El primer ministro italiano Giuseppe Conte firmó un decreto que pone en cuarentena a 60 millones de personas en todo el país. Las restricciones y la precaria situación sanitaria de las penitenciarías, generaron motines en las cárceles que fueron reprimidos, y durante los cuales murieron al menos siete personas.
Lunes 9 de marzo de 2020 18:56
Familiares de los reclusos se enfrentan a agentes de policía en el exterior de la cárcel Rebibbia, este lunes en Roma (Italia).
Emulando la política de China de poner en cuarentena a la población de la ciudad de Wuhan donde se originó el coronavirus, el Gobierno italiano resolvió lunes una medida radical y decidió poner en aislamiento a todo el país. Es un estado de sitio de facto que en China se pudo llevar adelante con una brutal represión hacia los habitantes y que el Italia puede tener efectos explosivos.
De esta manera Italia cierra este lunes con toda su población es cuarentena, luego de haberse convertido en el segundo país, por detrás de China, en número de muertos por el virus.
La histeria causó además el desplome en la Bolsa de Milán, que ha cerrado con unas caídas de un 11,17 %, y la prima de riesgo, que mide el diferencial entre el bono italiano a diez años y el alemán del mismo periodo, se ha disparado hasta los 227,8 puntos, frente a los 178 en los que cerró el viernes. De esta manera se sumó al lunes negro que se vivió en los mercados del mundo tras la combinación de los efectos económicos del coronavirus y la baja abrupta del petroleo por las disputas entre Arabia Saudita y Rusia.
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Según los últimos datos de Protección Civil, el coronavirus ya ha causado en Italia 463 muertos y 7.985 personas están actualmente contagiadas.
Motines en las cárceles
Además de la cuarentena, el Gobierno ha suspendido de forma temporal las visitas a las cárceles por parte de familiares lo que provocó una reacción inmediata con motines de parte de cientos de presos en una treintena de prisiones de todo el país. La excusa del Gobierno es que más allá de si las cárceles se encuentran o no en las zonas más afectadas, las penitenciarías pueden ser un foco de infección, lo que fue respondido por los internos pidiendo libertad o mejores condiciones para evitar lo que podría ser una muerte segura.
Durante estos motines y la represión del Gobierno ya murieron al menos siete personas.
Según la agencia Efe, en una cárcel de Foggia, en Apulia (sur), los presos han roto la puerta y han salido a la calle de forma masiva. Las informaciones locales apuntan a que al menos 50 habrían escapado y de ellos 38 habrían sido capturados y devueltos a la prisión, pero fuentes del sindicato de la Policía Penitenciaria han denunciado que 300 habrían y 70 habrían sido capturados.
En la cárcel de San Vittore de Milán, varios reclusos han subido al tejado y han prendido fuego a unas sábanas mientras gritaban que querían libertad, y en la prisión de Ucciardone de Palermo se produjo un intento de fuga con varios presos que trataron de escalar la verja.
Protestas violentas se han vivido también en las cárceles romanas de Rebibbia y Regina Coeli, y en las de las ciudades de Augusta, Bolonia o Prato.
"Los detenidos tienen miedo que en una situación de contagio el sistema esté totalmente incapacitado. Es la sensación de decir: nosotros, que ya nos cuesta a veces conseguir un medicamento, a ver cómo podemos hacer frente a una situación compleja", explicó a la agencia Efe el responsable a nivel nacional de los derechos de las personas detenidas o privadas de libertad personal, Mauro Palma.
Las calles de alrededor de estas cárceles han sido cerradas al tráfico y rodeadas por la policía y miembros del cuerpo de los carabineros y de los antidisturbios.
El Gobierno tuvo que dar cuenta de la magnitud de la crisis y negociar al menos algunas condiciones sanitarias básicas ante la situación calamitosa de reclusión. Mientras que el jefe de Protección Civil, Angelo Borrelli, dijo que a partir de mañana martes se distribuirán 100.000 mascarillas en instituciones penitenciarias, donde se han instalado 80 puntos de preselección para la detección del coronavirus, hay una propuesta para que los presos que estén a punto de cumplir su pena puedan completarla en arresto domiciliario para evitar problemas de hacinamiento.
Los motines en las cárceles son solo la primera expresión de la crisis que se puede extender en toda Italia tras la suspensión de derechos civiles básicos y el aislamiento de facto de millones de personas.