En el último año, Mendoza redujo 4500 puestos de trabajo en el estado provincial, siendo la provincia que más empleo público eliminó.
Martes 4 de octubre de 2016
Según un informe elaborado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, y publicado por el sitio La Política OnLine, Mendoza es la provincia que más empleo público eliminó en el último año, seguida por La Pampa, San Luis y Santiago del Estero.
En el informe, elaborado en base a datos de los aportes patronales del estado mendocino, se estima que desde Junio de 2015 a Junio de 2016 se eliminaron 4500 puestos de trabajo entre los empleados estatales. La mitad de ellos, en los últimos meses del kirchnerista Paco Perez, y el resto bajo la gestión de Alfredo Cornejo.
Lo que no aclara la publicación es si los datos dados a conocer son sólo sobre los trabajadores y trabajadoras en planta permanente o si también están contemplados los trabajos precarios (contratados y contratadas). De no ser así, la suma sería bastante mayor. Solo a modo de ejemplo, en febrero pasado se dieron de baja a más de mil contratos en los programas Cai y Caj, dejando en la calle a los trabajadores y trabajadoras precarizados de la educación.
Desde que asumió como gobernador, Cornejo ha avanzado en un discurso contra los trabajadores y trabajadoras estatales, pregonando la necesidad de “achicar el estado”, despidiendo a cientos de contratados, como en el Casino de Mendoza o con su programa de jubilaciones anticipadas. El plan del gobierno provincial no contempla la incorporación de nuevos trabajadores y trabajadoras para los casos de quienes acepten la jubilación. De esta manera, se está vaciando de personal al estado provincial en nombre de una “eficiencia” que no es otra cosa que menos servicios públicos al pueblo trabajador.
En una provincia donde las distintas reparticiones del estado, como la salud y la educación, por ejemplo, no cuentan con los recursos necesarios, donde las escuelas están en crisis edilicias, y los hospitales no cuentan con los insumos para hacer frente a las necesidades del pueblo trabajador, menos trabajadores y trabajadoras representan no solo problemas en el acceso a la educación, la salud entre otros derechos de la población; sino también mayores condiciones de explotación para los trabajadores que sigan en sus lugares de trabajo.