o perderá las perspectivas y se confinará en la órbita del capitalismo una vez más.

Esta 20ª elección presidencial demostró que todas las fuerzas políticas obreras de Corea estaban sometidas a un severo estancamiento, incluso los partidos reformistas a los que antes se les veía alguna posibilidad de crecimiento. Este resultado plantea a los trabajadores una inevitable cuestión.

"Para abrir las nuevas perspectivas de la política obrera, para dar nuevas esperanzas a los jóvenes, ¿avanzará el movimiento obrero decididamente en la unión de todos los trabajadores? ¿O, capturado en el estrecho sindicalismo y dividido, enterrará de nuevo todas estas posibilidades y sucumbirá al sistema dominante de los partidos capitalistas?"

La energía, la confianza y la militancia generada en las luchas obreras allanaran el camino de la formación de una poderosa fuerza capaz de convertir incluso las elecciones capitalistas en el escenario de la política independiente de los trabajadores.